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“Cuando un gran icono legitima tu angustia, merece un aplauso”

Javier Gomá, Adela Cortina, César Rendueles y Marina Garcés descifran las claves del filósofo Zygmunt Bauman

Cuatro filósofos españoles explican las razones del éxito del filósofo polaco Zygmunt Bauman en las redes sociales. Aunque en sus últimas entrevistas se mostraba crítico con estas plataformas y alertaba sobre los peligros de Internet, sus ideas han sido marcadas como favoritas y retuiteadas por miles de usuarios.

Javier Gomá, Adela Cortina, César Rendueles y Marina Garcés han sido preguntados:

1. En su opinión, ¿a qué atribuye el fenómeno del triunfo de Bauman en las redes sociales?

2. El pensador es un gurú, ¿ve un posible sustituto? ¿Considera que existe un filósofo que vaya por el mismo camino?

Esto han respondido:

Javier Gomá (Bilbao, 1965), filósofo, escritor y director de la Fundación Juan March

1. Bauman se convirtió en un icono a partir de los años noventa. Las redes favorecen y fomentan ese tipo de figuras que se pueden condensar en una palabra, como es lo de la sociedad líquida, la cultura líquida; en un individuo como era Bauman, cuyo rostro era casi el de un profeta, y en unos titulares, porque Bauman los daba. En una de las entrevistas hablaba del amor o hablaba de la felicidad y se podía resumir su argumento en una oración rotunda, y esa especie de condensación de una persona, de un legado y de una opinión en un titular, cuando además el autor es un icono, parece que es propicio. Si eso lo combinas con una cierta tendencia a la negatividad que tienen las redes, donde se fomenta sobretodo el pensamiento negativo, entendiendo por pensamiento crítico lo negativo y Bauman abundaba mucho, no en lo personal, porque cuando tuve la ocasión de conocerlo comprobé que era una persona llena de energía y vitalidad, pero normalmente los titulares que daba eran extremadamente críticos con la sociedad contemporánea y la cultura que ha sido capaz de producir, y esa negatividad suele merecer el aplauso en las redes, porque las redes proyectan muchas veces frustraciones y también ansiedad, anhelo y cuando un gran icono te legitima tu propia ansiedad, tu propia angustia, generalmente merece aplauso.

2. Sí, hay muchos. El problema no es tanto si hay un sustituto en el altar que la sociedad va construyendo a diferentes individuos. No diré nombres porque te compromete, pero precisamente existen muchos en el pensamiento francés, el inglés, porque necesitamos estampas. Hay muchos porque las personas creen que es un pensamiento perdurable y en mi opinión muchas veces no lo es, es hoja de un día. De hecho, el propio Bauman es más bien sociólogo que filósofo y más bien analizó tendencias. Él no abundó mucho en la presentación de un modelo o de un ideal para nuestra sociedad, sino que hizo una crítica de esa misma sociedad, pero como esa sociedad va cambiando su crítica prontamente se convertirá en pasada de moda. Entonces lo importante no es si hay otro icono, los habrá. Y además en la medida en que sean capaces de agitar las redes tendrán más relumbrón y más aplauso. El problema no es ese, sino el que yo mismo escribí en EL PAÍS: la deserción del ideal. Ese es el problema, si los pensadores son capaces de poner un ideal positivo, no solamente regocijarse y recrearse en la negatividad.

Adela Cortina (Valencia, 1947), filósofa y catedrática de la Universidad de Valencia

1. Bauman congenia perfectamente con las redes sociales. El lenguaje de lo fluido, fugaz, lábil y efímero que caracteriza su modernidad líquida es el que transita con facilidad por el camino de los tuits y los mensajes fácilmente modificables, nunca fijos. Es capaz de sumergirse en la alta teoría y, sin solución de continuidad, transitar al lenguaje de la publicidad y del SMS que dan en la diana de las nuevas sensibilidades. Su dominio es el de una racionalidad que sabe introducirse en la piel de la emotividad triunfante en el ciberespacio de la indignación, la protesta y la insatisfacción, y en el de esa ambigüedad de un universo relativista, en el que se han perdido los marcos de referencia. Parece que el ser humano no es ya el viviente capaz de hacer promesas, de proyectar el futuro, sino el que se ajusta al día, saborea o sufre el instante. Y es con esa persona con la que Bauman sintoniza, pero sin perder una profunda pulsión ética que nace de la necesidad del reconocimiento del otro y de su dignidad, que continúan alimentando las raíces de las democracias líquidas.

2. Un gurú puede ser un certero lector del presente y un apasionante anticipador del futuro, o puede ser una pura estafa. Los segundos proliferan, los primeros siguen siendo un recurso muy escaso. Pero yo preferiría llamarles “intelectuales”, y seguir diciendo con José Luis Aranguren que, por suerte, desde hace tiempo se han democratizado, no constituyan ya una élite separada del resto de los mortales. Pero si hubiera que decir un nombre, yo seguiría apostando por un valor seguro como Jürgen Habermas.

César Rendueles (Girona, 1975), filósofo, sociólogo y profesor de la Universidad Complutense

1. Yo la verdad es que no tengo muy claro un fenómeno viral en las redes sociales, o más que otros. No tenía conciencia de ello, así que tampoco tengo una explicación para ese fenómeno. Lo que sí es cierto es que Bauman sacó a la luz en su obra algunas contradicciones, algunas tensiones de nuestra sociedad que en el entorno digital, en las redes sociales son muy visibles, se viven con mucha intensidad. Esa idea de la fragilización de las relaciones sociales, esa idea de que tenemos en la modernidad identidades frágiles, es un tipo de visión de la sociedad contemporánea que en las redes sociales o en el entorno digital resulta muy inquietante. Entonces tal vez eso que comentan que Bauman estaba muy presente en algunos círculos digitales tiene que ver con su capacidad de sacar a la luz algunas tensiones sociales generales que en el entorno digital son más visibles, se viven con más intensidad

2. La verdad es que creo que no, pero no tiene que ver con los méritos de Bauman o con los de quien venga detrás, sino porque es un tipo de intelectual muy característico de una época. Testigo de la posguerra, de los años setenta y que poco a poco yo creo que están desapareciendo. No hay sustituto para Bauman como no hay sustituto para Pierre Bourdieu, o no habrá sustituto para John Berger que se acaba de morir. Yo creo que hoy se escribe, se piensa de otra manera. Ese tipo de intelectual, esa especie de cosmovisión sobre la sociedad, para bien o para mal, yo creo que forma parte de las décadas pasadas. A lo mejor me equivoco, pero yo no veo algún intelectual que tenga hoy ese mismo tipo de análisis.

Marina Garcés (Barcelona, 1973), filósofa, ensayista y profesora de la Universidad de Zaragoza

1. Bauman se ha convertido en un referente por tres razones: por su calidad de intelectual digno y honesto, por su disponibilidad y accesibilidad y por haber acuñado un término, "modernidad líquida", que permite explicarlo todo. Estas tres condiciones hacen que sea una figura deseada y a la vez fácil de invocar y de incorporar a cualquier contexto. Si sus críticas a la situación actual del mundo fueran realmente escuchadas y la imagen de la liquidez no disolviera las heridas de las que hablaba en sus textos, quizá no nos resultaría tan fácil hacer retuits o likes sin asumir las consecuencias de estos gestos. Pero en la modernidad líquida, los clics dejan de tener consecuencias... Y así se multiplican hasta neutralizar al mismo Bauman.

2. Para cualquier pensador es un problema convertirse en un gurú, porque es la manera que ha inventado la sociedad del espectáculo para neutralizar las consecuencias del pensamiento. No creo que Bauman deseara serlo. Más bien entiendo que quiso ser cercano y compartir sus inquietudes. Esto lo mantuvo en la esfera pública. Hoy, por suerte, no hay sustitutos fáciles, porque el pensamiento y el conocimiento están muy distribuidos y hay mucha gente interesante haciendo cosas, escribiendo, creando, desplazando sentidos e inquietando la banalidad del sentido común. Esto exige más esfuerzo que seguir a un profeta convertido en marca.

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