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2017, un año de diversidad racial y franquicias eternas

La temporada de cine estará marcada por unos Oscar multiétnicos, el triunfo de las superproducciones sobre las estrellas y otra buena hornada de filmes españoles

Alex R. Hibbert (de espaldas) y Mahershala Ali, en 'Moonlight'.

Asegura Variety, la Biblia del cine, que el año pasado ha servido, entre otras cosas, para demostrar la defunción del sistema de estrellas. Johnny Depp es el actor menos rentable de Hollywood (comparando salarios con las taquillas de sus películas), Tom Cruise ya no tiene el tirón de antaño, Brad Pitt y Angelina Jolie han visto sus nombres más veces publicados en relación a su divorcio que por sus éxitos artísticos... Y de los jóvenes qué decir; Jennifer Lawrence y Chris Pratt tienen tirón porque trabajaban en franquicias taquilleras, no por sí mismos, y el ejemplo es el bajo rendimiento de Passengers. Hoy, por mucho que algunos vean tambalearse el negocio de las secuelas, los spin-offs y las franquicias sobre juguetes y superhéroes, Hollywood se agarra a esa tabla de salvación para atraer a su principal público: el adolescente y el veinteañero. Y en esta gama, hay películas para dar y tomar: Guardianes de la galaxia 2, Alien: Covenant,, Logan, Wonder Woman, Transformers 5: el último caballero, La liga de la justicia, T2 Trainspotting, Piratas del Caribe: la venganza de Salazar (con Javier Bardem), el Episodio VIII de Star Wars... O se revisitan sagas de éxito: habra nuevo King Kong con Kong: Skull Island, nueva momia en The Mummy (testosterona a tope con Tom Cruise y Russell Crowe), nueva pareja de extraños enamorados en Bella y Bestia, y nuevo Peter Parker en Spider-Man: Homecoming.

Siempre habrá dibujos

Fotograma de 'La tortuga roja'.

No falla. Cada año entre la lista de las películas más vistas hay dos o tres animadas. Por ordenador, con dibujos más tradicionales o en stop-motion. En este año no fallarán filmes de calidad como La tortuga roja,  de Michael Dudok de Wit, maestro europeo de la animación inmerso en una película coproducida por el estudio japonés Ghibli, o la joya de la stop-motion La vida de Calabacín, de Claude Barras. Con aspiraciones a taquillazo se estrenarán la española Tadeo Jones 2: el secreto del rey Midas, de Enrique Gato; Gru, mi villano favorito3, Cars 3, y Coco, el salto de Pixar al mundo latino al inspirarse en el mexicano Día de los muertos.

De toda esta avalancha de megaproducciones, y a la espera de ver qué ha hecho Ridley Scott con Alien: Covenant, hay dos destacadas. Si Batman La LEGO película mantiene la mitad del espíritu macarra de la primera entrega, será más que suficiente. Y esta temporada puede llegar la consagración del canadiense Denis Villeneuve: tras el éxito de La llegada, estrena Blade Runner 2049, la segunda parte del mítico filme que cambió la historia de la ciencia ficción en la gran pantalla. Con Harrison Ford y con uno de los actores más inteligentes de la nueva hornada (con permiso de Michael Fassbender): Ryan Gosling, que también aparece en una de las grandes apuestas para los Oscar: el musical La ciudad de las estrellas (La La Land).

Esa es otra: los Oscar que se entregarán el 26 de febrero. La Academia está atravesando un proceso de rejuvenecimiento y apertura interracial. Y la espléndida La ciudad de las estrellas ha acabado siendo las más blanca de las apuestas. También podrían entrar Comanchería (ya estrenada en España) y Manchester frente al mar, de Kenneth Lonergan, un cineasta de inmenso talento poco conocido entre el gran público. Porque las otras grandes contendientes -con calidad contrastada- hablan más de mundos afroamericanos e hindúes: Moonlight, de Barry Jenkins; El nacimiento de una nación, de Nate Parker, que él mismo escribió y protagoniza; Lion, de Garth Davis, y Loving, de Jeff Nichols (cineasta llamado a convertirse en un clásico). Otra cosa muy distinta será su repercusión en la taquilla: en España el año pasado de ese grupo solo El renacido, de Alejandro González Iñárritu, que ganó las estatuillas de Hollywood a mejor dirección, actor y fotografía, entró entre las 10 más vistas. El resto quedó en manos de franquicias, películas de animación y cine español. En Estados Unidos y Canadá, ni eso: hasta el puesto 22º de los filmes con mayor recaudación en 2016 no hay un título de autor, y es Sully, de Clint Eastwood. En 2017 no cambiarán las cosas, aunque queden esperanzas en Dunkerque, el drama bélico con el que Christopher Nolan recrea la famosa retirada aliada de 1940 del puerto francés, y en Song to Song, un repaso a la escena musical de Austin (Texas), dirigida por Terrence Malick. Ambas películas son carne de festival, como Happy End, de Michael Haneke, un drama familiar que acontece en el Calais de los campamentos de refugiados, o Zama, de la argentina Lucrecia Martel.

Rooney Mara, Michael Fassbender y Ryan Gosling, en 'Song to Song, de Terrence Malick.

Peor va la lucha por equiparar el porcentaje de directores y directoras -y en general de mujeres en cualquiera de los apartados técnicos que producen una película- en Hollywood. Ese impulso en realidad está naciendo desde Europa y desde festivales como Cannes. En los Oscar Toni Erdmann, la tragicomedia alemana de la cineasta Maren Ade, es la favorita al premio a mejor filme de habla no inglesa (tras arrasar en los premios del cine europeo y ganar el trofeo a mejor película del año según la crítica internacional), y podría colarse en otros apartados, como la brasileña Aquarius, sustentada en la prodigiosa interpretación de Sonia Braga. ¿Lograrán Braga e Isabelle Huppert con Elle competir al Oscar a mejor actriz? La respuesta, el 24 de enero.

Hipnosis, conquistadores y visiones místicas

Si el año pasado muchos cineastas consagrados españoles estrenaron trabajo (Rodríguez, Almodóvar, Bayona, Trueba, Paco León, Calparsoro, García Velilla, Bollaín...), esta temporada el peso de mantener (y de aumentar) la cuota de mercado está repartido entre veteranos y jóvenes. Por un lado se estrenarán Oro, de Agustín Díaz Yanes, que colabora de nuevo con Arturo Pérez-Reverte para narrar las aventuras de una expedición española formada por navarros y aragoneses, que en el siglo XVI se internaron en el Amazonas a la búsqueda de El Dorado; El guardián invisible, de Fernando González Molina, que adapta la novela homónima de Dolores Redondo que abre la trilogía del Baztán; Abracadabra, de Pablo Berger, una comedia, según su creador, "mágica e hipnótica"; El bar, de Alex de la Iglesia, versión siglo XXI de El ángel exterminador en un bar de Madrid, e Incerta glòria, con la que Agustí Villaronga vuelve a la Guerra Civil y sus consecuencias.

José Coronado y Raúl Arévalo, en 'Oro', de Agustín Díaz Yanes.

Entre las apuestas más arriesgadas estarán los dramas El móvil, de Manuel Martín Cuenca; Morir, de Fernando Franco, y La llamada, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, autores del musical teatral que ahora salta a la pantalla, sobre las andanzas de una joven a la que se le aparece Dios durante un campamento católico.

Para acabar, la pareja ganadora de sendos oscars, Javier Bardem y Penélope Cruz. Acaban de regresar de Colombia, de rodar bajo la dirección de Fernando León Escobar, la historia real de amor entre el narcotraficante más famoso de la historia y la periodista Virginia Vallejo, y a mediados de año estarán juntos otra vez -tras finalizar otros rodajes- como protagonistas del proyecto español, un drama familiar de viticultores, del iraní Asghar Farhadi, que tiene pendiente de estreno en España El viajante. Otro cóctel arriesgado para 2017.