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600 profesores de español en el pupitre

Los enseñantes del idioma en todo el mundo se familiarizan con nuevas técnicas en un encuentro en Barcelona

Participantes en el encuentro de español como lengua extranjera ELE, ayer en Barcelona. IRENE BEL

Es cosa de verse: más de medio millar de profesores de español, en clase. Un total de 595 enseñantes de la lengua procedentes de 38 países en los que llevan a cabo su actividad se dan cita estos días (viernes y sábado) en Barcelona con motivo del 25 º Encuentro Práctico ELE (Español como Lengua Extranjera). El ELE —y valga la expresión— está considerado el evento formativo más importante para los profesionales de la enseñanza del español. No solo por el interés de sus conferencias y talleres destinados a ayudar a los asistentes a elevar el nivel de sus clases, sino por lo que tiene de lugar privilegiado de intercambio de experiencias y opiniones.

Profesores de español, españoles y extranjeros, venidos algunos de puntos tan variados como Irak, EE UU, Israel, México, Polonia, Rusia o Turquía, se reúnen en Barcelona para reciclarse, aprender lo último en enseñanza del idioma y compartir alegrías y desventuras del oficio con sus colegas. Lo más difícil, señalan en una encuesta de urgencia realizada a pie de encuentro por este diario, es enseñar el subjuntivo. Y es que la vida da a los que hablamos español esa pequeña revancha sobre los anglosajones con sus j... phrasal verbs.

El ambiente en la sala de congresos del campus de La Salle, donde se desarrolla el intenso programa, que incluye aportaciones como La selección léxica como interfaz entre la semántica y la gramática, es estupendo, colorista y animado. Más aún durante el acto de celebración de los 25 años de los encuentros, que ha incluido la preceptiva tarta y el que se convidara a todos los asistentes a magdalenas (no es pertinente usar aquí la palabra muffin).

Al Shamary es profesora de español en la Universidad de Bagdad, donde tiene 400 alumnos. Dice que para los árabes el español es más fácil que el inglés.

"Es un colectivo muy machacado, sobre todo por la precariedad económica, y desamparado, pero muy entusiasta, dinámico y preparado, y como se ve, muy joven", señala Neus Sans, directora del encuentro junto con Begoña Montmany, y que no para de sacar a profesores de la sala para que expliquen de primera mano sus experiencias. Del interés con que siguen éstos las charlas da testimonio el que alguno se resiste a salir y todos hablan con la oreja puesta en lo que ocurre dentro. En estos momentos empieza la esperada conferencia del especialista vasco en cognición y lenguaje Joan Andoni Duñabeitia ¿Cómo somos, cómo pensamos y cómo sentimos al hablar en una lengua extranjera?, que explica lo mucho que se puede alterar el sistema cognitivo y hasta la percepción de uno mismo al hablar en otro idioma.

Para Lisi Barros-Sehringer, argentina que enseña español en Princeton, los encuentros ELE permiten avanzar mucho como profesor con su ayuda metodológica. Shatta Kareem Alta Al Shamary es profesora de español en la Universidad de Bagdad donde tiene 400 alumnos. Explica que sigue habiendo interés por el idioma "aunque ahora, por la situación política, hay muy poco mercado de trabajo y ya no hay empresas españolas". Dice que para los árabes el español es más fácil que el inglés. "Tenemos vocalizaciones muy parecidas". Josefina Bello, de la Hisar School de Estambul, subraya que el español se ha convertido en la lengua más deseada en los colegios privados, algunos públicos y muchas universidades. Tienen que ver con ello, dice, la popularidad de nuestro fútbol, las oportunidades que surgen en Latinoamérica y EE UU y la necesidad de la numerosa comunidad sefardí de acreditar el idioma para conseguir el pasaporte español (algo que sucede también en Israel, explica la argentina Ivonne Lerner, profesora de español en el instituto Cervantes de Tel Aviv). Afirma Bello que el español tampoco es difícil desde el turco.

Armando Cruz, otro de los participantes en el encuentro, apunta que la situación pinta mal en Polonia, con el PIS, el partido en el poder, ultraconservador, a punto de implantar una ley que reduce las horas de enseñanza de segunda lengua en el país. Marta Conesa enseña español en un lugar tan agradable como la playa del Carmen de la Riviera Maya. "Viene mucha gente de vacaciones lingüísticas", explica.

Los encuentros ELE arrancaron en 1991 cuando un pequeño grupo de profesores decidió reunirse en el International House (IH) de Barcelona —la entidad organizadora junto a la editorial especializada en enseñanza del español Difusión (también privada)— para intercambiar experiencias e innovar en lo que era un incipiente ámbito profesional.

Hoy acuden a la cita profesores de enseñanza reglada de muchos países, que dan clases a todos los niveles, desde niños a universitarios o formación continuada para adultos. La enseñanza de español (que se habla en 23 países, 24 si contamos los EE UU), está al alza, comenta Sans, con más de 20 millones de personas que lo estudian como idioma extranjero en todo el mundo. Su enseñanza es obligatoria en secundaria en Brasil y empieza a imponerse en Turquía; hay decenas de miles de alumnos en África subsahariana. Una de las claves del interés es el auge económico de América Latina: la gente quiere aprender español para trabajar o hacer negocios allí.

En cuanto a los profesores, una gran cantidad de los cuales proceden de los estudios de Filología, los encuentros tienen registrados más de 40.000.

Entre las líneas de mejora de la enseñanza que apunta el encuentro destaca el énfasis en la interacción profesor- alumno, en un mundo que permite ya que parte del aprendizaje se pueda hacer con máquinas.

"No hay fórmulas mágicas ni atajos para enseñar un idioma", coinciden varios profesores, "hay que esforzarse en una enseñanza más motivadora y más activa por parte del alumno". La experiencia del profesor, sus "horas de vuelo" como recalca Conesa, es la mayor garantía. En todo caso, apunta Sans, el mercado del español hay que currárselo porque ya hay países como México y Argentina que empiezan a ver la potencialidad económica de la enseñanza del idioma. "Hay mucho recorrido. Conozco un joven profesor que se ha ido a enseñar a Mongolia y otro a una remota isla del Pacífico. Son nuestros embajadores de la lengua".