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Tomás Marco gana el Premio Tomás Luis de Victoria

El galardón reconoce la trayectoria y trascendencia de la obra del compositor madrileño de 74 años

El compositor Tomás Marco, premio Tomás Luis de Victoria.
El compositor Tomás Marco, premio Tomás Luis de Victoria.

“Uno se siente en buena compañía pero también viejo”, bromea al teléfono Tomás Marco (Madrid, 1942). El compositor acaba de recibir el Premio SGAE de la Música Iberoamericana Tomás Luis de Victoria, dotado con 20.000 euros. Un reconocimiento a su trayectoria y a la trascendencia de su obra, a “su valor como investigador, ensayista, difusor cultural y a su compromiso con la composición contemporánea”, según el comunicado de la fundación, que creó este premio en 1996. El autor pasa a engrosar un palmarés integrado por artistas como Xavier Benguerel, Antón García Abril o Mario Lavista y aprovecha el galardón para mandar un mensaje de optimismo sobre el futuro de la música contemporánea.

Marco, licenciado en derecho, estudió violín, composición y amplió su formación musical en Francia y Alemania. Aprendió de los grandes: Maderna, Boulez, Ligeti, Adorno y Stockhausen. Con toda una vida a sus espaldas dedicada a la música, el compositor nota que ahora hay más afición pero menos repercusión mediática que cuando él empezó a componer. “En España ha aumentado el interés por las creaciones contemporáneas. Sin ir más lejos, el mes pasado estrené una obra de cámara y estaba la sala llena. Sin embargo, los medios suelen prestar más atención a la música comercial y se tiende a olvidar este género”, se lamenta. A sus 74 años, Marco ha firmado seis óperas, un ballet, diez sinfonías y un gran número de partituras de música coral y de cámara. Sigue en activo, prepara para 2018 la zarzuela Policías y ladrones.

Hace diez años, el compositor vaticinó que a para 2010 o 2014 se empezarían a vislumbrar las tendencias musicales que marcarán el siglo XXI. Ahora, cree que aún no ha aparecido la gran obra que decida el destino del siglo pero sí que se están empezando a trazar las líneas principales de la vanguardia de la música contemporánea. “Se observa una investigación del arte sonoro en paralelo al arte conceptual. Vamos hacia lo global y hacia la confluencia con otras artes, como las plásticas”, matiza.

Los instrumentos electrónicos, protagonistas del siglo XXI

Abel Paúl, premio Jóvenes Compositores.
Abel Paúl, premio Jóvenes Compositores.

Si la percusión fue el instrumento protagonista del siglo XX, según Marco, en el siglo XXI lo serán los electrónicos. Un ejemplo es la línea que está siguiendo Abel Paúl (Valladolid, 1984) que a finales de noviembre recibió el Premio Jóvenes Compositores que también otorga la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Un premio en este caso valorado en 6.000 euros que para el músico supone un apoyo y un indicativo de que su obra empieza a sonar en territorio nacional. Paúl utiliza en Room and Elbow, pieza que le hizo alzarse con el galardón de la SGAE, altavoces transductores con los que convierte un tipo de energía en otra diferente. "Esto me permite experimentar con instrumentos híbridos, es decir, a media naturaleza entre dos. Los transductores que transmiten el sonido pre grabado de un instrumento y lo proyectan en el cuerpo de otro. Eso me atrae mucho, tiene que ver con la idea del espejo, de utilizar instrumentos como reflectores de sonido", explica Paúl.

La música contemporánea está ganando seguidores, afirma Marco, pero también se está enriqueciendo gracias a la gran variedad que presenta hoy y a la diversidad de autores de todas las edades que están explorando sus caminos. Sin embargo, para el compositor madrileño aún queda por hacer. “La sociedad del siglo XXI tiene mucho donde escoger pero nos falta formación para saber elegir bien”, sentencia.