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“El que no sepa hacer una tortilla debería arder con lanzallamas”

El chef David de Jorge y el dibujante Javirroyo presentan un libro sobre tortillas hilarante y a contrapelo de la alta cocina

El dios tortilla adorado en el antiguo Egipto.
El dios tortilla adorado en el antiguo Egipto.

David de Jorge, chef que se hizo famoso ejerciendo de Robin Food, y el escritor y dibujante Javirroyo, han confluido para hablar de un tema acuciante, de dios todopoderoso: la tortilla de patatas. ¿Por qué? Lo explican ellos: la tortilla es un termómetro. "Si en un bar te ponen una buena tortilla, pide la carta. Si está mala, sal corriendo". En tiempos en que la gastronomía cobra dimensión casi de arte y los realities culinarios son líderes de audiencia, el libro que edita Debate es a la vez un recetario y un cómic. Una majadería desternillante y muy inteligente.

Dicen que cuando uno escribe un libro piensa en el público al que va dirigido. ¿En qué clase de degenerados pensabais vosotros?

“El que no sepa hacer una tortilla debería arder con lanzallamas”

David de Jorge: En ti. (Risas). He hecho muy pocas cosas en mi vida pensando en el público final. Con los libros tengo la suerte de contar con Miguel Aguilar [editor de Debate], que me ha dado libertad. Hay una crisis de valores enorme en Europa para que haya tanta gente con cosas que decir que no puede publicar libros y un insensato como yo goce de estas oportunidades. Es un libro totalmente innecesario.

Javirroyo: Cuando dibujas o escribes lo haces para ti mismo. Cuando te ríes con lo que haces, esa reacción tan infantil, tan primaria, normalmente funciona. Nos dirigimos al final a gente como nosotros, que ven series, leen cómics, con referencias parecidas.

¿Cómo coincidieron en el camino la Cebolla Asesina de Javirroyo y David de Jorge?

D.J: A la Cebolla Asesina le hacía falta este libro. En todas sus entregas se había quedado con la sensación de que no había cumplido bien con sus misiones. Afortunadamente se ha encontrado ya con el dios tortilla y ha descubierto el sentido de su vida. Conozco a Javi Royo hace muchísimos años, porque me gusta el cómic y además es amiguete. Le hemos rendido pleitesía a la tortilla. Se merecía un homenaje póstumo (entre todos la vamos a matar: la metemos en copitas, la troceamos, la liofilizamos, la esferificamos, la rellenamos. ¡Qué cojones va a ser esto!

J: Nuestro vínculo es la Cebolla Asesina. Un amigo en común colecciona cómics originales y me había comprado algunos de la Cebolla Asesina, y a su vez él está muy relacionado con el mundo de la gastronomía. Y como no hay tortilla digna del nombre que no tenga cebolla, pues así llegamos a este libro. Para la presentación ya tenemos lista la gallina, falta sortear quién hace el papel de Cebolla Asesina y le mete el dedo por el culo.

¿Qué fue antes?
¿Qué fue antes?

¿Qué prueba con tortilla de patatas le propondrías a un concursante de reality culinario?

D.J: Si un concursante de Masterchef hace una tortilla de patatas que no pase el veredicto de un jurado presidido por la Cebolla Asesina, no es que se abra una trampilla y se lo trague la oscuridad, es que tendría que arder con un lanzallamas, como un pincho moruno.

J: Las cocinas son muy jerárquicas, de orden militar. Pero cuando lo pasas a un concurso televisivo queda un tanto ridículo. Todo consiste en ponerles en tensión. Además, hemos hecho tantas guarradas en el libro con la tortilla que habría que ir más allá. Así que la prueba tendría que ser intentar hacer tortilla de patatas con algún resto de sus cuerpos.

Matt Damon en una película, abandonado en Marte, consigue con los excrementos de sus compañeros fertilizar la tierra y plantar patatas. Siguiendo la coherencia del libro, invéntate una historia, ¿cómo sería la primera tortilla de patatas marciana?

D.J: Aparte de que no se me ocurre ahora de dónde imaginar que saca una sartén antiadherente, esto se parece a cuando era niño, en casa. Mi madre criaba gallinas que luego mataba y metía en la cazuela, y mi hermana decía que no comía gallinas conocidas. Se plantea un problema ético: comer una tortilla de patatas cultivadas con caca de tus compañeros me parece como comerte a un familiar.

Navidad con tortilla.
Navidad con tortilla.

J: La primera tortilla marciana ya está un poco esbozada en el libro. Tuve que documentarme mucho para saber cuántos centímetros cúbicos podemos eyacular al día los humanos macho, para hacer un cálculo realista. Así que, como la tortilla marciana se tendría que elaborar con huevina, como la de los bares, y esto ya da un poco de asco, ya puestos, tendríamos que mezclarla con el resultado de una paja colectiva de astronautas durante un par de semanas, que allí tienen tiempo de sobra.

De entre los terroristas de la tortilla, como llamáis a los chefs que experimentan y le hacen rarezas a la tortilla, ¿quién merece salvar su vida y quién morir?

D.J: Salvo a Karlos Arguiñano. El tipo, en vez de hacer una tortilla con todas las patatas cuajadas y la cebolla sofrita, saca una batidora y la convierte en una salsa y piensas: ¿pero qué estás haciendo? Pero Arguiñano es como Cosimo de Medici, así que alabado sea el Señor. El resto, con todo el cariño, a la puta hoguera. Ferrán Adriá, se venga de nuestra tortilla porque cuando era crío le escupían en el bocadillo de butifarra que se llevaba al cole; a Koldo Rodero, que es un colega que hace en Pamplona tortillas cúbicas deliciosas, hay que quemarlo porque ha propiciado que la gente intente hacer tortillas octogonales; Dabiz Muñoz con su cresta también por hacer empanadillas de tortilla de patatas y, a Jesús Sánchez, que le acaban de dar dos estrellas Michelin, pues también, porque ha hecho un macarrón de tortilla de patatas atómico. Caminamos hacia la autodestrucción.

“El que no sepa hacer una tortilla debería arder con lanzallamas”

J: Hay que reírse un poco de la alta cocina. Le dije a Dabiz Muñoz: vamos a dibujar tu muerte, y es algo muy arriesgado porque como pase de verdad nos vamos a quedar con muy mal cuerpo. Crucemos los dedos. En los tiempos que corren, para cargarse a alguien tendríamos que hacer una encuesta por Internet y que la gente votara. Ganaría Ferrán Adriá por goleada, por aquello de ser el número uno, aunque Dabiz tendría que andarse con cuidado.

¿Qué tiene la tortilla de Betanzos?

D.J: Su corazón líquido es como el arca perdida. Pero es cuestión de la tortilla en general. ¿Conoces a alguien a quien no le guste? La tortilla es como el porno o el fútbol, o todo el mundo lo consume o a todos les gusta. Sulibella.

J: En el libro explicamos que hay un efecto muy curioso, a medida que se viaja al sur la tortilla es cada vez menos licuada y más mazacote, se va endureciendo. Igual reside ahí la cuestión de la de Betanzos. O tal vez no. Puedes omitir esta respuesta. Pero la gracia de la tortilla de patatas es que es como el sexo. Todo el mundo la hace y todo el mundo cree que la hace bien.

¿Qué no le echarías nunca a una tortilla de patatas?

D.J: Se presta mucho al guarrindonguismo. Pero rellenarla, cubrirla de mayonesa, meterla en escabeche, son aberraciones. Había que poner los puntos sobre las íes. La tortilla ha de ser una, grande y con cebolla. En el libro enseñamos recetas para que el maltrato sea lo más benigno posible: añadir bacalao, chorizo, ajo y pimiento verde o la carne del cocido, así se salvan de la quema. Si tocas mucho una tortilla, te mandamos a la Cebolla Asesina para que te rebane en rodajas.

J: En el libro damos nueve grandes recetas, las nueve tortillas diosas del Olimpo. Pero hay que soltarse, la idea es que la gente haga lo que quiera. Lo divertido de la cocina es hacerla cada uno a su manera. ¿Qué no echar? A un familiar troceado.

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