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FESTIVAL DE CINE DE MAR DEL PLATA

Matías Piñeiro une sus propios mundos en ‘Hermia & Helena’

La séptima película del director argentino destaca en la competencia internacional

Agustina Muñoz aprueba un protagónico a dos lenguas. Ampliar foto
Agustina Muñoz aprueba un protagónico a dos lenguas. MDPIFF

Camila decide despedirse de su casa en Buenos Aires para mudarse por un tiempo a Nueva York. Se va al viaje más predecible de todos: una beca para terminar unos trabajos como traductora; la misma que un año atrás ganó su amiga, en el mismo piso de Manhattan y con todos los consejos por haber. Pero Camila no es como su amiga y la experiencia que a ésta no le modificó un ápice de su vida, en su caso se convertirá en un viaje que comenzó con certezas pero va perdiéndose en dudas con el paso del tiempo. “Me parece que esta es la película más calma y accesible de mi carrera; incluso tiene momentos de emoción, aunque siempre desde el desvío”, estima el autor.

Matías Piñeiro utiliza situaciones firmadas por Shakespeare para reescribir a mano alzada una historia de jóvenes enamorados y cambiantes que por momentos se acerca a la estética de Woody Allen (ayuda la ambientación neoyorquina), pero con un guión que a veces expresa de una manera muy liviana sentimientos que en la vida real son muy profundos. Como excepción, al promediar el filme puede encontrarse la escena más lograda, en la que Camila conoce a su accidental padre, un estadounidense que tuvo un affaire con su madre en Australia y con el que protagoniza un tierno careo emocional.

La historia a dos orillas va y viene en el tiempo y el espacio de una forma antojadiza, haciendo foco en las relaciones personales que siempre encuentran a Camila como eje. Piñeiro ha logrado esa fusión de una manera muy personal, con la utilización de fundidos para algunos cambios de escena, un recurso no muy utilizado en los tiempos que corren. Sus personajes se mueven bien en ambos escenarios porque conservan sus atractivos naturales: preparan ensalada de frutas en una terraza de Caballito y una salsa fileto en una cabaña a dos horas de Nueva York con la misma comodidad. La película parece preocuparse por retratar en forma minuciosa, durante los 87 minutos, la construcción del personaje de Camila, una agradable interpretación de Agustina Muñoz. Pero es una búsqueda que pretende desandarse en forma desordenada, con personajes que aparecen y desaparecen, tal como sucede con las propias neurosis.

Consultado acerca de su participación en el certamen, el realizador cuenta: “Es la primera vez que muestro una película en Mar del Plata pero no es la primera vez que vengo al Festival. Cuando tenía 15 años concursaba con la escuela en una olimpíada de matemática. Por la mañana hacía los exámenes y a la tarde iba con mi amiga Mariana a mirar películas. Yo trabajo con grupos pequeños, de bajo presupuesto. Es una familia y estar todos aquí es una sensación de expandir esa familia”.

Es la séptima película hecha por Matías Piñeiro, entre las que destacan Todos Mienten, Viola y La Princesa de Francia. El director de 34 años no viene del mundo del teatro pero ama a Shakespeare y en Hermia & Helena eso queda confirmado. “Los textos de Shakespeare y sus personajes femeninos me sirven sobre todo para la escritura del guión”, revela. “Hace 6 años me fui a vivir a Nueva York porque mi novio se fue a hacer un trabajo allá. Cuando hice ese movimiento sentía que se ponía un poco en jaque mi trabajo como director porque yo trabajo siempre con la misma gente, el mismo lugar y con un presupuesto precario. Me dije hagámoslo, a pesar de que no me interesaba en lo mas mínimo filmar allá. Pero una vez allá empecé a ir al cine y de repente me encontré una comunidad cinéfila muy interesante. Pasaron 4 años, apareció Graham Swon y me ofreció esta posibilidad”. Los resultados dicen que le ha sacado un gran provecho.

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