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La plataforma Muces llena Segovia del mejor cine europeo

El festival de este año, dedicado a Eslovaquia, muestra 118 películas

Un fotograma de 'Toni Erdmann'.
Un fotograma de 'Toni Erdmann'.

La sana diversidad del cine europeo encuentra desde hace 11 años en Segovia una plataforma que crece en cada edición de su muestra: Muces. 118 películas pertenecientes a 40 países concurren a lo largo de una semana en la plataforma que lidera Eliseo de Pablos y que el viernes rindió homenaje a Manuel Gutiérrez Aragón.

Adicto a la originalidad y a sus mundos propios, el cineasta cántabro (Torrelavega, 1942) ha recorrido cinco décadas de insobornable estilo tras las cámaras. Se retiró cuando pudo comprobar que sus apuestas por esos espejos entre realidades íntimas y fantasías colectivas —o al revés también— no iban a tener eco ni cabida en un entramado dominado casi exclusivamente por la conquista de las taquillas. Todos estamos invitados (2007), su poderoso drama con el conflicto etarra al fondo, fue el último título hasta la fecha en una carrera que ha cosechado premios en todo el mundo.

Decidió entonces dedicarse a la literatura. Le han salido por el momento tres novelas brillantes –La vida antes de marzo (Premio Herralde, 2009), Gloria mía y Cuando el frío llegue al corazón, todas publicadas en Anagrama- aparte de un ensayo muy personal, que mezcla memoria con teoría del cine titulado A los actores. Cumple así un sueño de juventud que ha venido a socorrerle un poco más adelante y convive ahora con un reconocimiento general a su leyenda de gran guionista y director, a quien debemos casi 30 películas.

En una época en la que el cine español ha sacrificado las visiones propias por ejercicios de estilo hollywoodense entre las nuevas generaciones, toca reivindicar el denodado atrevimiento de Gutiérrez Aragón, según Eliseo de Pablos. El viernes por la noche recibió su reconocimiento en una gala presentada por Pablo Carbonell. Muces da cabida a las tendencias europeas más a tono con trayectorias como la suya. Y el director de la muestra cree que ahora en Europa se está produciendo un, a su juicio, “momento de regeneración mezclado con catarsis”.

En la sección oficial buscamos equilibrio entre géneros, pero también entre presencias de países con alta producción junto a industrias con una número más bajo de títulos", afirma Eliseo de Pablos

Es lo que trata de mostrar no sólo con las 35 películas de la sección oficial y Eslovaquia como invitada principal al certamen, sino también con obras como la que el pasado miércoles abrió la muestra: Toni Erdman, de la alemana Maren Ada, que obtuvo el premio Fipresci en el pasado festival de Cannes.

“En la sección oficial buscamos equilibrio entre géneros, pero también entre presencias de países con alta producción junto a industrias con una número más bajo de títulos. Que sean pocos, no quiere decir que sean malos”, afirma De Pablos. Tampoco se centran en el glamur. “No nos interesa eso, preferimos gastarnos el dinero en otras cosas, como la reunión de nuevos talentos del continente, nos parece más sano y provechoso, aunque resulte menos atractivo para los medios”.