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Oliver Stone da un voto de confianza a Trump

El cineasta estadounidense recibe un homenaje en el Festival de Cine de Los Cabos y presenta Snowden, su último filme

Cabo San Lucas (Baja California Sur)
Oliver Stone en el Festival de Cine de San Sebastián en 2013.

Oliver Stone sorprendió este viernes a todos, o a gran parte, en la quinta edición del Festival de Cine de Los Cabos, en Baja California Sur, y no fue una sorpresa agradable. Primero, el director de JFK o Platoon, tres veces Oscar de Hollywood, hizo esperar más de dos horas a los medios internacionales y mexicanos para unas entrevistas en la suite de un lujoso hotel que nunca llegaron a realizarse debido, al parecer, a una supuesta indisposición. Después, en una rueda de prensa, celebrada bajo una enorme palapa frente a las espectaculares playas de Los Cabos, el director estadounidense insinuó en territorio mexicano que la elección de Hillary Clinton para la presidencia de Estados Unidos, a la que calificó de "neoconservadora", hubiera sido igual o peor que la de Trump. Un cambio de posición que ya apuntaba hace semanas y que choca con declaraciones anteriores en las que aseguró que el magnate "era un loco", que no iba a ganar y que si eso ocurría se comería su camisa.

Stone, que ha venido al festival para recibir un homenaje y para presentar en México su último filme, Snowden, en torno al famoso exanalista de la NSA y mayor hacker de la historia de Estados Unidos que en junio de 2013 reveló el espionaje masivo de Washington a sus ciudadanos, aseguró que el presidente electo de EE UU es un hombre pragmático y acostumbrado a hacer negocios, mientras que Clinton, una intervencionista, que ha estado a favor de varias guerras, hubiera podido causar un problema con Rusia. "Es preocupante la situación. El mundo será cada vez más peligroso. Pero Trump nos puede dar sorpresas. Es un negociador, hay que esperar y ver", aseguró el cineasta para el que la mayor preocupación es evitar cualquier guerra y respetar los tratados internacionales. "Tal vez no sea tan dramático que haya ganado. Hay mucha preocupación, él es un rebelde, pero quizá sea un buen administrador”.

El director insistió en sus obsesiones habituales: el peligro que representan los mecanismos de vigilancia del Gobierno de Estados Unidos, su capacidad para desatar cambios de régimen en el resto de los países (citó a Brasil, con el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff y la difusión del escándalo Petrobras y a México, del que dijo que "no puede dar un paso sin que Estados Unidos lo sepa"), habló de su juventud en los 60, de la OTAN, de una Tercera Guerra Mundial y de cómo ahora alguien como Snowden no ha podido encontrar asilo en un país europeo ni latinoamericano por miedo a las represalias de la Casa Blanca y ha tenido que refugiarse en Moscú bajo la protección de Vladimir Putin. "Estados Unidos ejerce un control social, ese es el juego del poder, y en eso son muy exitosos. Lo que quieren es que el algoritmo de Google, que es estadounidense, sea el algoritmo del mundo", aseguró. “Estados Unidos violó la ley y traicionó a sus aliados, a sus supuestos amigos, robando información de empresas y sigue metiéndose en todo y no hay una ley que lo castigue".

En cuanto a la película, que ha recibido críticas favorables con respecto a sus trabajos de los últimos años, aseguró que Snowden colaboró en el asesoramiento y señaló que le había gustado. Concluyó diciendo que esperaba "que le dejaran seguir haciendo películas", alabó el cine que se está haciendo en México y lanzó una broma: "No pienso comerme la camisa". Curiosamente, al tiempo que Stone hacía estas declaraciones, en la otra punta del mundo, en la capital rusa, Snowden llamó este viernes a los ciudadanos del mundo a tener miedo del espionaje estadounidense, el verdadero peligro, y no de Trump, aunque calificó su elección como "una afrenta", mientras su abogado afirma que con sus denuncias, ha contribuido a la victoria del magnate.