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‘Black Mirror’ también ‘predijo’ el ascenso de Donald Trump

En 'El momento Waldo', una caricatura con un discurso maleducado se presenta a unas elecciones

Un personaje caricaturesco. Un orador sin pelos en la lengua, agresivo. Una figura emergente en la política subestimada por todos. Así es Waldo, una caricatura virtual cuyos movimientos están manejados detrás de cámara por un ciudadano común, que dice lo que piensa, con subidas de tono incluidas sin medir las consecuencias y sin ninguna clase de reparos.

Waldo es el personaje principal del tercer capítulo de la segunda temporada de Black Mirror, 'El momento Waldo'. Se trata de un oso azul que tiene su propio show de televisión y que comienza a rivalizar con un candidato a concejal conservador de un pequeño pueblo de Inglaterra. Waldo utiliza toda clase de agravios, malas palabras, e ideas carentes de moralidad y la gente lo recibe como espontáneo. Rompe con el discurso de los políticos, de lo convencional, porque detrás de él hay un humano cualquiera, escondido detrás de una apariencia de caricatura. Nadie puede ridiculizar a Waldo, porque él ya es ridículo. El ascenso político y el final triunfo de Trump en las elecciones del pasado martes han traído a la memoria de muchos seguidores de la serie este capítulo.

“No necesitamos a los políticos. Todos tenemos iPhones y ordenadores. Cualquier decisión que haya que tomar, cualquier política, simplemente la ponemos online. Dejemos que la gente vote. Pulgares arriba, pulgares abajo. La mayoría gana. Eso es una verdadera democracia”. Así intenta convencer el productor general del show de Waldo, al hombre que lo maneja detrás de cámara, que al darse cuenta de lo peligroso que puede llegar a ser su personaje quiere echarse atrás.

Black Mirror coquetea con los efectos negativos de la tecnología en las sociedades. Este capítulo no había tenido la repercusión de otros grandes guiones de la serie, pero como se ha comprobado en otras ocasiones, las historias de Charlie Brooker se transforman en realidad. Eso es lo que asusta de la serie, que este miércoles lanzó incluso un sarcástico tuit: “Esto no es un episodio. Esto no es marketing. Es la realidad”

Como Trump, Waldo se gana el interés de la ciudadanía, y poco a poco, se convierte en un personaje popular. Vive a través de un equipo de producción que detecta las tendencias en las redes sociales y utiliza material de Internet para responder rápido en debates, entrevistas y discusiones. Tanto, que sus productores deciden que se presente como candidato a concejal de ese pequeño pueblo de Inglaterra. Waldo sale tercero con una gran cantidad de votos y el canal al que pertenece elige convertirlo en una figura mundial para promover los valores que le interés a la población o a la red social de turno.

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