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OBITUARIO

Oleg Popov, el ‘Payaso del Sol’ del circo soviético

Fue considerado el equivalente circense de Charlie Chaplin

El payaso Popov durante una actuación.

Oleg Popov estaba de gira en el sur de Rusia y tenía prevista una serie de actuaciones en el circo de Rostov del Don. Llegó a la ciudad el 29 de octubre y participó en dos de las sesiones previstas. Falleció inesperadamente, la tarde del pasado miércoles, en su habitación del hotel de un ataque cardiaco. “Se sentía bien, estaba mirando la tele, cuando ocurrió, de repente”, comentó Dmitri Ivanov, director general de la compañía estatal Rosgoscirco.

Nacido el 31 de julio de 1930 en las afueras de Moscú, hijo de un relojero, Oleg Popov empezó su carrera laboral durante la Segunda Guerra Mundial a los 12 años como aprendiz en el periódico Pravda. En 1950 se graduó en la escuela de Circo Ruso en Moscú como equilibrista sobre cuerda y se marchó a Tiflis, donde trabajó en el circo como comediante equilibrista. Pero al cabo de dos meses regresó a Moscú y se hizo asistente del reconocido payaso Karandásh (lápiz), al que Popov consideraba su maestro.

Durante una gira del circo en Sarátov, en 1954, el clown Pavel Borovikov se rompió una costilla y cuando Popov tuvo que sustituirlo improvisó, inventándose sobre la marcha un número cómico en el que utilizaba utensilios de cocina. Su número tuvo un enorme éxito y el joven artista regresó a Moscú ya famoso.

El personaje que puso en escena —un payaso alegre con peluca amarilla, nariz roja, una gran gorra a cuadros en blanco y negro con una margarita, pantalones de rayas anchas y una sonrisa resplandeciente— llegó a ser uno de los más reconocibles del circo moderno, casi un equivalente circense de Charlie Chaplin. Un personaje sencillo, ingenuo, que irradiaba alegría y felicidad. Fue esa aura la que hizo cuajar el epíteto de un periodista que le calificó de “Payaso del Sol”.

Tradición literaria

Popov seguía en sus actuaciones —en las que combinaba elementos de acrobacia, equilibrismo, juegos malabares, bufonada y parodia— la tradición de un personaje cómico de los cuentos rusos, Ivanushka el Tonto.

En muy poco tiempo, Popov se convirtió en una de las grandes estrellas del circo de la segunda mitad del siglo XX. Su popularidad fue tal que el régimen soviético —que le distinguió con el título de Artista del Pueblo de la URSS en 1969— lo utilizó como embajador de buena voluntad durante sus numerosas giras internacionales. En 1981, durante el octavo festival internacional de circo de Montecarlo, recibió de manos de Grace Kelly el premio Clown de Oro, considerado uno de los máximos reconocimientos internacionales de las artes circenses.

En 1990 Popov emigró a Alemania, donde prosiguió su carrera con el nombre artístico de Hans im Glück (el feliz Hans). No volvió a Rusia hasta 2015, con motivo del premio internacional de circo Master en Sochi. El público recibió al viejo artista con ovaciones que le alentó a continuar con una carrera que ya pensaba abandonar: “Fue como si se me hubiera abierto un segundo aliento, como le ocurre al deportista que corre, se cae, pero después encuentra dentro de sí nuevas fuerzas y llega al final el primero, se convierte en campeón. Yo también quiero ser campeón”, rememoraba Popov aquel momento en su última entrevista.