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Juan Javier Salazar, el artista plástico que narró el Perú

Fue uno de los más destacados referentes del arte contemporáneo del país

Juan Javier Salazar, el artista plástico que narró el Perú

El artista plástico peruano Juan Javier Salazar (Lima, 1955), un referente para su generación y para los creadores más jóvenes por su capacidad de reflexionar sobre los problemas del país mediante objetos y pinturas a partir de elementos populares, ha muerto en Lima el martes por la mañana a causa de una afección cardiaca, informó su amigo el pintor Enrique Polanco.

Salazar estudió pintura en la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa, arquitectura en la Universidad Ricardo Palma de Lima y también fue alumno de la Escuela Superior Nacional de Bellas Artes de su ciudad natal. Fue miembro del grupo de arte Paréntesis en 1979 y uno de los fundadores del principal núcleo de arte contemporáneo de los años ochenta: EPS Huayco.

Su obra más conocida es una serigrafía sobre tela llamada Perú: país del mañana. Proyecto para hacer mural cuando tenga dinero, mañana, uno de sus 15 trabajos que son parte de la colección del Museo de Arte de Lima (MALI). La pieza incluye una galería de los presidentes del Perú republicano y de sus bocas sale un globo con la palabra “mañana”.

Parte de su creación fueron performances. Los curadores y artistas destacan una acción, llamada Perú Exprés, que repitió por varios años en la feria de fiestas patrias, cuando subía al ómnibus de transporte público, imitando a los ambulantes que venden caramelos, y ofrecía objetos creados por él a cambio de la moneda que pudiera gastar cada pasajero. Eran unos mini cojines con la forma del mapa de Perú forrados en tela animal printy con ojos y cola de un felino nacional. Decía que ya que el Perú estaba siendo rematado por sus gobernantes, él daba la posibilidad de tener al país en las manos por unos momentos.

El curador (comisario) Augusto del Valle comentó a EL PAÍS que la obra de Salazar se caracteriza “por hacer énfasis en narrativas que están más a la mano, a diferencia de otros que en comparación estetizan, lo suyo es una atención permanente a los detalles de las culturas del Perú, desde lo precolombino —o el Perú antiguo— hasta lo popular-urbano. Fue un mitólogo, un narrador, un libre pensador, y un entrañable soñador. Me quedo con sus anacrónicos huacos, sus cómics de sorprendentes historias sentimentales y el Perú país del mañana, proyecto para un mural: mañana.

Desparpajo e irreverencia

Para el comisario peruano Miguel López, esa serigrafía es uno de los “clásicos del arte contemporáneo que señalan con su tono precario y tosco una situación social y política en emergencia, pero al mismo tiempo repleta de humor e ironía. Su constante réplica mañana, mañana en voz de cada presidente ilustra la desesperanzadora retórica de un país siempre acostumbrado a pensarse en un futuro que nunca parece llegar”.

La profesora y artista plástica Natalia Iguiñiz valora “el desparpajo e irreverencia no solo hacia los temas que trabajaba si no hacia el sistema del arte en general. Sus irónicos trabajos sobre el Perú se daban en la calle, en contacto con la gente. No parecía estar muy interesado en validarse en los circuitos internacionales del arte”, remarcó.

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