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La danza como un arma más para la integración

Veinte jóvenes con síndrome de Down ensayan con el Ballet Nacional de España

Jóvenes con síndrome de Down ensayan con el Ballet Nacional en Madrid.

“El mejor día de mi vida”. Así resumieron algunos de los asistentes al ensayo de ayer del Ballet Nacional de España (BNE). Asistentes y participantes, pues los 20 jóvenes y adolescentes de la Fundación Gmp, que apoya a personas y colectivos con discapacidad intelectual, no solo miraron. Vestidos de oscuro, como los bailarines, trabajaron con ellos, formaron un grupo uniforme. “Éramos uno”, asegura Antonio Najarro, director del BNE, que en conversación telefónica se muestra emocionado por el resultado del encuentro: “La lección la recibimos nosotros que estamos todo el día ensayando frente al espejo, buscando la perfección de los cuerpos y de los movimientos. Estos chavales se desinhiben, bailan, son espontáneos... Nos devuelven a lo que somos”.

La energía y las emociones circularon ayer en la sala de ensayo de la compañía, en una de las naves de Matadero de Madrid. Francisco Fernández, el director de la fundación lo considera un pistoletazo de salida cargado de emociones, juega con la palabra pues coincide con el nombre del proyecto al que irá destinado la totalidad de los beneficios de la gala benéfica que el próximo 10 de diciembre se celebrará en los Teatros del Canal (Madrid), en la que representará Alento, una de las creaciones de Najarro.

Emociones

Emociones es una iniciativa cuyo objetivo es trabajar por el control y el bienestar sentimental de las personas con síndrome de Down. Tanto Fernández como Najarro hacen hincapié en que este colectivo tiene serias dificultades en ese aspecto debido a su baja autoestima, generada en muchas ocasiones por encontrarse en un entorno que les excluye.

Najarro insiste en que no hay mejor arma que la danza, que les ayuda a canalizar y a expresarse, y, desde luego, ayer fue así. Muchos llegaban sin apenas dormir por los nervios, pero perfectamente uniformados con sus camisetas en las que se podía leer “... a tu lado yo puedo bailar”. Aunque todos se unieron al ensayo, en la gala de diciembre solo seis, que pertenecen al Psico Ballet de Maite León, harán una pequeña coreografía, el resto de la función correrá a cargo del BNE, que está dispuesto a participar en más proyectos de inclusión social a pesar de lo que eso les supone por la apretadísima agenda que tienen. Actualmente están ensayando cuatro programas y preparando uno nuevo que estrenarán en diciembre de 2017.

Ayer salieron de su rígida y estructuradísima vida con seis horas de ensayo diarias para acabar la jornada en una suerte de fiesta flamenca de 60 personas en la que los chavales se arrancaron por bulerías.

 

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