Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cercas regresa a la Guerra Civil con la historia de un familiar falangista

El escritor publicará en febrero ‘El monarca de las sombras’, una novela que el autor considera “complementaria” de su gran éxito ‘Soldados de Salamina’

Fotograma de la adaptación cinematográfica de 'Soldados de Salamina', dirigida por David Trueba.
Fotograma de la adaptación cinematográfica de 'Soldados de Salamina', dirigida por David Trueba.

Javier Cercas regresa a la Guerra Civil. 16 años después del impactante Soldados de Salamina (Tusquets), el escritor retoma el conflicto bélico y con una implicación personal y afectiva mucho mayor: El monarca de las sombras, que Literatura Random House publicará el 16 de febrero próximo, narra la historia de un tío de su madre, falangista y alférez del ejército rebelde, fallecido a los 19 años en la batalla del Ebro y que durante un tiempo fue el héroe de la familia. No puede ser el libro de la 68ª Feria de Libro Fráncfort porque ninguno de sus editores internacionales suelta al autor y porque algunos incluso desconocen aún su existencia, pero ayer empezaba a ser la comidilla en los mentideros más señalados con un denominador común: está a la altura, en forma y fondo, de la obra que elogiaron desde Mario Vargas Llosa a Sontag y de Coetzee a Steiner.

“Es el libro que quería escribir desde que soy escritor y antes incluso; he tenido esa historia siempre en la cabeza porque es un episodio que nos marcó en casa, que me contaba mi madre de niño y que no sabía si podría abordar porque era afrontar el pasado falangista de mi familia”, comenta desde España el escritor, reacio a dar ya demasiados detalles sobre su nueva novela.

“En España, somos incapaces de afrontar el pasado”

Cuatro meses antes de publicarse, Javier Cercas ya intuye qué pasará con El monarca de las sombras. “Como vuelvo a tocar a un falangista, dirán que hago revisionismo; pero no es cierto: todo el mundo con dos dedos de sentido común sabe que los republicanos tenían razón y los otros, no; aquí la pregunta es si todos los republicanos eran moralmente buenos y todos los franquistas moralmente perversos. ¿Este pariente mío era moralmente mejor que yo?”, plantea Cercas. En su libro aborda por vez primera la emigración y el desarraigo a partir del pueblo extremeño de su familia, Ibahernando, donde nació en 1962 y que dejó para vivir en Cataluña. “Hablo del pasado porque el presente actual empieza allí. Este libro habla de la necesidad de asumirlo, aunque no guste: somos incapaces de afrontar el pasado. Yo, teniendo en la familia un pasado falangista, tampoco lo había hecho hasta ahora”, asegura.

El retorno al conflicto civil pilló de sorpresa al propio autor. “Tras Soldados… me dije que no volvería a escribir sobre la Guerra Civil porque creí agotado el tema; pero me di cuenta de que esa historia doméstica era complementaria y tenía relación directa, culminaba la pregunta con la que arrancaba Soldados...: la herencia de la violencia de la guerra, esa presencia abrumadora del pasado sobre el presente… En el fondo, de eso tratan la mayoría de mis libros: Anatomía de un instante; El impostor…”, confiesa.

Si de algo se muestra satisfecho Cercas es de haber exorcizado la historia, la de Manuel Mena, falangista, alférez del ejército franquista que acabó falleciendo en septiembre de 1938 con sólo 19 años. “Mi madre, protagonista secreta de esta historia, era una niña de siete años; vivían en la misma casa; el episodio dejó en la familia esa herencia de dolor, ese punto de supuesto heroísmo… El libro intenta entender por qué era visto en casa como héroe”. Y ha tardado años en comprenderlo. “La devoción no era por lo político, era por lo vital, era como un hermano mayor… En cualquier caso, quedaban abiertas las preguntas de siempre: ¿Qué fascinó a ese chico para hacerse falangista y llegar hasta la violencia de la guerra, a militar en el lado equivocado de la historia, a defender con su sangre una causa injusta que quizá entonces no se veía así?”.

Título con trastienda

Como siempre en su obra, el título escogido por Cercas tiene trastienda literaria y moral. “Era inevitable porque sale de las propias entrañas del libro: es en el único momento de La Odisea en el que aparece Aquiles, el héroe perfecto que cae en combate, joven, paradigma de la ética griega; Ulises se encuentra con él en el Hades y le dice que ahí abajo debe ser "el monarca de las sombras"; Aquiles le responde que preferiría seguir siendo el último siervo del último vivo… Aquel tío de mi madre era una especie de Aquiles familiar”. La naturaleza equívoca del héroe, como en El impostor o en Soldados… reaparece.

También en lo formal El monarca de las sombras remite a Soldados… y a buena parte de su bibliografía al difuminar las barreras entre realidad y ficción. Así, la novela mantiene dos líneas, la biografía del familiar y el trabajo de investigación sobre el mismo. En esta última admite Cercas que ha jugado con mayor libertad, con apariciones de personajes reales como su amigo (y director de la versión cinematográfica de Soldados… en cine), David Trueba o el editor y periodista Ernest Folch. “El libro tiene quizá un tres por ciento de ficción, luego es una novela: sólo que haya un gramo novelado ya es ficción; aquí hay una batalla entre ficción e historia”, explica. En cambio, la reconstrucción de la vida de Manuel Mena la ha hecho “con un afán de historiador casi maniático”, puntualiza Cercas, que ha debido trabajar duro ya que la familia quemó todo rastro del falangista. “Apenas han sobrevivido una foto y algún papel; para no sufrir más, no dejaron nada”. Pura guerra civil española.

Turquía y Hong Kong, sin palabras

No todo en la Feria de Fráncfort es negocio ni espectaculares presentaciones de libros, como la que realizó ayer de su gigantesco y exclusivo libro el artista David Hockney, que con sus nuevas diabluras con el iPad (como ya hiciera décadas atrás con las imágenes de Polaroid) promueve estos una de las novedades de este año, los cerca de 2.000 metros cuadrados de The Arts+ para crear sinergias entre el mundo del libro y la creación artística y la industria cultural. También hay tiempo para la reivindicación política.

Y ahí encabeza tristemente el ránking Turquía. El presidente de la Asociación Internacional de Editores, Richard Charkin, alertó ayer de la dramática situación que vive la libertad de expresión en Turquía por la represión que el presidente Erdogan ha lanzado tras el fallido intento de golpe de Estado a, entre otros sectores, el de los escritores, periodistas y editores. Las críticas referencias ya habían aflorado en la ceremonia oficial de una feria que se celebra en un país con una notable emigración turca. No es para menos: se cifran en 140 las empresas culturales y periodísticas que han sido cerradas, 30 de las cuales editoriales, algunas incluso de libros infantiles. Más de 130 escritores y periodistas estarían hoy en las prisiones turcas.

Por ello, es usual encontrar entre los largos pasillos de la feria algún que elemento publicitario de la campaña Free Words Turkey, lanzada por el PEN Club alemán y Reporteros sin Fronteras, para que el gobierno alemán exija a la Comisión Europea que no se acepte esa situación en las negociaciones de Turquía para su entrada en la UE como mal menor o puro cambalache ante la política del flujo de inmigrantes o el uso militar de sus bases. Llevan recogidas 80.000 firmas.

No es, desgraciadamente, la única situación de dramática libertad de expresión. También se ve estos días a Angela Gui, hija del editor de Hong Kong Gui Minhai detenido, junto a cuatro colegas más, por las autoridades chinas en octubre del año pasado, por publicar (Mighty Current) y vender (Causeway Bay Books) libros críticos con el régimen. Países sin palabras en la gran feria de las palabras.