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Del lenguaje sexista a una agria polémica entre académicos

Francisco Rico y Arturo Pérez-Reverte cruzan artículos y dirimen sus diferencias

Arturo Pérez-Reverte junto a Francisco Rico, en 2005.

Los académicos Arturo Pérez-Reverte y Francisco Rico han protagonizado estos días una controversia que se ha desarrollado en parte en este periódico. El fondo de la discusión es la actitud que han de tomar los miembros de la Academia ante el llamado lenguaje inclusivo, el que se dobla en ambos sexos, esto es, profesores y profesoras, alumnos y alumnas.

La diatriba comenzó el 2 de octubre en la revista XL Semanal, donde escribe Pérez-Reverte. El 14 de octubre prosiguió Francisco Rico en EL PAÍS, donde colabora. Ayer, el novelista replicó a su colega y en el recuadro bajo estas líneas tienen hoy los lectores lo que Rico señala como “punto final” por su parte.

En el XL Semanal escribió Pérez-Reverte: “En la Academia, los acuerdos se toman por unanimidad o mayoría; pero allí, como en otros lugares, hay de todo. Eso incluye a acomplejados y timoratos. Es mucha la presión exterior, y eso lo comprendes. No todo el mundo es capaz de afrontar consecuencias en forma de etiqueta machista o verse acosado por el matonismo ultrafeminista radical, que exige sumisión a sus delirios lingüísticos bajo pena de duras campañas por parte de palmeros y sicarios analfabetos en las redes sociales”.

Rico explicó en su réplica cómo había “embestido” Pérez-Reverte “contra los miembros de la Academia que se negaron a hacer suya la petición que unos supuestos profesores” le habían enviado. Denunciaban “la sugerencia surgida en la Junta de Andalucía de imponer en las aulas los ‘todos y todas’, ‘los madrileños y las madrileñas’ y demás prevaricaciones por el estilo”. “Podía haber hablado de académicos tontos y talibanes, pero le parece preferible discriminar soezmente ‘tonto del ciruelo’ y ‘talibancita tonta de la pepitilla”, que Rico recoge del texto de su colega.

Pérez-Reverte replicaba ayer al texto “irrespetuoso y agresivo, venenoso incluso”, de su colega, que lo llamó alatristemente célebre productor de best sellers”, hallazgo, el alatristemente, que Reverte subrayó como “feliz”. El novelista sugería que Rico tiene la intención de acaparar los derechos de edición del Quijote que elaboró para la Academia. Pérez-Reverte quería basarse en esa versión para un Quijotillo infantil, pero observó que Rico quería derechos por ella. Le acusa de “manosear” Quijotes.

SOEZ INSULTO

FRANCISCO RICO

Cuanto escribe Pérez-Reverte en EL PAÍS de ayer es un mero intento de ocultar con cortinas de humo lo que era la clave del artículo mío [del viernes, 14] al que finge contestar: salir al paso del soez insulto de “talibancita tonta de la pepitilla” que en una entrega de XL Semanal Pérez Reverte había dirigido a “alguna” académica no nombrada, y por ende a todas las académicas de la Española. Punto final.

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