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Pequeño ‘grand tour’

Es una película en la que dos tipos charlan, improvisando, y, en el camino, convierten su rivalidad dialéctica en finísima forma de comedia

Tráiler del filme 'Viaje a Italia', dirigido por Michael Winterbottom.

Mientras rodaba su libre adaptación de Tristram ShandyTristram Shandy: A Cock and Bull Story (2005); en realidad una película sobre la imposibilidad de trasladar a la gran pantalla el clásico de Sterne-, Michael Winterbottom se dejó deslumbrar por la química improvisatoria de dos de sus actores: Steve Coogan y Rob Brydon. Fruto de esa fascinación fue la serie televisiva The Trip, en la que Coogan y Brydon, interpretando versiones levemente exageradas de sí mismos, recorrían el norte de Inglaterra por encargo del rotativo The Observer, declinando la memoria de los pasos de Wordsworth y Coleridge en forma de trivial ruta gastronómica para suplemento dominical. El material de la serie fue reciclado en una afortunada película homónima, The Trip (2010), cuya secuela, este Viaje a Italia, reitera la misma dinámica y se nutre del material filmado para la segunda temporada de su precedente televisivo.

VIAJE A ITALIA

Dirección: Michael Winterbottom.

Intérpretes: Steve Coogan, Rob Brydon, Rosie Fellner, Claire Keelan.

Género: comedia. Reino Unido, 2014.

Duración: 108 minutos.

Aunque en este recorrido del Piamonte a Capri las citas cinéfilas son constantes –y, por tanto, la mención al clásico Te querré siempre (1954) de Rossellini, titulada originalmente Viaggio in Italia, resulta inevitable-, el título rescata la memoria del libro homónimo de Richard Lassels que, en 1670, acuñó el término Grand Tour para designar el hábito aristocrático británico de emprender un trayecto de formación a través del continente europeo. Aquí, el modelo para desarmar y marcar la distancia entre un pasado de esplendor y transgresión y un presente de crepúsculo y conformidad es el Grand Tour de los poetas románticos Byron y Shelley por territorio italiano. El sustrato culterano del viaje de Coogan y Brydon se concreta en banales fotos turísticas, mientras se va definiendo el motivo central de un anunciado otoño de la virilidad, con la avería de las viejas mecánicas de seducción y la imposibilidad de medirse con las dinámicas pasionales y transgresoras del Romanticismo.

Viaje a Italia es, básicamente, una película en la que dos tipos charlan, improvisando, y, en el camino, convierten su rivalidad dialéctica en finísima forma de comedia, mientras lanzan pullas a lo divino y lo humano y compiten imitando a actores célebres. Una viaje, acaso innecesario, en excelente compañía