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Muere Toots Thielemans, armonicista y leyenda del jazz, a los 94 años

El músico fallece a los 94 años en un hospital de su Bruselas natal. Colaboró con maestros del género como Charlie Parker o Ella Fitzgerald

Toots Thielemans toca la armónica en un concierto de febrero de 2012 en Bélgica.
Toots Thielemans toca la armónica en un concierto de febrero de 2012 en Bélgica. AFP

Hace un lustro, Toots Thielemans recibía al fotógrafo de este periódico en su suite del hotel María Cristina, en San Sebastián. “¿Cree usted que saldré guapo en la foto?”, le soltaba el, entonces, cuasinonagenario jazzista al susodicho entre las risas de los allí presentes. “Usted comprenda que no todos los días le dan a uno el premio del Festival”. Thielemans, premio Donostiako Jazzaldia 2011, guitarrista, armonicista, compositor y silbador de jazz con título de barón por su país, Bélgica, falleció esta mañana en el hospital de Bruselas donde se hallaba ingresado a los 94 años de edad.

Jean-Baptiste Frederic Isidore Toots Thielemans era un verdadero tesoro viviente. Un punto y aparte en la historia del jazz. “Puedo presumir de haber tocado con Charlie Parker”, manifestaba orgulloso en aquella entrevista. Y no solo fue Bird, también Miles Davis, Ella Fitzgerald, Benny Goodman, Dinah Washington… el currículo del simpático y dicharachero Thielemans como acompañante y líder de sus propios conjuntos no tenía comparación posible. "Todo empezó cuando Duke Ellington vino a Bélgica y me hice amigo de su violinista, Ray Nance. Le enseñé grabaciones con mi música, le gustaron y se las llevó. Poco después recibí la oferta de Benny…". Atrás quedaba su azarosa primera inmersión en el mundo del jazz en la Bruselas ocupada. “Escuchar jazz con los nazis a tu lado era una actividad de alto riesgo, podían denunciarte e ibas a la cárcel, así que había que andarse con mucho ojo".

Toots Thielemans, en San Sebastián en 2011. ampliar foto
Toots Thielemans, en San Sebastián en 2011.

A comienzos de los cincuenta, Thielemans participaría en una gira por el país junto a Charlie Parker y las estrellas de la revista Metronome: "Imagínese, yo, compartiendo asiento en el autobús con Stan Getz o Lester Young y, a un metro, Billie Holiday”. Y llega su gran éxito: Bluesette. “Estaba de vuelta en Bruselas y tenía un concierto con Stéphane Grappelli, el violinista de Django. Se suponía que él salía primero y luego yo tocaba un par de temas con él. Total, que estaba haciendo dedos en el camerino y ahí estaba una vieja fotografía de Grapelli y Django Reinhardt con el Hot Club de Francia. Me quedé mirándola y, de repente, surgió esa melodía; un valsecillo simpático. Entonces, me puse a silbar la melodía al tiempo que la tocaba con la guitara y vi que la cosa tenía su punto. Quién me iba a decir que aquella cancioncita improvisada iba a garantizarme la vejez…”

A largo de su existencia, Thielemans compartió escenario y/o estudio de grabación con Oscar Peterson, Elis Regina, Jaco Pastorious, Fred Hersch... En 1985, recorrió nuestro país de la mano del trompetista y cantante Chet Baker. "Éramos diferentes en todo menos en lo importante: la música". Fuera del jazz, el nombre de Toots Thielemans aparece asociado a su participación en series y filmes de éxito como Desayuno con diamantes, Cowboy de medianoche, Delicias turcas o Barrio sésamo. “Mi mayor cualidad, creo, es la capacidad que tengo para dar con lo que el productor está buscando. Es un sexto sentido que poseo o algo así. Eso, y que me dedico a la armónica, un instrumento muy sencillo de tocar y tan ligero como una pluma. Que, por ejemplo, me llama John Williams, él me cuenta lo que quiere, entonces yo voy a por la armónica y empezamos con los ensayos vía telefónica. Resulto muy económico”.

"Mi mayor cualidad, creo, es la capacidad que tengo para dar con lo que el productor está buscando"

Con la edad, Thielemans se fue quedando poco a poco sin resuello. Apenas podía tocar la armónica y, cada vez menos, silbar o ejecutar un solo con la guitarra. En marzo de 2014 anunció su retirada definitiva de los escenarios. Dos años y medio más tarde, era ingresado en un hospital bruselense para ser intervenido de un hombro. Una intervención sin importancia, o eso se dijo. El ilustre jazzista abandonó este mundo tal y como vivió: dulcemente y con una sonrisa en los labios. “Estaba feliz”, recuerda su representante, Veerle Van de Poel. “Se quedó dormido y esta mañana no se despertó”. El próximo 9 de septiembre, dará comienzo la décima edición del Toots Thielemans Jazz Festival en la localidad de La Hulpe, cercana a Bruselas, donde tenía su residencia el artista.