Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cazadores de estrellas

En Granada, a cerca de 3.000 metros de altura, se contempla espacio desde dos observatorios

Una mujer observa las estrellas desde Sierra Nevada.

Millones de estrellas al alcance de unos cuantos. Escalar alturas para meterse de lleno en el Universo, acercarse a las galaxias y responder a algunas preguntas que todavía se formula el ser humano, estrechar la atmósfera tres kilómetros respecto a la superficie y abrir los ojos desde la cordillera más alta de la península Ibérica es la actividad que puede realizarse en Granada desde los observatorios del Instituto Astrofísico de Andalucía y el Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM). Cerca del Mulhacén, a 3.478 metros sobre el nivel del mar, 300 personas repartidas en cuatro grupos se congregan cada verano en cuatro ocasiones para ver el manto de estrellas que no despista a ninguno, si no que hipnotiza a cualquiera. 

Grupos de amigos, estudiantes y familias se acercan a la Hoya de la Mora en Sierra Nevada en los meses de julio y agosto para descubrir los secretos que aguarda el universo, conocer y asimilar mejor el espacio en un escenario que ofrece conocimiento y también un cielo más limpio y seco que otros en esta zona del mundo. Son talleres organizados por las instituciones y la empresa Azimuth que comienzan con una charla divulgativa sobre la historia de la astrofísica, para después continuar con una explicación más metódica en cuanto a la información espectral y la observación con el radiotelescopio (receptor de ondas radioeléctricas) del IRAM.

Para Paco Pamos, sevillano y operador de cámara en una televisión, la experiencia ha sido muy grata. “El tema de la astrofísica es casi filosófico. He visto cielos en los Pirineos o en sierras de Madrid y esto no se queda atrás. No quería que mis hijos se lo perdieran”, añade acompañado de ellos. Lourdes Mochón, granadina, destaca durante la visita: “Nos permite ver otra cara de lo que se hace en nuestra provincia. Son actividades muy interesantes”. También lo considera así Elena Cabrera, investigadora de la Universidad de Granada. “Es la primera vez que vengo. Las explicaciones y el Observatorio de Sierra Nevada me han gustado mucho”, declara. Todos han recibido la formación de Marcos Villaverde de la empresa Azimuth (contratada por el Instituto de Astrofísica de Andalucía), y por Pablo García del IRAM.

Tras la primera toma de contacto con la astrofísica, el grupo es guiado hasta los dos observatorios que se encuentran en la sierra granadina. Allí se dan a conocer las herramientas utilizadas por los expertos y los avances obtenidos en los últimos años. Una vez aterriza la noche, llega el turno de mirar en primera persona por los telescopios que facilita la Asociación de Astronomía de Granada en un lugar incomparable hasta altas horas de la madrugada. Junto a historias que se aúnan a constelaciones y a la estrella Polar nadie baja la mirada de ese cielo único y alejado de contaminación lumínica. La altitud de Sierra Nevada, acompañada de los factores climatológicos idílicos, la convierten en un foco de atención primordial para personas procedentes de distintas provincias. “Ver las estrellas sin contaminación es increíble. Te sientes muy pequeño”, dice otra de las asistentes.

Desde Jaén llega a la actividad Pilar Colmonero junto a su hija Eugenia. “No me lo esperaba así. No conocía mucho sobre el tema y la verdad es que he aprendido mucho”, explica Colmonero. “Ver las estrellas en un sitio así es lo que más me gusta”, añade la chica. Las próximas citas son el 6 y el 23 de agosto y la visita de un día cuesta 40 euros, la de dos días 65.

Dos observatorios con más de 20 años

Uno de los grandes atractivos, además de ver un cielo más limpio por la noche y sus múltiples constelaciones o estrellas fugaces, es adentrarse en los dos observatorios pertenecientes al Instituto Astrofísico de Andalucía y al de Radioastronomía Milimétrica que trabajan en la sierra granadina desde hace más de 20 años. Allí se encuentra el Observatorio de Sierra Nevada, operativo desde 1981 gracias a la colaboración del Instituto Astrofísico de Andalucía y de la Fábrica de instrumentos astronómicos de Nanjing, perteneciente a la Academia China de las Ciencias.

En este centro se concentran dos telescopios renovados que funcionan   cada noche capturando imágenes del universo y analizándolas por dos personas como mínimo (un supervisor y un astrónomo) que trabajan de forma ininterrumpida en turnos de dos semanas. Una de las grandes particularidades de los dos telescopios es también el eje rotatorio que permite el movimiento constante para el seguimiento de cualquier hecho atípico por el espacio.

En este centro se analiza también el movimiento de las placas tectónicas en consecuencia al choque que mantienen África y la placa euroasiática gracias a un GPS que permite su estudio. La posición geográfica de Granada resulta esencial para analizar el movimiento sísmico, de ahí la formación de Sierra Nevada hace millones de años.

El otro observatorio pertenece al Instituto de Radioastronomía Milimétrica (IRAM), cuya institución es franco alemana, aunque cuenta con una pequeña participación española. Está implantada en Sierra Nevada desde finales de los años 80 y allí se localiza un radiotelescopio cuya función es la de obtener información espectral, imágenes que descomponen el color y que ayudan a descubrir la actividad molecular del espacio o el visionado de planetas de los que se pueden hacer grandes hallazgos, como que la vida  podría ser mucho más amplia de lo que entendemos en nuestro planeta.  En ninguno de los dos centros que se encuentran en la estación granadina se puede interrumpir el trabajo, ya que frenaría cualquier avance científico.

Más información