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‘Me estás atrapando otra vez’, la canción turbulenta de Los Rodríguez

La letra, firmada por Ariel Rot, está basada en una historia real

El cantante Ariel Rot en un restaurante de Madrid.

Una mañana, Ariel Rot se despertó con una canción en la cabeza. Las estrofas fluían como una cascada de palabras frenética, intensa, emocionante. Sobre la cama y en tan solo veinte minutos escribió una de las mejores letras de toda su carrera, Me estás atrapando otra vez. La grabó con Los Rodríguez en el disco Sin documentos (DRO, 1993), pero pudo hacerlo con Tequila, o en solitario. De alguna forma, todas sus vidas musicales confluyen en esos cinco gloriosos minutos de rock. O de “soul argentino”, como dice su autor.

“Era una canción que necesitaba escribir”, confiesa Rot escarbando en su memoria, admitiendo que a pesar de la fluidez letrística tardó en redondear el tema. “Desde que la empecé hasta que la acabé pasaron tres años, y hasta que se grabó pasaron unos diez”, calcula. El germen musical se originó en una jam cuando preparaban el quinto disco de Tequila, que nunca llegó a ver la luz: “Julián (Infante) empezó a tocar los acordes de la estrofa y ahí se quedó”. Así fue hasta aquella mañana, que abrió los ojos y escribió, como mínimo, una verdad: “Me despierto pensando”. El resto, como toda creación, fusiona fantasía y realidad, aunque reconoce que está inspirada en una historia “real y turbulenta. Tiene poesía y metáforas que la enmascaran, pero es una historia personal y concreta”.

Una atracción peligrosa, hacia alguien o algo. Una situación tóxica para el que la vive, porque aunque sufre no lo puede evitar. “Es un texto desesperado. Habla del momento en que consigues superar una adicción pero eres conciente de tu debilidad y te das cuenta que estás volviendo a recaer en ella”, explica el músico argentino. Los versos hablan por sí mismos: “Eres un ángel maldito/ eres la dama más cruel / un arma de doble filo / contigo sólo puedo perder”. ¿Una mujer, o una sustancia prohibida? Quizá las dos cosas, probablemente más de una lectura: “La más obvia es que se trata de una canción de amor. La adicción a ciertas sustancias puede tener tanto romanticismo como un amor apasionado. Me resultó muy fácil jugar con el doble sentido”.

En la letra se percibe cierto intento de resistencia, o al menos conciencia del peligro, pero ese narrador en primera persona reconoce que no puede escapar: “Debería dejarte/ irme lejos, no volver / pero es inútil negarlo / tú me estás atrapando otra vez”. Sufre, le duele, pero no puede dejarlo, porque está atrapado. Como en una tela de araña, como en una jaula, como en un bucle inevitable. “Hay mucha verdad en esa composición. Por eso cada vez que se toca es tan emocionante”, comparte Rot.

Pasaron varios años hasta que el músico terminó la canción en Buenos Aires. Lo hizo mientras preparaba las demos para un tercer trabajo en solitario que, al igual que aquel disco frustrado de Tequila, tampoco llegó a grabar. “Quedó en una maqueta, y años después la desempolvé, nunca mejor dicho, con Los Rodríguez”, aclara. No fue una apuesta a caballo ganador, ni siquiera llegó a ser single, pero logró convertirse en un tema emblemático para la banda. La composición está firmada a medias por Rot e Infante, aunque este último sólo aportó “los acordes de la estrofa. No es mucho, pero sin eso nunca hubiera existido”, concede Ariel. Las guitarras juegan un papel protagonista desde el arranque, brillando en soledad durante muchos momentos. Para Rot es muy especial, entre otras cosas, porque es “la canción que más me mantiene unido a Julián”.

El tema se grabó en los estudios Eurosonic bajo la producción del británico Nigel Walker, y tras formar parte de Sin documentos, se registró en dos directos: el Hasta luego que editaron Los Rodríguez en 1996, y el álbum En vivo mucho mejor que publicó Ariel en 2001. Seis años después, el argentino hizo una magnífica revisión del tema junto a M Clan en el disco Dúos, tríos y otras perversiones: “Hace poco escuché una versión en directo de Los Rodríguez y se me pusieron los pelos de punta. Andrés y Tarque, aunque muy distintos, son dos grandísimos cantantes. Tal vez la primera es más rock y la segunda más soul”.

Desde que gira en solitario, el compositor argentino la incluye habitualmente en sus conciertos: “La suelo tocar y aprendí a cantarla”, ríe. “A veces la utilizo como último tema del show, y le da una nueva lectura: el “nunca me podré alejar de ti” parece que se lo estoy diciendo al público, es una despedida muy intensa. Ahora mi única adicción es el escenario”, revela. Y a pesar del oficio, y de los años, no hay ninguna canción que sienta hermanada con esta: “Lo que pasó con Me estas atrapando otra vez, para bien o para mal, es irrepetible”.