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Entrevista | Juan Luis Arsuaga

“No conozco a ningún animal fanático”

Conoce la vida desde que ésta nació. Lo averigua desde Atapuerca, que ha puesto en el mapa mundial de la antropología

El paleontólogo Juan Luis Arsuaga. SAMUEL SÁNCHEZ / EL PAÍS VÍDEO

¿Qué ha aprendido usted del pasado? Que no disfrutamos del presente: vivimos ansiosos por la felicidad futura. Y de la ciencia he aprendido que consiste en responder a la pregunta esencial: ¿por qué estamos aquí?

¿Por qué estamos aquí? La evolución es la explicación. Richard Dawkins (El gen egoísta) dice que si los extraterrestres anotaran en qué planetas hay vida e inteligencia y vieran qué construimos pasaríamos el examen como especie inteligente, porque ya hemos descubierto la evolución. ¡Y eso se descubrió en 1859, cuando se descubrió el origen de las especies! Eso lo cambió todo.

¿Cómo podemos ser inteligentes y brutales? En ese libro que cité se dice que estamos aquí desde hace más de tres mil millones de años sin saber por qué, hasta que llegó Darwin, y que esos extraterrestres verían un gran hongo y dirían: "¡¿Cómo?! ¡Hacen pruebas nucleares en su propia atmósfera!" Y nos tacharían de la lista de inteligentes.

¿Cómo ha ido cambiando el cerebro? El cerebro lo cambia la selección natural. ¡Hasta hace poco no hemos sabido por qué tenemos un cerebro tan grande! La explicación se daba en términos de caza, básicamente. Al hacernos carnívoros -por decirlo así- nos hicimos más inteligentes para ser mejores cazadorese imponernos a otros animales.

Pero eso es muy animal, ¿no? Somos animales y el lenguaje es una propiedad que tienen los homo sapiens. En la competencia social se ha producido la selección: los cerebros que eran más competentes eran los que sobrevivían y transmitían los genes.

¿Incluiría a la guerra en esa competencia social? Todo lo que sea crítico. En la guerra intervienen esos elementos. El cerebro está más para trabajar dentro del grupo, incluido el cotilleo. ¿Por qué nos interesa la vida de Anna Karenina? Porque es cotilleo bien escrito pero cotilleo.
¿Por qué nos interesa el cotilleo? Porque tienes que saberlo todo sobre todos, porque el cerebro está todo el tiempo procesando información social...

Gracias a eso existen los periódicos… Existe todo. Todo es social. Lo que la gente llama liderazgo, la capacidad de anticiparte a tus enemigos, la capacidad de mentir. Un animal no es capaz de albergar la noción de que otro animal tiene mente y que puede estar equivocado. Nuestro cerebro está intentando todo el tiempo leer la mente del otro, saber lo que está pensando.

¿Por qué somos buenos o malos? Somos bastante buenos dentro de nuestro grupo. Y además está mal visto ser malo. Hemos sido seleccionados para tener amigos y no para tener enemigos, pero los individuos que tienen mayores competencias sociales son los que consiguen el mayor número de amigos y el mayor número de enemigos.

¿Y dónde se aloja la maldad? La maldad sólo existe en la especie humana. El terrorismo, estas barbaries que ocurren ahora en el mundo, en Europa, en Francia, no debe llamarse inhumano, como se suele decir: es humano, no conozco a ningún animal fanático. Solamente el ser humano puede suicidarse o detonar una bomba.

Qué miedo, ¿no? Sí, pero la mala noticia es que esto no va a desaparecer porque el fanatismo está alojado en la misma parte del cerebro. La Cruz Roja y el fanatismo están en la misma zona del cerebro. Ahí están la grandeza de inventar y la miseria del fanatismo, del terror. Y van en el mismo lote, esa es la mala noticia: van en el mismo lote.

¿Y cuál es la buena noticia? Que todos los niños que nazcan en todas las generaciones que haya de la especie humana tendrán una misión en la vida.