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Mundo Extraño

Los peces que recuerdan caras

¿Pueden los peces llegar a reconocer a su dueño? ¿Es posible morirse en un atasco? La sección Mundo Extraño trata de responder

Los peces pueden aprender a reconocer rostros humanos y a diferenciarlos de otros que no conocen. O, al menos, eso es lo que ha demostrado un estudio publicado en la revista Scientific Reports.

Cait Newport, una de las autoras del estudio, asegura que con su investigación querían averiguar si el reconocimiento facial es una habilidad que precisa de la existencia de células especializadas, situadas en el neocórtex humano, o si, por el contrario, es una habilidad que se puede aprender y que no necesariamente necesita una estructura cerebral compleja.

Para este estudio se han utilizado peces arquero, una especie tropical que se caracteriza por abatir a sus presas escupiéndolas. Los científicos enseñaron a los peces a reconocer sus caras y a escupir sobre ellas para marcarlas. Una vez aprendida esta habilidad, mostraron a los peces 44 rostros diferentes junto a las caras que habían aprendido a reconocer.

La sorpresa de los investigadores llegó cuando vieron que los peces eran capaces de discriminar la cara que conocían entre el resto de rostros que les resultaban extraños, incluso cuando habían modificado las caras por ordenador.

Gracias a este estudio no solamente se ha descubierto que la habilidad de reconocer y diferenciar los rasgos faciales no es exclusiva de los cerebros más desarrollados, sino que también refuta el mito de que los peces no pueden recordar algo más de tres segundos.

Morir en pleno atasco de Ramadán.

Los atascos pueden ser largos, aburridos y monótonos, pero nadie diría que pueden llegar a ser literalmente mortales. Esto es lo que les pasó a 12 personas que fallecieron en un embotellamiento de tres días en la intersección de salida de la ciudad de Brebes, en la isla de Java (Indonesia), un cruce conocido ya con el apelativo ‘Brexit’.

Los conductores indonesios ya están acostumbrados a los largos atascos que se forman todos los años por el fin del Ramadán —el mes de ayuno para los musulmanes—, pero en esta ocasión el caos se apoderó de la principal arteria de salida de la ciudad, y cientos de coches quedaron varados. Según el Gobierno indonesio, las muertes se produjeron entre el 3 y el 5 de julio y se trata principalmente de personas mayores con problemas de salud. Además, un medio local ha asegurado que entre los fallecidos se encuentra un niño de un año que murió por inhalación de humo.

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