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¿A quién pertenece realmente el Universo Kukuxumusu?

La sentencia contra Mikel Urmeneta, creador de la célebre marca, abre un debate sobre los límites éticos de la propiedad intelectual

Una persona disfrazada de un toro de la marca Kukuxumusu pasea por Pamplona en los Sanfermines de 2012.
Una persona disfrazada de un toro de la marca Kukuxumusu pasea por Pamplona en los Sanfermines de 2012. GETTY IMAGES

¿De quién son los conocidos toros azules de la marca Kukuxumusu? La batalla legal entre el diseñador Mikel Urmeneta, creador de la célebre marca —con sus conocidas camisetas, tazas, toallas, calcetines…— y el actual dueño de la empresa, Ricardo Bermejo, al que el ilustrador pamplonés vendió su participación en la compañía hace dos años por continuas desavenencias, tiene un nuevo capítulo en forma de sentencia que abre un debate sobre la propiedad intelectual de dibujantes e ilustradores.

Urmeneta no puede vender dibujos ni objetos de su nueva marca, Katuki Saguyaki, la que creó cuando se marchó de Kukuxumusu en 2014. Tras la publicación de este artículo, el dibujante ha compartido la información en su cuenta de Twitter.

La decisión de la juez Victoria Rubio, del Juzgado de lo Mercantil número 1 de Navarra, publicada por EL PAÍS el pasado martes, 5 de julio, resucita "un debate clásico en las disputas de la propiedad intelectual", apunta la abogada Paloma Llaneza, experta en litigios sobre nuevas tecnologías. "Es un asunto que afecta a los límites estéticos de los cambios que se pueden hacer en las nuevas creaciones".

En la sentencia, la juez ha estimado íntegramente la petición de Ricardo Bermejo, quien solicitaba que Urmeneta dejara de reproducir o distribuir los dibujos de su nueva aventura en el diseño por su similitud con el "Universo Kukuxumusu". Para tomar esta decisión, la magistrada ha tenido en cuenta un informe pericial que establece que Urmeneta ha venido copiando para su empresa lo que ya hacía cuando trabajaba para Kukuxumusu, a pesar de que cedió por completo sus derechos económicos (reproducción en cualquier soporte, distribución, comunicación pública y transformación) con la venta de su participación. "Hay una larga discusión legal sobre cuánto tienes que modificar algo para que no sea considerado una copia. Por eso, se suele recurrir a un perito", añade Llaneza, para quien la clave de este caso está en definir "qué es el universo Kukuxumusu". Urmeneta ha anunciado que recurrirá la sentencia pero "tiene las de perder", según Llaneza. "Se han aplicado unas medidas cautelares que lo normal es que sean ratificadas" en futuros recursos.

Sobre la prohibición a Urmeneta de reproducir el "Universo Kukuxumusu", el ilustrador Fernando Vicente, que comenzó su trayectoria en los ochenta, apunta que "todo el universo Urmeneta está hecho por la misma mano, todo sale del mismo puño". "Si él hubiera seguido dibujando" sus conocidos toros azules de la misma forma que antes, pero en otra empresa, "se podría entender la decisión judicial, pero si no es así, sería como cortarle el lápiz". En opinión del ilustrador madrileño, "esta decisión sienta un precedente peligroso para los creadores". "Bastante nos cuesta labrarnos un estilo propio a lo largo de los años como para que te digan por ley que no puedes seguir con él".

En la misma línea se expresa la artista Ana Juan, premio Nacional de Ilustración en 2010. Los nuevos dueños de Kukuxumusu "no deberían tener derecho" a lo que el juez les ha otorgado porque "son nuevas imágenes y, por mucho que se parezcan, es el estilo de Urmeneta; no puedes obligarle a un autor a que cambie de estilo". Para Juan, la decisión de la juez "daña los derechos de autor, no es una buena noticia".

Los vericuetos de los derechos de autor son bien conocidos por el ilustrador Alberto Corazón, autor de infinidad de logos que forman parte del diseño español de las últimas décadas, desde el de la Organización Nacional de Ciegos (Once) o el de los trenes de cercanías de Renfe. Corazón recuerda que "el derecho de autor se establece en dos áreas: los derechos económicos y los morales". Como creador, a Corazón son estos últimos los que le preocupan. "Son los grandes perdedores de la ética dispersa con la que los medios y el público envuelve la creación, como un producto más de las industrias culturales". Llaneza añade que al titular de esos derechos solo le quedan los morales, "que son los únicos que no se ceden". 

A Corazón le gustaría que esta sentencia sirviera para "abrir de una vez un debate sobre este asunto", condicionado hoy por "tendencias como el apropiacionismo y por el nuevo escenario que provoca Internet". Él llama la atención "de que al creador se le expolia impúdicamente, desde los conglomerados mediáticos a los propios museos". Sin embargo, sobre el caso Kukuxumusu cree que "no da más de sí, es una disputa mercantil". "Uno ha vendido y otro ha comprado".

Fernando Vicente se muestra preocupado y "alucinado" con la decisión de la juez porque opina que Urmeneta "está haciendo cosas nuevas". "Sería como si Forges dejara de colaborar con EL PAÍS, pero no pudiera seguir haciendo los dibujos de Forges. Es terrible". El mencionado Antonio Fraguas, Forges —cuyos personajes también se han comercializado en camisetas, tazas, posavasos…— reflexiona a raíz de este litigio "cuánto dinero se estarán gastando las multinacionales en proclamar el acceso gratuito a la obra de los creadores, compañías interesadas en la desaparición de la propiedad intelectual y, por ende, de los derechos de autor".

Lo cierto es que la sentencia contra Urmeneta llegó justamente a horas de que el chupinazo abriese los Sanfermines de 2016, lo que seguro que afectará a las ventas de su nuevo negocio. Habrá que esperar a los próximos Sanfermines para saber quién se queda con el toro azul al que el propio Urmeneta ha dibujado en Twitter con la siguiente declaración no exenta de humor: "Mikel, he empezado a ir al psiquiatra, a veces me entran dudas de si soy tu criatura o una adaptación del universo que creaste".

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