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¿POR QUÉ CREER EN LOS LIBROS?

Xordica o la resistencia aragonesa

Hace veintidós años que Chusé Raúl Usón fundó esta casa editora independiente que apuesta por la literatura que se escribe en otras lenguas dentro de España

Xordica es el nombre que en aragonés se le da a la ortiga, esa planta urticácea que se adhiere a los calcetines o los camales de los pantalones provocando escozor e inflamación. Las ortigas son también un producto muy codiciado y a la vez desconocido dentro del ámbito gastronómico. Y Xordica es también, por supuesto, el nombre de una editorial zaragozana que comparte atributos con la planta: sus libros escuecen a los lectores y resulta imposible despegarse de ellos. Sus libros, también, son obras selectas dentro del gran menú editorial que la industria ofrece.

Xordica o la resistencia aragonesa

Hace veintidós años que Chusé Raúl Usón fundó esta casa editora independiente que apuesta por la literatura que se escribe en otras lenguas dentro de España, incorporándolas a su catálogo a través de la traducción al castellano. También prestan atención nuevas voces literarias de nuestro país y a voces insólitas de distintas partes del mundo. Esencialmente, se erigen -y lo son-, guardianes, protectores y guerrilleros de la que es probablemente la lengua románica más amenazada de peligro de extinción: el aragonés. Alrededor de una decena de colecciones forman parte del amplio catálogo de Xordica que se ha ensanchado hasta la nada desdeñable cifra de 200 títulos. Entre esas colecciones destaca 'Libros de la Falsa', donde se agrupan obras de autores de la tierra como Antón Castro, Luis Alegre, José Antonio Labordeta. Otra de las colecciones dedicadas a los más pequeños es 'Xordiqueta', una veintena de obras infantiles de José Luis Cano sobre aragoneses ilustres: Paquico Goya, Buñuel y Don Luis o Maria Moliner y su diccionario son algunas de estas joyas para pequeños lectores. Y por último, con apenas un año de vida, destaca la colección 'Envistas', una idea largamente deseada por Chusé y en la que se descubre la mejor literatura contemporánea europea con un especial empeño en las obras de entreguerras y aquella Europa que se volatilizó tras la Segunda Guerra Mundial. Con traducciones realizadas directamente desde la lengua original, las obras que componen esta colección aspiran a ser un muestrario de aquellos cosmopolitas desarraigados que poblaron países (Polonia, Rusia, Bosnia o Ucrania) heridos tras la hecatombe. Autores apenas traducidos al español como Ivo Andric, David Bergelson o Java Rosenfarb comienzan a ser leídos gracias a la labor de Usón.

Xordica o la resistencia aragonesa

Con franqueza aragonesa nos confiesa el editor que “ninguno de nuestros libros ha sido un pelotazo”. Sin embargo, su ingente labor ha propiciado la publicación de obras que forman parte de una literatura fronteriza donde destaca el norteamericano Sherman Alexie, miembro de la tribu india spokane que consiguió el prestigioso National Book Award y que ha publicado en Xordica su volumen de cuentos Danzas de guerra, entre otros. El otro autor contemporáneo europeo que destaca en su catálogo es el portugués Gonçalo M. Tavares que con obras como Biblioteca o Historias falsas ha demostrado ser una de las voces más originales de las letras portuguesas. Por si no fuera suficiente, autores aragoneses contemporáneos tan esenciales como Félix Romeo o Aloma Rodríguez han publicado en Xordica. El primero, antes de fallecer en 2011, dejó un par de obras inolvidables que después de publicaron y que se adentraban en su universo amarillo, hiriente y sanador a la vez: Todos los besos del mundo y Por qué escribo. La segunda acaba de publicar una de las novelas más emocionantes de la temporada: Los idiotas prefieren la montaña es la crónica sentimental de una amistad entre la autora y Sergio Algora, el que fuera cantante de El niño gusano.

Chusé Raúl Usón defiende su fe en los libros: “No creo en la reencarnación, ni en el cielo ni en el infierno. Sólo creo en los libros porque son los únicos que pueden proporcionarte la posibilidad de vivir muchas vidas en una sola”, remata el editor.