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La zarzuela de Paco León vuelve a ser una fiesta

Tras el boicot, el pasado miércoles, el Teatro de la Zarzuela vuelve a disfrutar con 'Cómo está Madriz'

El actor Paco León, el pasado 2 de junio en Madrid. BERNARDO PÉREZ

Tras el boicot, el pasado miércoles, cuando los gritos y protestas de una parte de los asistentes obligaron a la compañía a interrumpir la función Cómo está Madriz, el Teatro de la Zarzuela se convirtió anoche, jueves, en una gran fiesta. Los aplausos arreciaron quizás más que ningún otro día por parte de un público, que mostraba así su solidaridad con los actores y con su director,  Miguel del Arco, presente en la función de zarzuela con la que se ha estrenado en el género chico. "Es inexplicable que la gente se enfade y se mosquee", aseguraba esta mañana el director. "Éramos conscientes de que nuestro montaje no era al uso dentro de los cánones de la zarzuela, pero es incomprensible tanta protesta. Hay gente muy descerebrada. Yo me quedo con lo de anoche, la fiesta, que ha sido la tónica general. El teatro ha visto cómo día a día llenaba las cerca de 1.000 localidades", ha añadido Del Arco, que recuerda que, tras el encargo realizado por los responsables del teatro, la escritura y montaje de Cómo está Madriz lo ha realizado con la más absoluta libertad, sin ningún tipo de cortapisas.

Casi todos los días, desde su estreno el pasado 20 de mayo, y muy especialmente en la semana de los abonados, donde en una noche se salieron del teatro unas 200 personas, ha habido algún tipo de protestas o pitidos, pero nunca hasta el pasado miércoles, la función se había visto obligada a interrumpir. Esa noche asistió como espectadora, desde la fila seis, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Aunque Del Arco opina que la presencia de Carmena no fue el motivo de la sonora protesta, Paco León, su protagonista, cree que sí o, al menos, la magnificó. Según el jefe de sala del teatro, el grupo de unos 30 jóvenes que boicoteó la función de ese día llegó con pitos. “A la zarzuela no se viene con pitos”, dice León, que, desde el escenario, se dirigió a los alborotadores para pedirles que abandonaran el recinto y dejaran al resto del público continuar con el espectáculo.

“Los actores lo pasamos muy mal porque nos costó mucho retomar el tono jocoso de la obra, la risa no fue la misma. La politización vino del parte del público”, agregó el actor. Del Arco defiende que la obra no solo crítica la corrupción de políticos del PP, sino también ironiza sobre Pablo Iglesias, el líder de Podemos, y sus seguidores, a los que se presenta como “una masa de borregos”.

Desde su estreno, todas las funciones han estado llenas. Ya solo quedan tres días para que finalice y no queda ninguna entrada. Aunque las protestas no han sido especialmente graves, lo que sí han notado en la Zarzuela es el gran aumento de reclamaciones por parte de un público que ha mostrado su desacuerdo con este montaje. Las colas para reclamar al finalizar las funciones han sido importantes, reconoce Del Arco. El director ha recibido quejas e insultos en las redes sociales y por mensajes privados en su Facebook: “No vuelvas a dirigir ninguna zarzuela”, “Esta obra es ridícula”, dicen algunos de los mensajes menos agresivos. Incluso, ha recibido una carta de un señor que se presenta como “votante socialista”, en la que le adjunta sus dos entradas del teatro rotas. Unas entradas que no llegó nunca a utilizar.

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