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Escritores del Mediterráneo buscan aplacar a los monstruos de la violencia

Más de 30 creadores se reúnen en Granada para reflexionar sobre la problemática de la región, plantear soluciones y demostrar la posibilidad de la convivencia

Los escritores del Tres Festival. Voces del Mediterráneo, de izquierda a derecha: Basem Nabrees, Najat El Hachmi, Dubravka Ugresic, Nir Baram, Pedro Olalla, Buket Uzuner, Maram al-Masri, Aurora Luque, Abdellatif Laabi, Rachid Boudjedra, Mahi Binebine, Wassyla Tamsali y Abraham B. Yehoshua.

La poeta siria Maram al-Masri leyó un rosario de historias poéticas de su país con las que inauguró este jueves el Tres Festival. Voces del Mediterráneo que se celebrará hasta el sábado, en el Centro Federico García Lorca de Granada. Junto a al-Masri están más de treinta escritores, intelectuales y artistas de 14 países del Mediterráneo para reflexionar sobre la situación y los derroteros de este punto geográfico clave de la Historia y del presente del mundo.

“La literatura, tal vez, no salva vidas, pero, a veces, sirve para aplacar a los monstruos como relata una leyenda de mi país”, recordó al-Masri. Ese es el objetivo de este primer encuentro con los creadores de la región donde hace miles de años se encontraron las civilizaciones del mundo para seguir su avance hasta hoy. “El objetivo es posibilitar el entendimiento en un mar enorme desde el punto de vista cultural, pero hoy convertido en un mar de tragedias. Mostrar que el diálogo es posible desde la cultura”, afirmó José Manuel Cervera, director gerente de la Fundación Tres culturas, organizadora del evento junto con el Ministerio Encargado de los Marroquíes Residentes en el Extranjero y Asuntos de la Migración. La mejor forma de conocer a los distintos grupos humanos, agregó Cervera, es conocer su cultura y ver que tienen puntos en común y que son más parecidos de lo que aparentan.

De recordar esta dura realidad y de la posibilidad de cambiarla se encargarán durante estos tres días autores como Abraham B. Yehoshua (Israel), Mircea Cartarescu (Rumanía), Mahi Binebine (Marruecos), Buket Uzuner (Turquía), Rachid Boudjedra (Argelia), Hubert Haddad (Túnez), Fatos Kongoli (Albania), Wassyla Tamzali (Argelia), Dubravka Ugresic (Croacia), Basem Nabrees (Palestina) y Aurora Luque, Almudena Grandes y Pedro Olalla (España).

Muchos de ellos estaban en el auditorio del Centro García Lorca cuando Maram al-Masri daba su recital poético en el que narraba el dramático momento actual de su país y que tiene al Mediterráneo como escenario y prueba de la tragedia:

"Los hijos de Siria,
Arropados en Sudarios
Como bombones envueltos
Pero no son de azúcar
Son de carne y hueso
Y de sueños
Y de amor.

Las calles los esperan
Los jardines, las escuelas y las fiestas
Los esperan

Hijos de siria
Es temprano para ser peces
Y para jugar
En el cielo”.

Y el arpa de Mar Gabarre que acompaña el recital ahondaba en el silencio y dejaba las palabras de la poeta como una larga estela en el cerebro. “El Mediterráneo es una especie de boca que, a veces, se abre para hablar, y, a veces, se abre para tragarse las cosas”, reflexionó al-Masri, más adelante a EL PAÍS. La poeta recordó que “todos los días, desde hace cinco años, hay muertes civiles en Siria. Su única culpa es que viven en el país de un dictador que no quiere abandonar el poder y se sostiene gracias al apoyo de otros países. Mientras tanto crece el odio y el miedo a los musulmanes en Europa porque deben huir de sus países, la extrema derecha se fortalece en Europa. Eso sí es un juego muy peligroso para Europa. Se están poniendo en juego todos los valores europeos para dejar espacio a otros de un imperio de nadie”.

El autor israelí Yehoshua no duda en afirmar a este diario que es “Europa la que debe asumir el liderazgo frente a los errores de Estados Unidos. Europa ha sido demasiado pasiva y ya es hora de que cambie porque es fuerte y puede hacerlo”. El autor de obras como El amante, El cantar del fuego y El señor Mani (todos editados en Duomo) reclama la identidad mediterránea desde la diversidad como vía para solucionar los conflictos.

Un área de casi 500 millones de personas unidas por un mismo mar donde han navegado problemas, pero donde también ha navegado el desarrollo del ser humano en lo cultural, económico, científico y político, en una evolución que ha ido de un puerto a otro hasta fortalecerse y llegar a este momento donde los creadores piden unir sus fuerzas desde la singularidad de cada cultura que ha demostrado que también es capaz de convivir.