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El estilo es la huella del crimen

El documental no intenta tanto analizar el cine de Hitchcock como convertir el libro de Truffaut en objeto cinematográfico

Truffaut y Hitchcock, en su entrevista de 1962.

Toda puesta en escena es un escenario del crimen: el territorio donde se desvela una mecánica -la arquitectura secreta del crimen, perfecto o imperfecto- y, al tiempo, pueden rastrearse las huellas de una identidad. Los críticos del primer Cahiers du Cinéma propusieron la puesta en escena como único punto de partida para emprender el análisis cinematográfico: el concepto no era sólo estético, sino también ético y revelaba la altura (moral) del creador tras la cámara. El cine según Hitchcock, publicado en 1966 a partir de la destilación de las conversaciones mantenidas en 1962, fue la culminación de la obra crítica de François Truffaut y, en buena medida, la sublimación de esa Teoría del Autor que había forjado los críticos de Cahiers, reivindicando la figura del Artista donde anteriores metodologías críticas sólo habían detectado al artesano. El libro también puede leerse como la obra de un joven detective empeñado en aprender de un auténtico Maestro del Crimen.

HITCHCOCK /TRUFFAUT

Dirección: Kent Jones.

Documental

Género: análisis fílmico. Estados Unidos, 2015.

Duración: 79 minutos.

Lo primero que cuenta Hitchcock en las páginas del libro es una anécdota de infancia –el simbólico castigo paterno de enviarle, carta en mano, a la comisaría donde le encerraron cinco o diez minutos en una celda-, que se parece mucho a algo que le pasó, en clave más grave, a Antoine Doinel de Los 400 golpes (1959) y al propio Truffaut. Mucho se hablado de la tendencia del cineasta francés a buscar padres simbólicos y sustitutivos –Hitchcock fue, sin duda, uno de ellos-, pero ese parentesco entre recuerdos infantiles sugiere otra manera de interpretar el encuentro que el título de este excelente documental de Kent Jones sintetiza de manera muy precisa: Hitchcock / Truffaut o dos cineastas de estrategias muy diversas reconociéndose como hermanos en la distancia en su mutua convicción de la fusión entre cine y vida.

En Hitchcock / Truffaut, Jones no intenta tanto analizar el cine de Hitchcock como convertir el libro en vivo objeto cinematográfico, recuperando las grabaciones originales, concediendo espacio a fragmentos que no sobrevivieron al montaje editorial y extendiendo la conversación a cineastas tan diversos como Scorsese, Kiyoshi Kurosawa, Assayas, Fincher o Wes Anderson. La hiperpercepción onírica de los objetos en el cine de Hitchcock, su peso freudiano, el papel de la culpa católica en sus tramas y la habilidad del cineasta en el tratamiento del espacio se van desgranando en esta magistral lección de cine que esquiva toda tentación académica para reivindicar el análisis como prolongación del placer de espectador.

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