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Muere Jim Harrison, el escritor de ‘Leyendas de pasión’

El autor estadounidense ha fallecido a los 79 años, abordaba sobre todo temas regionales y populares de Norteamérica

Los escritores Gary Snyder (izquierda) y Jim Harrison, en 2011.

Jim Harrison, fallecido el pasado sábado a la edad de 79 años, era toda una personalidad. No solo por los más de 35 libros que escribió, entre los que se incluyen conocidos títulos como Leyendas de pasión (adaptada dos veces al cine), Dalva y Un buen día para morir; sino también por su fuerte carácter, su fama de gourmet y su afición por el vino y las juegas, que solía compartir, entre otros y en otros tiempos, con su amigo, el actor Jack Nicholson. Así lo demostró en una entrevista que concedió a EL PAÍS periódico este narrador de la naturaleza, el paisaje, el legado indio y la historia americana con motivo de la publicación en español de Regreso a la tierra hace siete años.

Hijo de un ingeniero agrícola y un ama de casa, Harrison perdió prácticamente la visión del ojo izquierdo a los siete años cuando una niña le atacó con una botella. Dice que siempre fue la oveja negra. Sus hermanos llegaron a ser decanos de universidad. Él a los 18 años dejó las aulas y se marchó a Nueva York porque quería ser poeta. Sus lecturas adolescentes de Rimbaud habían despertado su vocación y un apetito voraz por la vida. "Cualquiera que estuviera un poco loco me gustaba. Era como un personaje de Bolaño, siempre excitado por cosas inapropiadas". Autodidacta, nunca fue a un taller de escritura y practicó diversos géneros, desde la novela, hasta la cocina, pasando por su gran pasión, la poesía. Sus trabajos fueron publicados en medios comoThe New Yorker, Esquire, Sports Illustrated, Rolling Stone, Outside, Playboy, Men's Journal, y The New York Times Magazine.

Harrison se declaró en aquella entrevista un devoto admirador de la poesía de Antonio Machado y confesó que fantaseaba con hallar la maleta perdida con sus últimos versos del gran escritor español. También apreciaba especialmente a Federico García Lorca, Jorge Guillén y César Vallejo hasta el punto de concluir que "la poesía en español dominó el siglo XX". Con su muerte, desaparece uno de los grandes narradores americanos, provisto además de una fuerte personalidad.

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