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FOTOGRAFÍA

Erwin Olaf: “La fotografía es un diálogo”

El CAC de Málaga expone 'Celda de emociones', un sugestivo reflejo de nuestra sociedad a través de las fantasías del fotógrafo

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Hope Portrait Nr5, 2005

Se inició en la fotografía a través del periodismo. Fue entonces cuando Erwin Olaf (Hilversum, 1959) se percató de dos cosas: de su afán por el perfeccionismo y de su necesidad de crear un universo propio, prescindiendo de todo aquello que no quería que apareciese en la imagen. ”La vida trata de lo real, pero uno puede enriquecerla con los sueños. Me encanta recrear mi propio mundo de ensueño con historias que están por desvelar y cuyo final queda abierto, de manera que cada cual pueda inventar su propia historia”, dice el fotógrafo holandés. De está manera el artista ha encontrado su propia voz dentro del panorama actual de la fotografía, elaborando una narración mediante exquisitas y perturbadoras imágenes escenificadas, que utilizan la ambigüedad como reclamo.

El CAC de Málaga nos ofrece la oportunidad de acercarnos al sugerente universo de Olaf, mediante una selección de 60 obras: Celda de emociones sintetiza el trabajo realizado en la última década por el artista, conocido por su estilo sofisticado, audaz, a veces provocativo e incluso satírico con el que aborda temas actuales de nuestra sociedad, como la soledad, la incomunicación, el consumismo, los tabúes o el erotismo entre otros. “Pero no todo es válido: si lo que se expone es demasiado real, en el mundo de fantasía ideado por Olaf, esta idea es desechada. No le interesa lo que a priori es fácil de interpretar”, señala Fernando Francés, comisario de la exposición y director del CAC Málaga.

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Double Portrait, de la serie 'Le Dernier Cri', 2006

Su paso por el fotoperiodismo, la fotografía de moda y la publicidad (para grandes marcas como Nokia, Microsoft o BMW) ha enriquecido su discurso y le ha hecho merecedor de numerosos premios internacionales. Su obra se encuentra en grandes museos y galerías a lo largo de todo el mundo. En la actualidad ha incorporado el vídeo y las instalaciones en 3d a su obra. “Cada día me intereso más por crear una obra de arte integral , en la que el espectador participe con varios sentidos, no solo con la vista sino que también pueda pasar por ella, oírla o tocarla. Creo que esto enriquece a mi obra, me ofrece más herramientas para involucrar al espectador”, señala el artista.

Los personajes de Erwin Olaf no dejan indiferente al espectador. Este nunca sabe si la actitud que reflejan se debe a algo que ha ocurrido o a algo que va a ocurrir. La tensión se masca en el ambiente: “Donde hay tensión, hay una historia. La tensión puede encontrarse en un cuerpo – en donde las músculos se tensan-, en un rostro, o entre varias personas. Me fascina la expresión de la tensión. Cómo se expresa la soledad en un rostro, cómo cambia el gesto cuando alguien ha recibido malas noticias, o cuando experimenta dolor. Me interesa analizar todas estas emociones, explorar el medio a través de ellas”, explica el artista. La inmovilidad de los protagonistas parece también enmascarar una espera: “Hoy en día son pocos los que de verdad esperan, la mayoría mira al móvil, les hace compañía y les entretiene. He querido explorar esta emoción en la serie Waiting, y ver que le pasa a la gente cuando simplemente espera, sin móviles, a solas con su soledad”.

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Berlin, Portrait 05. 2012

Al igual que ocurre con las obra de Edward Hopper, las de fotografías de Olaf bien podrían ser secuencias cinematográficas, y al igual que el pintor, el fotógrafo consigue que el espectador se sienta como un voyeour, que tenga muy claro que nunca va a traspasar esa barrera que le permitiría integrarse en la escena. Olaf va un paso más allá subrayando esta condición, al convertir a sus protagonistas en voyeours que espían tras la mirilla, como ocurre en la serie Keyhole. Sus referentes visuales son muchos. Dice admirar a David Lachapelle, a Helmut Newton o Robert Mapplethorpe, pero también al pintor Otto Dix- a quien rinde homenaje en Berlin-, así como a Rembrandt, Veermer,

Caravaggio o Rubens. Al tiempo admite inspirarse en la vida misma, al observar a la gente en las calles o en los bares o aeropuertos.

Todo parece estar calculado en el despliegue de las escenografías de este artista, pero la sorpresa llega una vez que el modelo entra en el marco. “Existe una interacción entre el modelo y yo, y juntos emprendemos un viaje, en el que nunca sabes dónde te puede llevar. La fotografía establece una química entre las personas, las que están siendo fotografiadas, también aportan algo. Es un diálogo”. En este ejercicio busca también la destreza técnica, a la que considera una importante herramienta. En la actualidad se plantea volver algún día a las técnicas clásicas de impresión, a la impresión al carbón y a los baritados. “La impresión clásica concede una belleza, profundidad y resiliencia que no consigue igualar del todo la impresión digital. Me gustaría poder volver al laboratorio cuando tenga tiempo, o cuando me haga viejo”, señala el autor.

Sin embargo cree que no existe ninguna posibilidad de liberarnos de la celdas de nuestras emociones: “No, y de ser así la vida sería muy aburrida, ¿No lo cree? Seriamos robots. No me seduce mucho la idea”, concluye el artista.

Celda de emociones. Erwin Olaf. CAC Málaga. Málaga Hasta el 1 de mayo

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