Eco pidió en su testamento que no se celebraran homenajes en 10 años

El escritor y filósofo solicitó que no se celebrara ningún tributo en 10 años

Umberto Eco, escritor y filósofo italiano. Umberto Eco, escritor y filósofo italiano. EL PAÍS

El semiólogo, escritor y filósofo italiano Umberto Eco, fallecido el pasado 19 de febrero a los 84 años, dejó escrito en su testamento que no quería que se celebrasen homenajes ni se organizaran celebraciones en su memoria durante, al menos, diez años.

La petición la comunicó su viuda, Renate, a la directora de la Escuela Superior de Estudios Humanísticos de Boloña, Maria Patrizia Violi. Fue Violi quien lo trasladó a los antiguos compañeros de Eco en la conocida como "Superescuela", la institución que puso en marcha el escritor italiano con el objetivo de difundir la cultura entre licenciados con un alto nivel de conocimientos.

Los académicos se habían reunido en ella el sábado pasado para, precisamente, organizar un convenio internacional sobre las enseñanzas del semiólogo que se realizaría el año próximo. El rector de la Universidad de Boloña, Francesco Ubertini, había anunciado tras la muerte de Eco que la apertura del nuevo año académico estaría dedicada a la memoria del escritor, un profesor que llena de orgullo a la universidad.

Pero los planes han tenido que cambiar después de que Renate comunicara a la directora de la Escuela que, entre las últimas voluntades de Umberto Eco, estaba el deseo explícito de no recibir homenajes en la próxima década. Los académicos no tuvieron ninguna duda de que respetarían la voluntad del maestro. No solo eso. Además, opinaron que se trata de una idea propia de un verdadero genio.

"Personalmente, me parece una elección de su estilo y acertada, una idea genial. Ha querido evitar la masa de actos en el momento e invitar a una reflexión más a largo plazo, ponderada. Alguna vez había comentado que no habría querido jornadas de estudio dedicadas a él. Pero ahora están claras sus voluntades. Es una invitación a que, quien quiera organizar homenajes, aunque sea con las mejores intenciones, se detenga. El mismo rector ha dicho que no se harán en la Universidad de Boloña. Respetaremos su deseo", dijo la directora Violi en declaraciones recogidas por el diario Repubblica.

Lo mismo opinó Jorge Lozano, semiólogo de la misma Escuela y amigo de Umberto Eco. "Es una genialidad, es una idea absolutamente genial. Yo aplaudí como un loco", expresó Lozano sobre la petición. El deseo del autor de obras como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault "demuestra que es nuestro Umberto Eco", añadió su antiguo compañero.

También estuvo de acuerdo el presidente de la Escuela de Letras de la Universidad de Boloña, Costantino Marmo. "En esta voluntad hemos reconocido la faceta irónica de nuestro profesor, que no quería quedar momificado ni monumentalizado", afirmó Marmo. La memoria del escritor se trasladará a los alumnos de la universidad con distintos proyectos académicos, como mesas redondas o documentales sobre sus libros. El proyecto más ambicioso sería el de hacer nacer en Boloña un centro de estudios de semiótica con el que sueña Patrizia Violi y que se dedicaría a continuar con los estudios semióticos de Eco y, al mismo tiempo, a reunir todos los libros y escritos de Umberto Eco. Por ahora, es solo una idea.

El intelectual Umberto Eco falleció el pasado viernes 19 de febrero en su casa de Milán, al norte de Italia. Fue despedido por centenares de personas en el Castillo Sforzesco, construcción del siglo XV que el escritor amaba. Una despedida laica, como a él le hubiera gustado, en consonancia con su vida profundamente laica. Hasta dentro de diez años no podrá haber más homenajes. A partir de entonces se apreciará, con la perspectiva que da el tiempo, la valiosa contribución de Eco a la cultura.