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Los superhéroes se pelean por la caja

‘Batman v Superman’ inaugura los choques fílmicos entre iconos del cómic, toda una tradición en el tebeo

En el mundo real, la humanidad combatía el horror de Adolf Hitler. Y en los tebeos, no por casualidad, surgía otra némesis aterradora: Namor, hijo de Atlántis. Para detener al segundo, bastó con un superhéroe: la Antorcha Humana. Corría el verano de 1940. En Estados Unidos se editaba el primer choque entre grandes personajes del tebeo. La primera batalla entre superhéroes de una guerra que sigue abierta. De hecho, se ha estrenado en el cine con Batman v Superman: El amanecer de la justicia, la película de Zack Snyder en la que ambos héroes intentan derribarse.

La pelea entre los dos mitos de DC Comics se adelanta un mes a la respuesta de Marvel: el 29 de abril llega a las salas Capitán América: Civil War, película en la que el héroe de las barras y estrellas convierte en guerra de golpes y principios su amistad con Iron Man (con Spiderman de por medio). Ambas compañías animan a los espectadores a escoger un bando, pero la batalla clave se combate en otro terreno: la taquilla.

Los filmes de superhéroes dan así un nuevo paso en su camino: hacia un triunfo imparable (según los estudios) o hacia el entierro de la creatividad (según los críticos). Lo cierto es que los datos sonríen a los primeros. En 13 de los últimos 14 años (2009 es la excepción) una película de superhéroes se ha colado entre las 10 más taquilleras del mundo, según la web Box Office Mojo. De ahí que a la gallina de los huevos de oro se le pidieran horas de trabajo extra: primero fueron las películas de superhéroes. Luego, los tipos disfrazados se juntaron ante una amenaza extraordinaria (como en Los Vengadores y su secuela, La era de Ultrón, y próximamente en La Liga de la Justicia de Batman y Superman).

Ahora, los iconos se retan a puñetazos. Se buscan nuevas ideas y estructuras a un subgénero que ya es un viejo conocido. Incluso un filme dedicado a un personaje a priori secundario de la franquicia de los X-men, Deadpool, ha llenado este año las salas, así como superado al resto de filmes sobre mutantes.

“La película de superhéroes que inaugura el concepto moderno del género es X-men, de Bryan Singer (2000). Pero es con Spiderman, de Sam Raimi, (2002) cuando se empieza a romper la taquilla”, asegura Tonio L. Alarcón, autor del libro Superhéroes. Del cómic al cine (Calamar Ediciones). Batman, de Tim Burton, por poner un ejemplo más antiguo (1989), ganó muchos aplausos y se convirtió en la película más taquillera de ese año, pero tuvo que pasar una década para que otros héroes del cómic consiguieran seguir su estela en la cartelera. No todo son éxitos, también hay fiascos, como la reciente Los Cuatro Fantásticos, que han hecho agua de borrajas el anunciado cruce del cuarteto con la Patrulla X, ambos propiedad de Fox.

El crítico y periodista enumera las claves del éxito de los superhéroes: por un lado, asumir el legado del cine de acción y aventura. Por otro, el avance de los efectos especiales, que permitió representar sus hazañas de manera creíble. Además, ofrecen escapismo: “Es ficción que te permite desconectar totalmente de la realidad”.

Pero, ¿hasta cuándo? Mientras Steven Spielberg lamenta esta sobreproducción y pronostica “la desaparición” del cine de superhéroes, Marvel (con 13 películas en cartera antes de 2019) y DC (con 9) redoblan la apuesta y ponen a sus iconos a pegarse. Es un clásico del cómic: dos héroes se encuentran por primera vez y su primera reacción es batallar.

“El choque siempre ha estado de moda en las viñetas pero ahora tienen dinero para hacerlo en el cine, y vende. En el cómic suena a viejo, sin embargo para el gran público es novedoso y emocionante. Aunque si lo repites 37 veces también se aburrirán”, defiende David Macho, agente de dibujantes y único guionista español que ha escrito un cómic de Batman. Incluso en televisión, la segunda temporada de Daredevil, de Netflix, enfrenta al héroe ciego que comparte universo con Los Vengadores con El Castigador, el antihéroe oscuro que tras tres intentos fallidos en el cine se une al Universo Marvel audiovisual.

Punisher se enfrenta a Daredevil.

En el tebeo los llamados crossovers no paran. Alarcón calcula que desde los ochenta, tanto Marvel como DC han publicado cada año algún encuentro entre sus personajes clave. En el fondo, siempre hay nuevos adolescentes dispuestos a leer, y cada generación puede disfrutar de su propio crossover. El crítico considera, eso sí, que los resultados suelen parecerse más a operaciones de marketing. Hasta el punto de que la serie Secret Wars, lanzada por Marvel en 1984 y el primer evento de esta categoría, respondía al mero intento de vender más muñecos. Hay excepciones, claro, como precisamente los cómics que en teoría inspiran las dos películas de este año: Batman. El regreso del caballero oscuro y Civil War.

Habrá que ver si las adaptaciones están a la altura. O si Hollywood ha cometido el error del que avisó James Gunn, director del taquillazo Marvel Guardianes de la Galaxia, a propósito del éxito de Deadpool, clasificada R, para mayores de edad: "Es original, es jodidamente buena, hecha con amor por cineastas y no tiene miedo a correr riesgos. Eso es lo que gustó a la gente. Para que la proyección en salas sobreviva, los filmes espectaculares tienen que ser únicos, no solo copias de lo que se vio antes”. Todo un héroe, de la creatividad.

¿Qué queda por contar?

Con las guerras de superhéroes, se abre otro filón. El cómic ya fue incluso más allá, con peleas entre personajes de los universos Marvel y DC en las historietas. Algo que hace años no se da por la relevancia que ha tomado en sus empresas la sección audiovisual. “En el cine, ahora mismo, lo veo  imposible. Y sería una señal de que las cosas están yendo mal”, cierra esta puerta Julián Clemente, editor de Marvel en España.

Entonces, ¿qué queda por contar? “Todo. Los superhéroes no son un género, sino un universo, que se puede narrar de muchas maneras. Los Vengadores es un filme de acción, Guardianes de la Galaxia una space-opera y la serie Daredevil es cine negro. También queda explorar la diversidad étnica, religiosa y sexual”, responde Clemente.

El crítico y periodista Tonio L. Alarcón se muestra más directo: “Falta dar al paso a la visión adulta que intentó Christopher Nolan con su trilogía de Batman. Todavía no se ha logrado esa gran obra maestra del cine de superhéroes. Es necesario darle a gente con ideas voz para tratar estas historias de forma original, sin limitarse a fórmulas cerradas”. De momento, Deadpool ya se ha atrevido con la clasificación "solo para adultos" por su contenido y parece que no será el último. La entrega final de Hugh Jackman como Lobezno (y su octava) también tendrá esta clasificación, y DC estudia adaptar así personajes secundarios como Lobo.

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