Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
ENTREVISTA

Ser o no ser, creer o no creer

Tom Rob Smith firma una trama donde la confianza es lo que cuenta. “Quería que el lector sintiera la misma duda que yo", explica: "¿Puedes creer o no a tu madre?”.

El escritor y guionista Tom Rob Smith, en el Museo Charles Dickens de Londres.
El escritor y guionista Tom Rob Smith, en el Museo Charles Dickens de Londres.

Para su obra más internacional, El niño 44, en la que narra la historia del asesino, abusador, mutilador y caníbal de niños Andréi Chikatilo en la Rusia de los cincuenta, este autor decidió documentarse con libros y no de viva voz. Apenas viajó por Moscú y San Petersburgo 15 días, no recogió testimonios, pero devoró los suficientes libros de Aleksandr Solzhenitsyn, Anne Applebaum y Robert Conquest como para hacerse una idea de la vida bajo la opresión estalinista y acometer el gran best seller que Ridley Scott llevó a la gran pantalla en 2015 como productor. Para su nueva novela, La granja, no ha necesitado ir tan lejos ni en cuerpo ni en alma ni en lecturas porque la trama, en esencia, la ha vivido. Tom Rob Smith (Londres, 1979) ha puesto negro sobre blanco una experiencia vital de locura y desconfianza, de versiones contrapuestas, que ha sufrido en carne propia.

Él es británico pero su madre es sueca, como su protagonista, y se presentó cierto día a verle en Londres con un brote psicótico y la obsesión de que estaba siendo perseguida. Como su protagonista. De una realidad que habitaba solo en su mente brotó esta novela de verdades intangibles, de sospechas creíbles y de ambivalencias desasosegantes.

“No es un libro sobre hechos, sino sobre a quién creemos. Es una historia basada en la psicosis de mi madre”

“Esta es una historia sobre la interpretación de los hechos, y no sobre hechos. A partir de ahí esa interpretación te lleva a la confianza o la desconfianza”, cuenta Smith en el Museo Charles Dickens de Londres. “No es un libro sobre hechos, sino sobre a quién creemos”.

Su madre verdadera le llamó aquel día para denunciar que se sentía objeto de una conspiración en la que estaba implicado su padre, y así lo hace la protagonista de La granja, que además atisba un crimen de abusos a menores que ya es de su cosecha ficticia. “Mi madre contaba cosas fragmentarias, y no sabía si mi padre había hecho algo terrible o no, si ella estaba loca o no. Lo que contaba era muy convincente y es difícil dudar de tu madre. Por eso lo puse en manos de profesionales”. No solo la llevó a un hospital donde pudieron afrontar su brote psicótico, sino que además ideó una novela que cinco años después ha logrado sus bendiciones.

Tom Rob Smith, también guionista en Londres y Los Ángeles, decidió que ese territorio, el de la credibilidad de una persona en el límite de la locura o la hipersensibilidad; el de la confianza quebrantable en los seres queridos; el de que todo puede ser o no ser, en suma, era fértil para una novela completamente distinta del best seller sobre el asesino ruso. “Aquello fue una investigación y esto una creación de mi interior”, relata.

Aquí no hay cadáveres, no hay autopsias, no hay balas, sino una desaparición y sus versiones. El propio paisaje sueco en una localidad sin nombre es uno de los personajes, “tan bello como la gente puede comprobar y tan psicológicamente duro como para que tú añadas tus propios pensamientos”, dice. “Ese bosque es bonito e intimidador a la vez”.

Tom Rob Smith.
Tom Rob Smith.

La granja refleja una sociedad tradicional donde el sexismo convierte a la mujer protagonista en un ser poco creíble por ser extremadamente sensible y esgrimir argumentos emocionales.

La madre de Smith ha superado por completo aquella crisis y hoy comparte su experiencia en charlas sobre la psicosis. “Una de las peores cosas de la enfermedad mental es el aislamiento, que no puedas hablar sobre ello. En el momento en que puedes empezar a contarlo y compartirlo, empieza la recuperación”, afirma.

Rob Smith escribe para la serie de la BBC London Spy, trabaja ahora en varios proyectos como guionista, vocación que defiende tan fuertemente como la de novelista.

—¿Cree que Dickens sería guionista o novelista si volviera a empezar?

—Yo los disfruto por igual. Mi serie de espías la vieron 3,5 millones de personas en una semana. Mis libros han llegado a medio millón en total. Eso es poderoso.

—¿Y su siguiente novela?

—Siempre escribiré sobre personajes en tensión. No será nunca comedia ni otro género. Siempre será sobre dos personajes en conflicto.

La tensión de La granja pellizca el lado más sensible del lector: “Quería poner al lector en mis zapatos y que sintiera la misma duda que yo: ¿puedes creer o no a tu madre”, asegura. Y lo peor es que esa duda, al terminarlo, pervive.

La granja. Tom Rob Smith. Traducción de Javier Guerrero. Salamandra Black. 364 páginas. 19 euros.

Más información