Tú me das, yo te doy; tú ganas, yo gano

Tal es la filosofía del Encuentro Vis a Vis entre promotores de festivales de España y músicos africanos

El reggae de Spyrow y el balafón de Djarabikan han ganado la VII edición en Costa de Marfil

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Djarabikan, uno de los dos grupos ganadores del Abiyán Vis a Vis. Tendrán gira por España en verano.
Abiyán (Costa de Marfil)

 

 

“Tú me das, yo te doy; tu ganas, yo gano; tú me respetas, yo te respeto…”. Así sonaban los versos de la rapera Nash sobre uno de los escenarios del Palacio de la Cultura Treichville, en Abiyán (Costa de Marfil), entregada, poderosa. Una cantante bien crítica contra la violencia y discriminación de género. Corría el Día Internacional de la Mujer y actuaba ella y escuchaban los asistentes bajo un sol de justicia en lo que llaman Esplanade Lagunaire, a la orilla de esa laguna inmensa y omnipresente frente al barrio rico y presidencial de Plateau, entre un intenso olor a pescado y a pollos tan asados como los occidentales presentes. El miniconcierto formaba parte del séptimo encuentro Vis a Vis que organiza cada año Casa África, en colaboración de la SGAE, la Embajada de España, el Ministerio de Cultura del país africano respectivo y, esta vez, el MASA (Marché des Arts du Spectacle Africain), el mercado de espectáculos más importante del África Occidental. Y, como tal, éste desplegó un festín de eventos al grito de "Reinventemos las artes escénicas" y atrajo hasta la capital marfileña a músicos de todo el mundo.

Entre ellos, una docena de españoles representantes de grandes festivales y salas que apuestan por sonidos étnicos y africanos, como Pirineos Sur (Huesca), Etnosur (Alcalá la Real, Jaén), AlRumbo (Chipiona), Jazz&Mas Canarias, La Mar de Músicas (Cartagena), Imagina Funk (Torres, Jaén), Mumes (Tenerife) o Fuerteventura en Música. Todos aterrizaron en la ciudad para, durante tres días, empaparse con el directo de las 13 bandas seleccionadas entre el medio centenar que se presentaron a la convocatoria del Vis a Vis en este país en crecimiento, al que antaño llamaban "la perla de África", según contaba Pachi Espinosa (de Dr. Zhivago), encargado de la producción del evento.

Fueron tres días de audiciones en distintas localizaciones, que en realidad se resumieron en uno por cuestiones ajenas al Vis a Vis. Así, la actuación de Nash, una de las favoritas, una artista muy popular no solo por su música sino también porque presenta una suerte de telediarios rapeados, resultó ser de las últimas en producirse. Un arreglo (no muy favorable, dada la temperatura) para paliar la suspensión del concierto programado la noche anterior en la plaza Ficgayo Yopougon con cuatro de los grupos, por culpa del agua en tromba que cayó. Y la lluvia, además, dejó sin posibilidades a Electropique, una plataforma euroafricana de música electrónica y "tropical", que ya no estaba disponible en otro momento y que despertaba mucha curiosidad con su propuesta.

Cultura y antiviolencia

Esta crónica Vis a Vis ha tenido tres versiones y por eso, entre otros, ha llegado desajustada de fecha. La primera, escrita sobre el terreno, mostraba en tono festivo el buen ambiente de los días transcurridos en Abiyán, el gozo musical de los agentes musicales españoles y de los intérpretes llegados de todo el mundo para la celebración del MASA, gran mercado de artes escénicas.

Mostraba el valor de la cooperación internacional, no la económica, sino la cultural, pues impulsa el acercamiento y conocimiento real de los pueblos, especialmente de este continente, tan cercano y lejano al tiempo para España. En apenas tres días en Abiyán, gracias a la iniciativa de ese gran motor dinamizador que es Casa África, conocimos a los ciberactivistas de BabyLab que ponen ordenadores al servicio de uno de los barrios más paupérrimos; visitamos en su residencia a un gran escritor del país, Bernard Dadié, centenario ya y con 18 libros y mucha política y panafricanismo a sus espaldas; anduvimos con la religiosa, Amparo Morrondo, más de 30 años en el continente y líder enérgica de un centro de salud de calidad en Abobo, un barrio tan pobre y herido aún de guerra, que salir de noche no conviene; con un español, empresario del cacao, que hace rentable aquello que otros desechan; con los estudiantes locales de castellano más entusiastas del mundo y con el dueño catalán de un hotel en Grand Bassam.

Y fue ahí, luego, al poco de aterrizar ya en Madrid, cuando a golpe de disparo y odio, la crónica se agrió y cambió de tono. Atentado terrorista en Abiyán. Miembros de Al Qaeda del Magreb Islámico (QDMI) se desplegaron por la playa de la que fuera antigua capital de Costa de Marfil, patrimonio histórico de la UNESCO, y dejaron desparramados por la arena los cuerpos de nacionales y extranjeros, entre ellos, cuatro franceses y una alemana, Henrike Grohs, directora del Goethe Institute del país desde 2013. Que los terroristas aprecian la cultura, salta a la vista, dado su afán por atentar en salas de conciertos, estadios deportivos y orillas maritimas de mezcla internacional.

Los directores de festivales españoles estuvieron allí, en Grand Bassam, misma playa, tres días antes de la masacre en la que fueron asesinados algunos de los vendedores de pañuelos y colgantes, quizá los mismos con los que estuvimos regateando y riendo. La noticia del atentado dejó congelada no sólo la sonrisa del público del MASA sino al país entero (es la primera vez que algo así sucede), movilizó a los políticos, provocó hasta el despido del director de informativos de la RTI, la radiotelevisión de Costa de Marfil, por emitir un partido de fútbol mientras las redes ardían con los muertos.

Y es ahora en esta tercera entrega cuando ya, superado el impacto, lo sabemos de cierto: los marfileños no están dispuestos a dejarse vencer por la violencia. Y por eso convocaron para este fin de semana numerosas iniciativas y eventos culturales (pan al pan) por tierra, mar, aire y, especialmente, redes sociales, gritando no al terrorismo (ver en Twitter #JesuisBassam #TousUnis #CI225 #memmepaspeur ). Bailes, conciertos y marchas a Grand Bassam, para que el turismo no decaiga, para que la cultura permanezca, para que nadie crea que África va a aceptar, también por ese lado, ser víctima.

Nash no ganó por los pelos (un voto) pero su mensaje win win sobre el escenario bien valdría para definir este encuentro profesional y musical que este año eligió Costa de Marfil casi por un empeño del embajador de España, Luis Prados, amante de la cultura y de la lengua castellana, y convencido de la idoneidad de ambas como vías efectivas de cooperación internacional al desarrollo. No en vano él, que procede, entre otros, del Instituto Cervantes, ha ido a recalar al país africano con el mayor número de estudiantes de español de todo el continente: unas 400.000 personas; 2.400 de ellos solo en la Universidad Félix Houphouët Boigny de Abiyáan, donde existen organizaciones de hispanistas y clubes de alumnos entusiastas (damos fe), pero ninguna sede o centro Cervantes oficial por parte de España que se ocupe de expandir este interés o de apoyarlo o preservarlo siquiera.

En la agenda hubo también almuerzo y relax en la zona más turística de Abiyán, la playa Grand Bassam, la misma donde se producirían los atentados terroristas unos días después (ver despiece); conversaciones conjuntas con los músicos o sus representantes para averiguar disponibilidad para giras de verano, número de músicos a desplazar, experiencias previas de actuaciones en Europa y otros detalles logísticos; y deliberaciones hasta que llegó el veredicto. Resultó al final pelín complicado de desenredar, pues tres de los cuatro grupo de reggae presentados (Wisemen, Spyrow, Black Prophets y Ras Goody Brown) en la sala Parker Place, tenían un nivel bien alto, como era de esperar al tratarse del estilo local más querido. Wisemen gustó. “La banda de balafones y percusión Djarabikan y el cantante de reggae Spyrow son los dos grupos de Costa de Marfil elegidos para realizar este próximo verano una gira por diversos festivales de música españoles, después de proclamarse vencedores del Abiyán Vis a Vis…”. Así rezaba la nota de prensa de Casa África. Por séptima vez, objetivo conseguido: crear diálogo, redes, intercambio cultural, mostrar y garantizar la presencia de música africana en España.

¿Por qué los seleccionaron?

Preguntado Miguel Ramírez (Canarias Jazz & Más Heineken ) sobre qué es exactamente lo que le importa al responsable de un festival a la hora de elegir; qué es lo que le impacta de un artista o banda sobre un escenario, indicaba: “Yo soy músico, soy persona, soy profesional y me gusta el espectáculo, todo eso tiene que cuadrar: calidad pero también que me llegue, que comunique”. A su lado, Luis Lles (de Pirineos Sur), matizaba: “Que me sorprenda. El virtuosismo no me interesa, no me dice nada”. Rafael Benítez (AlRumbo, Chipiona, Cádiz) continuó en línea: "Soy músico, así que una puesta en escena de calidad, que impacte y transmita y... que pueda vender entradas. Hay mucho músico y mucho virtuosismo en cada esquina, pero que tenga alma y buen trabajo hecho por detrás, eso ya no tanto”.

Los de Djarabikan lo tuvieron fácil el primer día en la plaza St Jean de Cocody. Fueron los últimos en actuar, pero los tres grupos anteriores (Sangaré Bob Junior, Cyrille Balafon y Laboratoire du L.E.A.) resultaron directamente descartables (por inmaduros). Así pues, cuando esta banda que trabaja con percusión del norte del país y el más tradicional de los instrumentos en Costa de Marfil (el balafón) salió al escenario, todos de buen humor, vestidos de blanco, y aquello comenzó a sonar, a los españoles se les oyó respiro colectivo, se diría. "Tres balafonistas y dos percusionistas sorprendieron con su manera de reinterpretar de forma moderna este tradicional instrumento recurriendo incluso a versiones de temas africanos de artistas tan conocidos como Amadou&Mariam o Magic System, con una sonoridad diferente y sorprendente". El comentario desde el primer momento fue que ellos eran “el Cissoko” del año (en relación al corista que ganó la sexta edición). "Exprimen al máximo el sonido que se le puede sacar a un instrumento ancestral de las tribus africanas. Han sabido unir tradición, sonidos actuales y……espectáculo; si a esto incluimos que el balafón es patrimonio inmaterial de la humanidad, la apuesta es un acierto", decía satisfecho Raúl Rivero (Fuerteventura en Música).

“Tú me das, yo te doy: tú ganas, yo gano...”. 

En el caso de Spyrow (artista ya bien armado) fue más complicado. "Dentro de la popularidad de la cultura reggae en Costa de Marfil y los numerosos grupos que la difunden, Spyrow es una banda muy sólida, su propuesta musical está muy bien engranada y en un gran escenario esto es importante; no en vano es uno de los artistas que participaron en el MASA", comentaba Rivero. Para Luis Lles: “El nivel de los artistas de afro-reggae de esta edición ha sido muy elevado y artistas como Nash o Spyrow son muy populares en su país”. "He visto muy buen reggae y una buena banda de hip-hop", sentenciaba Unai Fresnedo (Radiation).

Una vez concluido el viaje, mirando hacia delante, unos y otros reflexionaron sobre lo decidido, lo visto y lo mejorable para otras ediciones: desde fomentar que el viaje sirva también para conocer más y mejor aspectos de la realidad cultural y musical de cada país (visitar estudios de grabación, escuelas de música o experiencias musicales y culturales en general), hasta que los grupos actuaran con condiciones técnicas y de sonido parejas para poder elegir justamente.

Gran escena, pequeño empujón

¿Qué aportarán los dos ganadores del Abiyán Vis a Vis a sus festivales?, les preguntamos a los programadores. He aquí algunas de sus respuestas 

  • “El nuestro es un festival de músicas de raíz, que expresan la gran diversidad de las culturas del mundo. Así que tanto Djarabikan como Spyrow aportan la diversidad, la identidad y las raíces que constituyen esencialmente la base y los objetivos de nuestro festival” (Luis Lles, Pirineos Sur).
  • "En los grupos elegidos hemos visto una música apegada a su historia y su tradición que ha sabido evolucionar y adaptarse a los oídos del siglo XXI. A la Mar de Músicas aportarán cultura musical que nos lleva a otros puertos... Uno de nuestros objetivos es descubrir y mostrar nuevas propuestas, con calidad y rigor, pero sin abandonar lo que de espectáculo hay en un show musical". (Jose Luis Cegarra, La Mar de Músicas).
  • "Estos grupos acercan la música de Costa de Marfil a Etnosur. Probablemente no podríamos hacerlo sin VIS A VIS". (Pedro Melguizo, Etnosur):
  • "A mí me novedad, frescura, variedad", (Fresnedo, Radiation).

¿Y qué ganan los grupos y Costa de Marfil con el Vis a Vis español?

Desde un pequeño empujón a su gran escena hasta presencia en Europa, aseguran.

  • "Aún siendo un encuentro modesto, los grupos africanos, lo agradecen y esto ayuda a que la música del país sea conocida por los programadores (con los beneficios posteriores que pueda conllevar) ... Cualquier experiencia de acercamiento y descubrimiento es siempre positiva. Vis a Vis abre vías de difusión a los artistas africanos” (Lles).
  • "Es una oportunidad perfecta para fortalecer lazos internacionales y proyectos de futuro; en mi caso, no descarto contratar incluso a otro de los artistas que vi para otro de mis eventos. En el caso de nuestro festival, emitimos un pequeño vídeo sobre el Costa de Marfil, intentando aproximar la realidad al público, desterrando falsos mitos" (Rivero).
  • "La música de Costa de Marfil, con casi tres semanas de gira de estos dos grupos, será más conocida en España. El país en su conjunto se beneficia". (Melguizo).

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