París homenajea a Joaquín Rodrigo

La capital francesa conmemora el 75º aniversario del ‘Concierto de Aranjuez’, que el maestro compuso en un piso del Barrio Latino

Los músicos Carlos Núñez y Cañizares en el concierto de homenaje al compositor español Joaquín Rodrigo. | París homenajea al maestro Rodrigo. Fernando Pérez (EFE) | EL PAÍS VÍDEO

París celebró este miércoles un sentido homenaje al maestro Joaquín Rodrigo y su Concierto de Aranjuez, del que se acaban de cumplir 75 años desde su estreno mundial en Barcelona. Convertido en una de las piezas españolas más conocidas alrededor del mundo, su celebérrimo adagio ha sido interpretado por nombres tan diversos como Paco de Lucía, Amália Rodrigues, Miles Davis, Chick Corea, Richard Anthony o incluso Nana Moskouri, sin contar con los grupos sefardíes que lo utilizan para celebrar el Kadish judío o con peculiares versiones a cargo de bandas de ska japonés. Primera obra escrita para guitarra y orquesta en la historia de la música española, el Concierto se estrenó en noviembre de 1940 en el Palau de la Música barcelonés, pero sus notas habían sido compuestas meses atrás en el apartamento que Rodrigo ocupaba en el Barrio Latino de la capital francesa.

París conmemoró el aniversario con distintos actos impulsados por la Fundación SGAE, en colaboración con el Instituto Cervantes y el Ayuntamiento de París: un concierto homenaje en el Hôtel de Ville de la ciudad, a cargo del gaitero Carlos Núnez y el guitarrista Cañizares; la inauguración de una nueva ruta Cervantes por los lugares que frecuentó Rodrigo durante su estancia en París; y la colocación de una placa conmemorativa en su último domicilio en París, en el 159 de la rue Saint-Jacques, muy cerca de la Sorbona. Tras el final de la Guerra Civil y dos días después de que estallara la Segunda Guerra Mundial, Rodrigo decidió regresar a Madrid, donde ocuparía un puesto en el Departamento de Música de Radio Nacional. En su maleta llevaba sus escasas pertenencias, acompañadas de la partitura en braille (Rodrigo era ciego desde los tres años) del Concierto de Aranjuez.

Cecilia Rodrigo, única hija del compositor, presidió el homenaje en París. “Cuando te marchas al extranjero te das cuenta de la grandiosidad del personaje. Sobre todo nosotros, los españoles, tan dados a no darnos cuenta de lo que tenemos”, afirmaba antes del concierto. ¿Al maestro se le ha reconocido más fuera que dentro? “Sin duda. Pero no puedo ser desagradecida, porque en España también se le ha reconocido mucho”, matizaba Rodrigo, marquesa de los Jardines de Aranjuez, título nobiliario que el rey Juan Carlos concedió a su padre en 1991. La hija del compositor afirma tener “una relación encontrada” con su obra más célebre. “El Concierto nos da muchos problemas. Proteger esa obra es muy complejo, porque es muy querida y todo el mundo se la quiere apropiar. Nos da mucho trabajo, a causa de la piratería, las copias y el uso indebido. Es un tiempo que preferiría a difundir su música”, lamentaba Rodrigo, ex bailarina formada en Londres que dirigió una escuela de danza en Bruselas durante 25 años.

La placa conmemorativa en el domicilio de Joaquín Rodrigo en París. EFE

El concierto tuvo lugar en los majestuosos salones del Hotel de Ville de París, donde Núñez y Cañizares libraron sus respectivas interpretaciones del clásico. “El Concierto de Aranjuez es el centro musical de Espala: en él se escuchan ecos tanto del Mediterráneo como del Atlántico”, afirmó Núnez antes de su actuación. El músico ya había interpretado su versión para gaita en homenaje a los fallecidos en los atentados del 11-M en 2004. También Cañizares la adaptó en un concierto con la Filarmónica de Berlín en 2011, dirigida por Simon Rattle. “Este concierto y el resto de iniciativas tienen la ambición de ser un humilde agradecimiento a esta ciudad de acogida de tantos escritores e intelectuales españoles, que sigue siendo un faro de los mejores valores sociales y culturales”, añadió, por su parte, el presidente de la SGAE, Manuel Aguilar.

El Instituto Cervantes de París aprovechó la conmemoración para desvelar una ruta cultural dedicada al compositor español, que recorre una veintena de lugares emblemáticos que frecuentó a lo largo de sus distintas estancias en la capital francesa, de la desaparecida Gare d’Orsay, en la que desembarcó en 1927 para estudiar composición, hasta su último domicilio en el corazón del Barrio Latino, pasando por el Café de la Tourelle, donde se encontraba a escondidas con la que se convertiría en su mujer, la pianista y escritora turca Victoria Kamhi, ante la negativa del padre de ella a aceptar su relación. “Vivió en el París de Ravel, Poulenc y Paul Dukas, de quien fue discípulo, y formó parte del ambiente musical de la época, con las grandes salas de conciertos, como la Pleyel o el Teatro de los Champs Elysées”, expresa la responsable de la ruta, María Sánchez. “Como todos los artistas, Rodrigo acudió a París para formarse y ganarse un reconocimiento. Ya tenía obras en su haber y había ganado premios, pero fue en París donde consiguió el mayor reconocimiento”, concluye.