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El legado inclasificable de Ulises Carrión

El Reina Sofía estrena temporada con 'Querido lector. No lea', una antológica de 350 piezas del artista mexicano

Una de las fotografías que forman parte de la retrospectiva 'Querido lector. No lea' que se inaugura el próximo 16 de marzo en el Museo Reina Sofía. EFE

Considerado como el artista conceptual más importante que ha dado México, Ulises Carrión (San Andrés Tuxtla, Veracruz, 1941 - Ámsterdam, 1989) dejó una obra tan inmensa como inclasificable. Narrador realista de éxito en sus orígenes, a mediados de los sesenta inicia un viaje a Europa durante el que transforma radicalmente su concepto del arte. Instalado en Ámsterdam en 1970, renegó de los géneros literarios y se estrenó como editor marginal, artista underground e inmigrante gay. Considerado como un creador de culto, la base esencial de su obra se puede ver en la exposición antológica de 350 piezas (libros, revistas, vídeos, obras sonoras, arte correo, proyectos públicos y performances) que bajo el orientativo título de Querido lector. No lea se puede ver en el Reina Sofía desde hoy hasta el 10 de octubre. La exposición, primera de esta envergadura que se le dedica a Carrión, viajará después al Museo JUMEX de la Ciudad de México.

Comisariada por su amigo y también artista Guy Schraenen, es un detallado recorrido de su búsqueda permanente de nuevas estrategias culturales. La literatura, tema permanente en su obra, está presente a través de la estructura y el lenguaje, aunque sea para ir en su contra, tal como se ve en el díptico Dear Reader (1975) que da título a la exposición. Del libro le interesa el papel, la forma, la edición, la distribución, pero no las palabras que pueda contener. Como en todas las demás acciones que emprende, lo que le interesa es el proceso, su repercusión y el archivo de todo ello.

De espaldas al mercado del arte y a todos los actores implicados (marchantes, galerías, museos), su obra está llena de elementos antagónicos y espacios imposibles, en palabras del Manuel Borja-Villel, director del museo. “Es un anarquista que supo escapar de todos los formatos y disciplinas. Del libro (sus Bookworks) le interesa examinar las estructuras sociales a partir de las que nos comunicamos, aunque nunca dejó de ser un poeta”.

Sobre las causas por las que hasta ahora no se le ha dedicado una gran exposición, el director del museo reconoce que se trata de una obra complicada, difícil de exponer. “Es un incuestionable autor de culto con un legado complicado de mostrar. Gracias al Archivo Lafuente y al conocimiento profundo de su obra del comisario, Guy Schraenen y después de dos años, la exposición ha sido posible”.

Schraenen asegura que Carrión fue autor de una única obra, una inmensa pieza de archivo en la que se resumen todas sus investigaciones, desde sus primeros experimentos con la poesía concreta hasta su último vídeo. “Trabajar con él”, rememora el artista holandés, "era difícil. Teníamos broncas hasta terminar extenuados. Nunca quedaba conforme. Su batalla diaria para reconocer el arte más esencial era agotadora”.

Otra de las imágenes de la muestra. EFE

¿Cómo se sentiría alguien tan contrario al mercado viendo su obra reunida en un museo? “No hay contradicción”, responde el comisario. “En realidad, no éramos anti-nada. Solo teníamos claro que queríamos otra cosa. Estaría contento viendo esto, como los amigos y familiares que hoy han venido aquí desde Ámsterdam y desde Ciudad de México”.

El recorrido de la exposición es un paseo documental por todos los temas que le interesaron y sobre los que experimentó con papeles, vídeos y dibujos. Están sus primeros panfletos a favor del plagio, las obras producidas en su librería Other Book and So, por la que pasaron todos los artistas conceptuales del momento o su estudio sobre el cotilleo consistente en que sus amigos difundieran una falsedad que a él se le había ocurrido y clasificar después las repercusiones y disparates. Especialmente curiosa resulta la pieza titulada Expediente LPS donde documenta el proceso creativo del imaginario festival de cine de Ámsterdam dedicado a homenajear a la actriz Lilia Prado, considerada la Marilyn Monroe mexicana. Lo que el espectador ve es un vídeo donde se proyectan sus charlas con la actriz, sus negociaciones con la distribuidora para conseguir imágenes de las películas y la llegada de la diva al festival.

El comisario incide en el sentido de la libertad absoluta que marcó la vida de Ulises Carrión y la importancia que en todo ello tuvo su homosexualidad. Asegura estar convencido del peso que el machismo de su país de origen tuvo en su decisión de instalarse en una ciudad liberal como Ámsterdam, donde la homosexualidad se vivía sin problemas. “Decidió como quería vivir y morir. Enfermo de sida, decidió cuando debía poner el punto y final y para ese momento pidió que la música de tres mariachis le acompañara. Tenía solo 49 años”.