Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

Los 70 años de Liza Minnelli

La actriz y cantante es una de las últimas grandes divas de la escena musical

Liza Minelli en un fotograma de 'Cabaret'.

Cuando en 1966 se realizó el casting para la versión escénica del musical Cabaret Liza Minnelli figuraba entre las aspirantes para encarnar a la burbujeante Sally Bowles en la adaptación para Broadway de la novela de Christopher Isherwood, Adiós a Berlin. Minnelli vería finalmente como el papel protagonista iba a parar a manos de la actriz Jill Haworth y la obra se convertía en un éxito de Broadway. Todo en un año de gracia para el teatro musical que estrenaba titulos destinados a hacer historia: Mame, El hombre de la Mancha, Sweet Charity

Cincuenta años despues el nombre de Cabaret y de Liza Minnelli forman unas de las alianzas más recordadas en el mundo del espectáculo gracias a la adaptación cinematográfica del director Bob Fosse, esta vez con la actriz como protagonista, que se resarcía - oscar incluido-del “deshonor” sufrido años atrás. Gracias a Cabaret la actriz y cantante afirmaba su carrera fundiéndose con un personaje, el de la protagonista Sally Bowles, mezcla de fuerza y vulnerabilidad, que nunca más la iba a abandonar. Minnelli sellaba una historia de amor con la pareja, compositor-letrista, John Kander y Fred Ebb, que le habían hecho ganar su primer Tony en 1965 con el musical Flora the Red Menace, aunque la obra había pasado con más pena que gloria por Broadway. La otra historia de amor, complicidad y pasión será con el director Bob Fosse con el que volvía a dar en la diana gracias al musical televisivo Liza With a Z y una Minnelli en la cima de su talento y energía escénica.

Ave Fénix del espectáculo, Liza Minnelli ha hecho de sus regresos escénicos grandes hitos en la historia del espectáculo del Broadway-algunos han quedado como grabaciones históricas- en medio de periodos de rehabilitación, enfermedades y fracasos cinematográficos. Su encuentro con el director Martin Scorsese y el desmesurado New York New York volverá a proyectarla en la pantalla como gran estrella del musical, tributo cinematográfico aquel cine de fantasía que sus padres Judy Garland y Vicente Minnelli lideraron como monarcas absolutos entre los años cuarenta y cincuenta en la meca del cine.

A sus setenta años Liza Minnelli colecciona todo tipo de distinciones y titulos, diva, leyenda, reina del musical, mientras su carrera artística se ha ido ralentizado por sus problemas de salud. Su último disco de estudio, Confessions, un emotivo encuentro con algunos de los grandes estandars del songbook americano data del año 2010; sus apariciones en estos últimos años se ha reducido a breves incursiones en series televisivas o participaciones cinematográficas como su aparición en la segunda entrega de Sexo en Nueva York cantando el hit de Beyoncé, “Single Ladies” y revalidando de paso su condición de inmarchitable icono gay. Esa bandera multicolor que la artista ha abanderado en momentos críticos para la comunidad gay, la irrupción devastadora del Sida en los años ochenta, que acabaría con su amigo y pigmalion el diseñador Roy Halston y que ha dejado entre otras secuencias, su homenaje al cantante Freddy Mercury cantando un épico “We Are The Champions” en Wembley. Una noche histórica para una reina que se volvía a coronar en medio de la corte Rock and Roll

Liza Minnelli en diez secuencias musicales:

New York, New York.

Tema principal de la película del mismo título creado por la pareja Fred Ebb y John Kander que se sumaba al cancionero de homenajes musicales a la ciudad de los rascacielos. Liza Minnelli dejaba una versión electrizante como fin de fiesta en la película de Martin Scorsese. La voz de Frank Sinatra cerrando su carrera musical la recogía de nuevo dándole finalmente carácter de himno.

Losing My Mind.

Uno de los renacimientos musicales de la cantante a finales de la década de los ochenta con la ayuda del grupo Pet Shop Boys que también colaborarían en el rejuvenecimiento de otra diva musical, Dusty Springfield, llevándola de nuevo a las listas de éxitos. El dúo británico y la actriz relanzaban con energía arrolladora sobre la pista de baile la composición de Stephen Sondheim incluida en la comedia musical Follies.

Cabaret. 

Liza Minnelli encontraba su canción talismán que a partir de ahora se convertiría en su banda sonora a modo de obertura, bienvenida, broche musical, etc. Aunque el musical Cabaret ha contado con múltiples versiones y revivals nadie ha podido igualar a la Sally Bowles de la pantalla y estrella de aquel Kit Kat Club que todas las noches invitaba al público a vivir la magia imperecedera del cabaret.

I Got Lost In His Arms.

Preciosa balada que Minnelli recuperaba- la había grabado anteriormente en el álbum Gently- en su último disco de estudio, Confessions, en una interpretación llena de intimidad y fuerza. El tema compuesto por Irving Berlin formaba parte de la comedia musical Annie Get Your Gun, uno de los grandes éxitos de la estrella de Broadway Ethel Merman en la década de los cuarenta.

Les comédiens (con Charles Aznavour)

A lo largo de su trayectoria musical Liza Minnelli ha dejado pruebas de su amor por la canción francesa y de su fidelidad a la música y las canciones de Charles Aznavour. Para su mano a mano sobre el escenario del Palacio de Congresos de Paris en 1991 el duo Minnelli-Aznavour realizaba un electrizante tributo a los cómicos y comediantes de todo el planeta.

Maybe This Time.

La canción ya había merecido una primera atención por parte de la intérprete en su primer álbum y debut musical, Liza! Liza!, pero sería gracias a la película Cabaret que el tema acabará proyectándose con toda su fuerza e intensidad en una de las secuencias más emotivas de la película.

Old Friends.

Liza Minnelli volvía a encontrarse con la obra de Stephen Sondheim rescatando un tema de la comedia musical Merrily We Roll Along , una obra estrenada en 1981 y que no había pasado de las 15 funciones en Broadway . El paso del tiempo ha acabado por convertirla en obra de culto y la canción ha demostrado su músculo como clásico imprescindible en los conciertos.

Some People.

Otra canción bandera de la escena musical de Broadway que Ethel Merman había estrenado en el legendario musical Gipsy y que Minnelli devolvía a la escena y los conciertos en una nueva interpretación, como si acabara de ser creada para ella, llena de fuerza y magnetismo.

All That Jazz.

Liza Minnelli no pudo volver a repetir con Bob Fosse la experiencia de Cabaret y llevar a la pantalla el musical Chicago que habían estrenado en Broadway, Gwen Verdon y Chita Rivera. Un proyecto cinematográfico que tuvo diferentes pretendientes a lo largo de los años hasta su adaptación a cargo de Rob Marshall. Como testimonio quedará su incisiva interpretación del tema estrella de la comedia musical.

Copacabana.

Las colaboraciones de la actriz han dejado secuencias memorables como su histórico show junto a su madre en el Palladium londinense en 1965, su actuación junto al bailarín Mikhail Baryshnikov ( Baryshnikov On Broadway ) o mucho más accidentadas como su paso por el show de Los Teleñecos interpretando una versión de “Copacabana” de Barry Manilow.