Los españoles que colonizaron Estados Unidos con mallas y capas

La exposición 'Superhéroes con Ñ' reúne en el Museo ABC dibujos de 47 autores de cómic

Una ilustración de la exposición 'Superhéroes con Ñ'. EFE / EL PAÍS VÍDEO

Paco Roca aterrizó en el cómic de superhéroes de casualidad. Tras una mala experiencia en Francia, su amigo Salvador Larroca, que llevaba una década en Marvel, le ofreció un encargo: colorear sus dibujos de Spiderman o Iron Man. Aunque no tenía interés en hacer cómics con guiones ajenos, se atrevió a proponer una historia "realista" protagonizada por Los 4 Fantásticos. Pero entonces recibió una llamada de España: "Me dijeron sí a a Arrugas", recuerda Roca, sobre su obra más conocida. Con un premio Nacional bajo el brazo, nunca más necesitó saltar el charco.

El mercado estadounidense empezó a estar poblado por españoles. Pese a que Roca nunca formó parte de esa colonización, sus páginas inéditas son una de las joyas expuestas en la muestra Superhéroes con Ñ, del Museo ABC en Madrid —desde el pasado viernes, 11 de marzo, hasta el 12 de junio—, que recorre el trabajo de 47 artistas patrios que se atrevieron a estilizar las mallas más reconocibles. Julián Clemente, comisario y editor de Marvel España, es consciente de que no todo fueron éxitos: "Las carreras son paralelas pero diversas. Algunos siguen triunfando, otros hicieron un par de números y desaparecieron, y gente como Paco decidió tomar un camino distinto".

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Javier Pulido dibuja a Hulka.

Encontrar hoy un apellido español entre los dibujantes de superhéroes no es raro para el lector. Los créditos se cuentan por decenas: el catalán Ramón Rosanas firma las aventuras de El Hombre Hormiga; el madrileño Pepe Larraz dibuja Kanan, sobre el último jedi de Star Wars; el murciano Daniel Acuña se encarga del Capitán América afroamericano, y Marcos Martín, mientras tanto, revoluciona el cómic digital.

"Lo apasionante es que no hay un estilo predominante de arte español. Carlos Pacheco tiene influencia clásica, Natacha Bustos del manga e independiente, David Aja es más cinematográfico", explica Clemente. Los autores reunidos en las paredes del museo cuentan su historia como mejor saben: con 198 ilustraciones, bocetos y originales, así como con vídeos sobre su proceso.

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Roberto de la torre dibuja a Daredevil.

Todo comenzó con Rafael López Espí, con cuyas añejas portadas crecieron los niños de los setenta, amantes de los tebeos publicados por Ediciones Vértice. Nunca trabajó en EE UU, pero fue el primer español en nómina en Marvel. Durante tres lustros, dibujó hasta 2.500 cubiertas y 80 cromos coleccionables.

Hoy, el mercado es otro. "Internet es donde hay que estar, donde te descubren", sostiene Bustos, la última en unirse al grupo y la única mujer con Emma Ríos de la exposición. Bustos, que dibuja en tableta, lleva cinco números de Moon-Girl and Devil Dinosaur para Marvel y todavía está adaptándose al ritmo mensual: "A un editor le gustaron mis dibujos, y al año, cuando pensaba que no se acordaría, me llamó para hacer un número sobre sumo en DC. Allí conocí a mi guionista actual. Una vez que leen tu firma, comienzan a llamarte".

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Ramón Rosanas dibuja a Deadpool.

Ese "techo de cristal" se rompió en los noventa: "La historia del desembarco estuvo llena de casualidades", recuerda Clemente. Pacheco, Larroca o Pasqual Ferry llegaron a Marvel Reino Unido en un portafolio de Gavin Rodrigues, "un agente que, en realidad, no era un agente. La figura ni existía". Meses más tarde, la filial británica quebró y toda la plantilla saltó a EE UU. Por entonces, también otros como un desconocido Juanjo Guarnido, que hoy triunfa con el felino noir Blacksad (premio Nacional del Cómic 2014), trataron de entrar en Marvel sin éxito.

El cómic estadounidense es ahora internacional. Los estilos comenzaron a mezclarse e Internet abrió el mercado global. El autor ya no tiene que ir cada mes a la oficina neoyorquina. Los guiones llegan por correo electrónico, tienen discusiones con escritores y editores por Skype y, cuando acaban, suben los dibujos a la nube. Estén en Barcelona, Valladolid o Valencia. Al igual que Superman, son inmigrantes integrados en un universo ajeno.

Paco Roca dibuja 'Los Cuatro Fantásticos'.

Larroca (que dibuja Darth Vader), Pacheco y Ferry siguen allí. Son maestros de David Lafuente, Ibán Coello, David López y Javier Pulido. "Este tío de Cádiz lo ha logrado', fue el argumento para que muchos se atrevieran", explica Clemente: "Pero hay que trabajar mucho y no solo dibujar, sino también saber contar historias".

Los comienzos no fueron buenos para ninguno. "Estuve un año y medio mandando pruebas. No sabía qué plan seguir. Llegué a enviar un 'e-mail' semanal a Marvel. Al final, creo que me dieron trabajo para que les dejara tranquilos", recuerda hoy Larraz, que comenzó dibujando al héroe afroamericano Luke Cage. "En mi primer trabajo, tenía que enviar una portada del Capitán Universo al día. No puedo ni verlas. Es lo peor que he hecho nunca", comparte Acuña.

¿Volvería Roca a los superhéroes para quitarse la espinita con Los 4 Fantásticos? "Cuando más tienes, más conservador eres, pero ojalá pueda hacer un cómic de aventuras. Que te dejen jugar con personajes de tu infancia es atractivo, pero con mis condiciones, con libertad total y en un terreno donde aportar. Sin que te digan que les vas a romper sus juguetes".

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