De Macondo a California

Un documental sobre la vida de Gabriel García Márquez se proyecta en salas de cine independiente en EE UU

Una imagen de Gabriel García Márquez junto a su esposa e hijos.

Una primera escena muestra al tren amarillo de Macondo recorrer su camino, ante la imponente presencia de la sierra nevada de Santa Marta, que mira como este locomotor atraviesa ese tramo con un ilustre invitado adentro. Era un 30 de mayo de 2007 y el escritor colombiano Gabriel García Márquez iba a bordo. Volvía a Aracataca 25 años después, su pueblo natal, donde miles de personas lo aguardaban entre vítores y muestras de cariño. Así comienza su travesía el espectador a través del documental Gabo: la creación de Gabriel García Márquez. Justin Webster, el director, cuenta que esta producción, estrenada hace un año en el Festival de cine de Cartagena de Indias, continúa con su recorrido por las pantallas del mundo contando la historia del Nobel colombiano.

Webster se muestra satisfecho con el camino que ha logrado el documental. Afirma que “la magia de García Márquez ha conectado con mucha gente”. La India, Irán, China, Inglaterra, Irlanda y España son algunos de los países donde la versión para cine pudo hacerse un hueco entre los espectadores a través de festivales y en salas de cine. Actualmente la cinta se proyecta en algunos estados de EE UU con distribución limitada, aunque con “mucho éxito”, relata el director vía telefónica desde Barcelona.

La distribuidora Icarus Film recientemente llevó la producción por diferentes circuitos de cines independientes en California. A mediados de este mes el documental seguirá por Nuevo México y en abril se exhibirá en la ciudad de Illinois, en el Chicago Latino Film Festival. Asimismo, durante ese mismo mes, se tiene previsto el estreno para la televisión en Alemania, Francia e Italia.

Recientemente, una crítica en The Hollywood Reporter destacaba la estructura narrativa que el realizador británico logró plasmar en este producto audiovisual. En cierto punto Webster hace énfasis en la importancia de la muerte, y como esta separación del cuerpo y el alma tenían mucha influencia en la vida y la escritura de García Márquez. “Esa actitud un poco rebelde y muy humana frente a la muerte era su forma de enfrentar la vida. Para mí fue una pequeña revelación, el hecho de que Gabo pensara que la muerte era un tipo de injusticia”, precisa.

El realizador británico se declara amante de la obra del periodista colombiano. Al empezar con este documental se planteó una hipótesis de lo que planeaba dar a conocer, lo cual admite, curiosamente, “se cumplió bastante”. “Cuando se hace no ficción, decimos que hay un guion y no hay guion. Había algunas cosas que no sabía, como por ejemplo su timidez. Cuando vivía en Barcelona [Gabo] casi no podía hablar en público, prefería estar con pequeños grupos de gente que conocía”, explica.

La "verdadera esencia" de García Márquez

El documental recurre en algunos segmentos a las pocas entrevistas que hay de Gabo frente a la cámara. En las mismas, para una persona que no sabía de su dificultad para comunicarse, podía parecer alguien “pomposo, un poco frío y no muy agradable”, explica Webster. El realizador aclara que esos momentos no son el verdadero reflejo de quién es el escritor aracateño. Por este motivo, se dio a la tarea de buscar en esas grabaciones la “verdadera esencia” de García Márquez para que se refleje en el documental.

El director destaca las declaraciones de las personas que dan a conocer a Gabo, entre los que están sus hermanos, Aída y Jaime; Gerald Martin, su biógrafo; amigos como Plinio Apuleyo Mendoza o Bill Clinton, expresidente de EE UU; colegas como el periodista John Lee Anderson; exnovias o el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez —que es el narrador del documental—, todos ellos solo tienen palabras cariñosas sobre el Nobel de literatura colombiano. “Las entrevistas a las personas que realmente le conocieron transmitieron mucho amor sincero. No un amor a alguien famoso o a alguien a quien tenías que alabar constantemente, la gente que le conoció de verdad le amaba”, añade Webster.

Afiche del documental.

Para el realizador fue difícil contar la vida del escritor de 100 años de soledad. El proceso tardó más de un año. Webster cree, como lo hacía Gabo en vida, que el “bendito azar” los ayudaron mucho a él y a su equipo para terminar el largometraje con cierta facilidad y sin sobresaltos. Considera que la cinta tuvo buena química con el público internacional por su forma más universal de contar la historia.

El artículo de The Hollywood Reporter resalta la visibilidad que el documental da a los puntos altos de la carrera literaria de García Márquez, a la iluminación de las conexiones entre los hechos y la ficción de la familia, además del enfoque en la coronación Nobel. Pero también manifiesta que quedan muchas incógnitas por investigar y responder de otras facetas en la vida del escritor. Webster afirma que su documental es solo la punta del iceberg del enorme mundo de Gabo que falta por contar, pero que es un “buen principio”.