Bogotá vive tres días de música bajo la carpa del festival Estéreo Picnic

Más de 50 bandas sonarán en la séptima edición de esta fiesta musical, en la que Snoop Dogg cerrará el cartel

La agrupación Sidestepper en el centro de Bogotá.

Han bastado seis ediciones para que cada año, casi como una fecha obligada, las bandas que recorren Sudamérica esperen y agenden los días de Estéreo Picnic. Desde 2010, este festival de música ha logrado ganarse su espacio en el calendario cultural de Colombia. Y sabe ponerse a prueba. En esta nueva versión, mientras el país vive uno de los conciertos más esperados de su historia, el de The Rolling Stones, al otro lado de la ciudad se inaugura la cita de tres días (de jueves a sábado), en la que más de 50 agrupaciones locales e internacionales serán la banda sonora de Bogotá. Se esperan al menos 60.000 asistentes para disfrutar de un cartel que tendrá, entre otros, a Snoop Dogg, The Flaming Lips, Bad Religion, Die Antwoord y a bandas nacionales como Sidestepper y Los Petit Fellas.

La sabana de la ciudad, en donde se realiza el evento, ha sido testigo de la evolución del festival, que en su primera versión logró reunir a poco más de 3.000 asistentes. Un crecimiento casi a la par del que han tenido algunas de las bandas que estarán en el Estéreo Picnic. Los Petit Fellas, una mezcla de hip hop, jazz, funk, blues, nació en 2012 y a punta de ensayo diario, dice su vocalista Nicolai Fella, lograron hacer “ruido” y llevar su música a grandes escenarios. “Acá estamos, compartiendo tarima con bandas de todo el mundo y con la responsabilidad de representar a la música colombiana. Es un espacio para mostrarnos, pero también para aprender”, dice Fella, en nombre de los otros cuatro integrantes de la agrupación, que después del Estéreo Picnic estarán en el festival Vive Latino, en México.

“Desde que empezamos entendimos que debíamos ser pacientes y no apresurar el proceso. Hemos trabajado con calma, pero con ganas. Lo que está pasando con la música del país afuera es importante y sabemos que no se trata solamente de vender discos sino de que alguien decida pagar una entrada para escucharte en un concierto”, dice el cantante. Este año se invirtieron casi cinco millones de dólares para que el festival fuera posible. El público lo agradece y las bandas también.

Richard Blair, productor y líder de Sidestepper, habla del regreso de la banda después de siete años de ausencia. “Hemos tenido ya algunas presentaciones, pero se siente bien estar en el festival más importante del país con nuevos arreglos, con otras formas de gozar”, asegura. Sidestepper, que probó la cumbia electrónica hace casi 20 años y que terminó abriendo camino a grupos como Bomba Estéreo o Systema Solar, ahora suena diferente. Como dice Blair, es “el mismo sabor”, pero no se escuchan igual. No hay tanto sonido electrónico. Durante el tiempo que estuvieron lejos de los escenarios se dedicaron a crear los beats sin la ayuda de máquinas. “Tocamos tambores, flautas, es todo mucho más orgánico”.

El espíritu musical que los llevó a encontrar el modelo perfecto hace unos años se mantiene, pero botaron el molde y se inventaron otro. “Lo que hacíamos en 2002 aún se mueve, está de moda, se escucha en todas partes, pero nos aburrimos de hacer lo mismo. No podíamos seguir tocando los mismos sonidos con el mismo formato”, dice Blair. Con Supernatural Love se arriesgan otra vez con sonidos del Caribe y de África. “Es una sola música que se expresa de diferentes maneras. Es un matrimonio muy natural y en el que traté de que no fuera tan cumbiambero”.

Chongo, vocalista de la banda, habla de lo que están haciendo agrupaciones como Las Pirañas, que también estarán en el festival, y que con su sonido tropical se están demostrando la fuerza que tiene la música colombiana en el exterior. “Hay muchos músicos que están facturando muy bien. Estamos en un buen momento, el año pasado estuvimos en diez países, este año vamos por lo mismo, después de estar en Estéreo Picnic”.

Música para todos

Por primera vez, el festival tendrá un espacio exclusivo para personas con dificultades auditivas. Según ha explicado José Ayerbe, vocero del Grupo Aval, uno de los patrocinadores del evento, será un “escenario que trabaja todo el tema de los sonidos agudos y los traduce en luces y colores, los sonidos medios estarán en las paredes de toda la escenografía”. Mientras que en el piso “lo sonidos bajos se convertirán en algo similar a los latidos el corazón”.

Los intérpretes de la Federación Nacional de Sordos de Colombia también estarán en el festival para acompañar a los asistentes y traducir a su lenguaje de señas las letras de algunas canciones.