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Kevin Spacey: “Nadie está preparado para ser presidente de EE UU”

La cuarta temporada de ‘House of Cards’ sigue la campaña de Frank Underwood a las elecciones

Kevin Spacey, en la cuarta temporada de 'House of Cards'.

Las cloacas de la Casa Blanca están cada vez más llenas de fango. El presidente Underwood guarda demasiados esqueletos en sus armarios. Y ahora que entra de lleno en campaña, parece que también tiene al enemigo en casa. House of Cards vuelve con una cuarta temporada que se puede ver hoy al completo en Canal + Series desde las 11.00 (también disponible en Yomvi) y en la que el protagonista está inmerso en su carrera hacia las urnas. Una prueba de fuego para Underwood, que llegó a la Casa Blanca sin haberse presentado a las elecciones.

A pesar de la coincidencia en el tiempo con el proceso de primarias en Estados Unidos, Kevin Spacey (Nueva Jersey, 1959) no quiere comparar ficción y realidad. “Me hacen muchas preguntas en las que la gente trata de difuminar las líneas que separan la ficción de un programa de televisión y la realidad. Supongo que lo deberíamos tomar como un cumplido. Pero no tiene sentido para mí responder seriamente a esas preguntas”, dice el protagonista y productor de House of Cards en una charla telefónica con medios de todo el mundo en la que participó EL PAÍS.

Spacey se resiste firmemente a contar ningún detalle de lo que se encontrará el espectador en los nuevos capítulos y esquiva las preguntas que indagan, por ejemplo, en el futuro de la relación entre Frank y Claire Underwood (interpretada por Robin Wright). “Solo diré que ha sido un viaje increíble establecer la relación que Frank y Claire han tenido durante tantos años. Ella ha seguido creciendo y mostrando el carácter, la fortaleza y el liderazgo que Frank siempre ha sabido que tenía pero que ahora se ha vuelto formidable. Les veremos tratando de averiguar si son más fuertes juntos o por separado”.

Robin Wright y Neve Campbell, en 'House of Cards'.

Tras llegar a lo más alto del poder, el reto de Underwood ahora es mantenerse, algo que no parece sencillo. “Nadie puede estar totalmente preparado para convertirse en presidente de Estados Unidos. Creo que fue Kennedy quien lo dijo. Todo en el hecho de ser presidente es totalmente impredecible. Pero lo más interesante sobre los presidentes es cómo gobiernan, y cómo pasan de ser un candidato a intentar lograr cosas a veces con un Congreso no muy inspirador o que está atascado por problemas ideológicos. Así que creo que todavía tenemos una gran cantidad de historia que contar”, reflexiona Spacey.

De hecho, en Netflix, casa de la serie en Estados Unidos, parece que están de acuerdo con Spacey porque semanas antes del estreno de la cuarta temporada, la serie ya había sido renovada para una quinta entrega que no contará con su máximo responsable hasta el momento, Beau Willimon. “Echaré mucho de menos a Beau, pero entiendo el hecho de que esté cansado. Ahora nuestro trabajo será tratar de hacer todo lo posible por honrar la serie que creó”, dice Spacey.

Más allá del retrato descarnado de la cara B de la política, Spacey defiende House of Cards como un reflejo de la complejidad de la vida. “En gran parte, la serie trata sobre las relaciones, y ahí no importa de dónde seas. No importa a qué te dediques, siempre hay política en nuestras vidas”, dice el actor para intentar de explicar el éxito mundial de la serie.

Ganador de dos premios Oscar —por Sospechosos habituales y American Beauty—, su interpretación en House of Cards ya le ha valido a Kevin Spacey un Globo de Oro. Él es un ejemplo de ese trasvase de grandes nombres del cine hacia un medio que hasta no hace mucho se miraba por encima del hombro. “Desde hace unos 15 años, algunos de los mejores actores, escritores y directores están migrando al muy fértil terreno de la televisión. Los estudios cinematográficos han decidido que no están interesados en hacer dramas centrados en personajes con cierto presupuesto. Así que tiene sentido moverse. Los actores van a donde está el trabajo”.

Spacey siempre ha defendido que el futuro de la televisión pasa por adaptarse a nuevos formatos, nuevas formas de contar y nuevas plataformas tanto de producción como de difusión. El éxito del modelo de Netflix abrió camino. “Creo que estamos en la frontera de un montón de cosas nuevas. Y creo que la televisión se ha transformado en un campo muy emocionante para contar historias. Estamos ante el comienzo de una nueva y muy emocionante y explosiva fusión entre tecnología y creatividad”.

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