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CRÍTICA | ROCK THE KASBAH

Operación Triunfo (afgano)

En su última película, Barry Levinson ofrece una promesa que el posterior desarrollo de la trama se obceca en malograr completamente

Bill Murray, en 'Rock the Kasbah'.

En su última película, Barry Levinson ofrece una promesa que el posterior desarrollo de la trama se obceca en malograr completamente. Rock the Kasbah, a primera vista, se antoja un excéntrico híbrido entre las comedias de la serie Road to… que protagonizaron Bob Hope y Bing Crosby en los cuarenta y una aventura picaresca poblada de personajes que no desentonarían en un reportaje gonzo de Hunter S. Thompson.

ROCK THE KASBAH

Dirección: Barry Levinson.

Intérpretes: Bill Murray, Zooey Deschanel, Kate Hudson, Bruce Willis, Danny McBride, Scott Caan, Leem Lubany, Arian Moayed, Fahim Fazli, Husam Chadat, Beejan Land, Jonas Khan, Sameer Ali Khan.

Género: comedia. EE UU, 2015.

Duración: 106 minutos.

Todo es una falsa pista, al servicio de algo menos prometedor. Levinson y su guionista Mitch Glazer parten de material ajeno para desarrollar su ficción: el documental Afghan Star (2009), de Havana Marking, que exploraba el choque cultural que supuso la emisión de la tercera temporada del programa televisivo homónimo (modelado a imagen y semejanza de American Idol y, por tanto, primo afgano de Operación Triunfo) en un país donde se acababa de levantar el veto talibán sobre la música popular. Así, Rock the Kasbah esconde un mucho más previsible y fastidioso relato de redención y autoafirmación a través de una colonización cultural mediática, con no pocos ecos de Slumdog Millionaire (2008).

En un momento clave, Levinson deja la acción fuera de campo, centrándose en el rostro de un yacente Bill Murray: un recurso imaginativo se convierte aquí en atajo, en un pasar por encima de las contradicciones de la película.