Sergio Dalma: “En la época de la orquesta actué en un remolque”

El cantante desgrana su carrera y habla de sus gustos en la vida personal en una charla de EL PAÍS+, exclusiva para suscriptores

Sergio Dalma y Arancha Moreno, en un momento de la charla.

A sus 52 años, Sergio Dalma se siente más atrevido que nunca. Todo lo que se salga de los convencionalismos le apetece, asegura. Es un disfrutón, como confesó ayer que le llamaba un amigo suyo. Lo hizo en un encuentro exclusivo para suscriptores, dentro del programa EL PAÍS +, que tuvo lugar en los Teatros Luchana de Madrid y estuvo presentado por Arancha Moreno, colaboradora musical de EL PAÍS. En un ambiente muy íntimo, con el público muy cerquita del escenario, el cantante se sentía a gusto. Debía estarlo porque al final del encuentro quiso alargar el turno de preguntas para seguir charlando con los asistentes.

Pero volvamos al principio, de la charla y de su carrera. "Cuando venían las orquestas a las fiestas de mi pueblo me quedaba embobado mirándolos. Cómo disfrutaban... Me di cuenta de que era lo que yo quería hacer". Las orquestas fueron su gran aprendizaje. Una época en la que llegó a actuar en el remolque de un tractor, o a actuar como impensables teloneros de Los Ilegales. "Fue por empecinamiento de un promotor, creo, el caso es que el público nos tiró de todo. Claro, nosotros hacíamos pachanga...". En aquella época también le llamaban de Madrid para grabar sintonías publicitarias en catalán.

Después llegó el primer disco, Esa chica es mía, y dos años después, Eurovisión. Con el disco, Sintiéndonos la piel (1991) triplicó las ventas del anterior y llegó su Bailar pegados. "Durante un tiempo tuve miedo de que la gente solo me conociera por esa canción. Por suerte no fue así. Pero lo cierto es que nunca me he cansado de ella, significó mucho". En 2008, con A buena hora, se atrevió a dar el temido paso de convertirse en un "cantante adulto", como él definió. "Tienes dudas de abandonar un público juvenil, pero luego te das cuenta de que lo lógico es que ellos hayan crecido contigo, y te lanzas".

Ahora ha llegado el momento de probar cosas nuevas. Con la gira que le tiene actualmente en la carretera, Dalma tour, ha querido ofrecer un espectáculo diferente, como dividido en bloques. "He querido hacerlo así porque valoro mucho a esa gente que para una entrada por verte, creo que se merecen ver algo diferente". Una manera de evolucionar, defiende, es abrirse a nuevos productores y compositores. Conchita ha compuesto varios temas para él en su último trabajo. Asegura que no quiere morir en el escenario, un titular que dio en alguna que otra entrevista del pasado. "No, no, qué tontería. De aquí a diez años me planteo cambiar el chip e ir retirándome poco a poco. Quiero disfrutar".

Dalma abrió una ventana de su vida privada. Le gusta pasear y adora Madrid, la ciudad en la que vive desde hace 25 años ("ya casi soy un madrileño más"), corría pero una lesión ahora se lo impide, así que se ha decantado por algo de spinning y pilates, aunque en realidad hace deporte para no sentirse culpable después de una comilona y su única petición fija en el camerino es una botella de vino de la zona.

Señala que le gustaría hacer un disco con temas inéditos en catalán o repetir la experiencia de revisar los clásicos italianos. Que siga el disfrutón.