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EDITORIALES

Por un buen puñado de libros

Impedimenta fundamenta su catálogo en las tradiciones provenientes de la literatura occidental y en títulos que hayan pasado la criba del tiempo

Enrique Redel, editor de Impedimenta, parece ser el resultado de una mezcolanza perfecta entre el Mendel, de Stefan Zweig, y el Montano de Vila-Matas. Su pasión por los libros, la vehemencia con la que defiende sus lecturas y la fe inquebrantable que profesa hacia ellas, contagia a cualquiera. A él se le podría atribuir aquello que Kafka le escribió a su enamorada Felice Bauer: “No, querida Felice, no es que tenga una tendencia hacia la literatura, es que soy literatura”. Enrique Redel comanda desde hace nueve años una editorial que nació con vocación de ocupar espacios inhabitados en la literatura de nuestro país: “Nuestra idea inicial era establecer un nuevo canon”, afirma el editor, que entiende la literatura como una selección de libros que te acompañan a lo largo de la vida, libros que se protegen y guardan, que se transportan en mudanzas... libros, en definitiva, que nos definen mejor que cualquier biografía sentimental o profesional.

Impedimenta fundamenta su catálogo en las tradiciones provenientes de la literatura occidental y en títulos que hayan pasado la criba del tiempo. Suya es la honesta labor de recuperación de una literatura anglosajona escrita por mujeres como Penélope Fitzgerald, Iris Murdoch o Muriel Spark que se han convertido en verdaderos estandartes de su línea editorial. La literatura traducida es, en este sentido, una de sus grandes bazas: “Cuidamos mucho la traducción e intentamos jugar un papel de intermediarios entre lo antiguo y lo moderno”, sostiene Redel. En la editorial madrileña también ha habido espacio para autores españoles contemporáneos como Pilar Adón, Pablo d'Ors, Eduardo Berti o Jon Bilbao, del que acaban de publicar un conjunto de ocho relatos: Estrómboli.

La nueva colección de la editorial está dedicada a los más pequeños: La Pequeña Impedimenta es una valiente apuesta por la literatura infantil con una notable calidad literaria ideada para los lectores del futuro. El Chico Amarillo (dedicada a la novela gráfica y el cómic) es la colección más visceral de todas, pues la afición de Redel por dibujar y leer cómics se gesta es su infancia. La Biblioteca del Pájaro Dodó (en la que se incluyen un diccionario de cine y otro literatura), El Mapa del Tesoro (libros con cierto tono vintage) conforman, junto a la propia colección Impedimenta, el catálogo completo. Destacan en él, dos libros recientes de gran formato (Animalium e Historium) que se han convertido en joyas educativas para los jóvenes, una especie de libros-museo que siempre están abiertos.

Si hay algo que destaca de la editorial Impedimenta es la belleza de sus portadas. En una industria, la editorial, en la que los libros se desbordan en las mesas de novedades, las portadas hermosas, elegantes y sofisticadas que el propio Redel elige y diseña, son garantes para la captación de nuevos lectores. Antes de despedirse, el editor recita de memoria una frase que Henry David Thoreau escribió en Walden y que él (y su equipo) emplean como lema al que sujetarse cuando las cosas vienen mal dadas: “Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la adecuada herencia de generaciones y naciones. Sus autores son la aristocracia natural e irresistible de cualquier sociedad y ejercen en la humanidad una influencia mayor que las de los reyes o emperadores".

Esta entrevista fue grabada en la Librería Antonio Machado (Calle Fernando VI, 17, Madrid).