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Grime: el sonido de la calle manda

En los primeros años de la década pasada Inglaterra vivió una suerte de revolución musical urbana a base de combinar electrónica y rap

Mike Skinner, conocido como The Streets.

Corrían los primeros años de la década pasada cuando Inglaterra vivía una suerte de revolución musical urbana a base de combinar electrónica, rap y reggae. Entre 2001 y 2002, la escena se convulsionaba a ritmo de 2-step, garage y hip hop de la mano de So Solid Crew y su bombazo 21 Seconds, y del exitoso Original Pirate Material, debut discográfico de un blanquito llamado Mike Skinner más conocido como The Streets. Aquellos fueron los primeros pasos de la first generation de lo que acabaría siendo el grime, que tan buenos momentos nos ha dado y que tan ninguneado ha sido más allá de las fronteras inglesas. Se trataba de un género particularmente británico, surgido de los barrios marginales de Londres y protagonizado –salvo unas pocas excepciones- por artistas de color.

Tanto So Solid Crew como The Streets sirvieron de punto de apoyo para artistas que llevaban tiempo guerreando desde las trincheras y que sorprendieron con sus debuts discográficos. Hablamos de Wiley con su Treddin’ On Thin Ice y Dizzee Rascal con Boy In Da Corner, obras (ambas de 2004) que supusieron el pistoletazo de salida de una segunda oleada que tomó como ejemplo el trabajo de estos compañeros de crew. El grime empezaba a hacerse fuerte y a crecer exponencialmente en el Reino Unido mientras, por lo general, el mundo solamente tenía ojos para el rap estadounidense. Y tanto fue así que, poco a poco, empezaron a surgir más y más nombres. En apenas cuatro años los presupuestos para producciones discográficas se habían hinchado sobremanera y artistas como Tinie Tempah o Tinchy Stryder, surgidos desde el underground, empezaron a comercializar el sonido atreviéndose a juguetear con el mainstream (Tinchy Stryder grabó junto al superventas Taio Cruz, por poner un ejemplo). Pero era ya demasiado tarde para meter la pata. A finales de la década pasada descubrimos como Kano despuntaba y como los hermanos Skepta y JME empezaban a marcar a una nueva generación con sus ritmos gordos, con unos bajos que golpeaban el estómago y con una forma de rimar más cruda y directa que la mayor parte de sus antecesores.

Y aquí estamos, unos cinco o seis años más tarde con una nueva ola imparable que está ofreciéndonos algunos de los más grandes momentos de la música británica actual sin necesidad de copar los medios como sí hace el pop rock anglosajón o el rap estadounidense, siempre mucho más presente en las revistas, webs y radios que el grime. Ahí están para demostrarlo un Skepta en plena forma con su arrollador Shutdown; JME con Man Don’t Care; el recuperado para la causa Tinie Tempah con su nuevo álbum Junk Food; la joven promesa Novelist (búsquenle tras el hit One Sec junto a Mumdance) o Stormzy con Shut Up, entre muchos otros nombres que surgen continuamente. Pero posiblemente muchos todavía necesiten pruebas de que la cosa va en serio. Bien, pues apunten detalles como que el mismísimo Drake, una de las más mayores estrellas estadounidenses del rap de calidad, acaba de fichar por Boy Better Know (discográfica/colectivo del referencial Skepta); o que Novelist aparece en el álbum de Baauer, uno de los grandes nombres del trap electrónico (y autor del multimillonario y viral Harlem Shake), entre otros ilustres como M.I.A., Pusha T o Future. Y para redondear, solamente nos quedaría apuntar que, en una nueva demostración de estar siempre pendiente de la actualidad, el barcelonés Sónar ha fichado para su próxima edición (16 a 18 de junio) a los indispensables Skepta y Stormzy, a protegidos suyos como Section Boyz y a la mujer que más fuerte pisa en el género, Lady Leshurr.