Una terapia de diez años y más de dos millones de euros

Daniel Guzmán y los protagonistas de 'A cambio de nada' charlan sobre la película en un encuentro con suscriptores, del programa EL PAÍS+

Los protagonistas, en un momento del encuentro con suscriptores.

Diez años le costó a Daniel Guzmán sacar adelante su proyecto más importante. Por eso, cuando en la pasada ceremonia de los Goya él y su actor protagonista subieron al escenario para recibir su galardón por A cambio de nada, no se estaba premiando solo a una película, sino a una década de lucha con uno mismo por escribir un guion autobiográfico, de búsqueda de financiación, de noes constantes en el camino. "No me quejo, es algo que yo decidí sacar adelante. Ha sido como una terapia un poco larga y que me ha costado dos millones de euros.", aseguró ayer Guzmán en un encuentro con los suscriptores del periódico en la sala Cuarta Pared de Madrid, dentro del programa EL PAÍS+. Junto a él sus actores protagonistas, Miguel Herrán y Antonio Bachiller y como moderador, el director de Comunicación de PRISA Noticias, Pedro Zuazua.

Solo en escribir el guion invirtió seis años de su vida. "Fue un tiempo en el que no trabajé como actor, solo estábamos yo y esa historia, así que aunque había días de depresión absoluta siempre acababa pensando que tenía que seguir". Su abuela Antonia, que también actúa en la película, ejerció, en parte, de empuje. Su sueño desde hace quince años era conducir y su nieto le prometió que lo haría en la cinta. Pero ayer confesó ante los suscriptores de EL PAÍS que no pudo ser. "La pobre no llegaba a los pedales, así que tuve que poner a mi madre con peluca al volante, yo abajo pisando los pedales y un amigo con la moto detrás empujando con la pierna". Y los que veían esa escena en pleno centro de Madrid a las seis de la mañana, "flipaban".

He pasado de no tener ninguna meta en la vida a querer formarme y no parar de trabajar

Miguel Herrán, el protagonista al que Guzmán encontró por la calle, de casualidad, la ha adoptado también como su abuela. "Que no, que es MI abuela", le dejó claro el director ayer. El joven intérprete recalcó, como ya ha hecho en otras ocasiones, que esta cinta le ha cambiado la vida: "He pasado de no tener ninguna meta en la vida a querer formarme y no parar de trabajar". Seguir aprendiendo para llegar al nivel de Luis Tosar, por ejemplo, sobre el que Herrán habló también: "Alucinaba con él. Llegué a pensar de verdad que era mi padre. Y yo, súper emocionado, claro". Ahora, su objetivo a largo plazo es hacer una película sobre su madre. "¡Ya copio a Dani en todo!", bromeó.

En algunos momentos de la charla, él y Bachiller, su mejor amigo en el filme, se hacían comentarios por lo bajini. ¿Qué hay de estos chavales en Darío y Luismi (los personajes del largo) y viceversa?. "Cualquier parecido es psicológico, ¡nosotros no robamos!", apuntó Bachiller, quien descubrió su pasión por la interpretación al participar en una función escolar. A partir de ese momento se apuntó a todos los talleres y forma parte de una asociación artística de su barrio. Y después legó el casting de A cambio de nada: "Me animó una profesora. Yo mandé el email para hacer la prueba y me olvidé, a la semana vi que me habían contestado". Aunque su casting fue "de diez", según Guzmán, el incorformismo del director hizo que tuviera que pasar por dos meses más de pruebas. "A Antonio no hay que presionarle, es mejor dejarle un poco libre para que saque todo lo que tiene", afirmó el realizador.

Guzmán aseguró que con esta película pone el punto y final a una etapa, en la que ha sacado muy de dentro esta historia basada en su propia vida. De hecho, los escenarios del filme son su propia casa, la de su vecino, su colegio... Ahora, dejo caer que escribirá un guion "sobre un amigo".