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Requisitos para ser un buen zombi en ‘The Walking Dead’

Greg Nicotero, responsable de los efectos de la serie, ha trabajado en más de 800 películas

No todo el mundo vale para ser zombi. O eso se deduce de las palabras de Greg Nicotero (Pittsburgh, Pensilvania, 1963). En una reciente visita a Madrid, el responsable de los efectos especiales de la serie The Walking Dead, además de productor ejecutivo y director de algunos de sus capítulos, explica el trabajo que hay detrás de los caminantes que acechan a Rick, Daryl, Michonne y el resto de supervivientes del apocalipsis zombi de la ficción que en España emite el canal Fox. Primer paso: formarse en la “escuela de zombis”. “Es muy divertido. Dividimos a los aspirantes en grupos de 20 personas y les proponemos unos ejercicios, como ver cómo reaccionan en caso de que al otro lado de la puerta haya un zombi. Eso me da la oportunidad de ver cómo se mueven y darles consejos”.

Con este sistema, cada temporada eligen a unas 200 o 300 personas para hacer de muertos vivientes, una selección para la que tienen en cuenta tanto la estructura ósea de las personas como sus cualidades como actores. “Si tienes una persona con un aspecto genial pero que anda como Frankenstein, no sirve. Tienen que ser capaces de actuar y de morir de forma espectacular a manos de los protagonistas”, explica Nicotero a EL PAÍS. “A menudo les digo que tienen que imaginarse a ellos mismos como una marioneta. Cuando cortas los hilos, imagina cómo cae de golpe. Es un poco eso”.

Después llega el trabajo para transformarles en zombis, un trabajo que hacen de forma artesanal a partir de moldes y protésicos. “Diría que actualmente tenemos unos 400 moldes diferentes para caras de zombis que son usados una y otra vez combinándolos”, dice el experto en efectos visuales, que muestra el dibujo de una calavera para explicar la estructura ósea que buscan para sus caminantes.

Greg Nicotero, en el rodaje de la serie.

Nicotero lleva toda la vida trabajando en este campo. De hecho, empezó de la mano de George A. Romero en El día de los muertos. Después vinieron Steven Spielberg, Quentin Tarantino, Robert Rodríguez... y así hasta 800 películas y series. Ahora ve The Walking Dead como la culminación de su trabajo. “Estoy muy orgulloso de que The Walking Dead haya abrazado los efectos especiales hechos a mano, de la forma en que se han hecho tradicionalmente, en una era en la que la gente suele tender a usar los efectos generados por ordenador. No es fácil si quieres conseguir el mejor resultado”, explica.

Nicotero lleva en la serie “desde el minuto uno”, como recuerda él mismo. “Una de las ventajas que tengo en The Walking Dead es que también soy productor ejecutivo, así que tengo voz en la dirección de la serie, el reparto... No solo soy capaz de manejar el aspecto visual de las criaturas, sino que también tengo un conocimiento íntimo de cada personaje. Yo estaba ahí cuando Rick despertó en el hospital”. Con esa visión que le da llevar en la serie desde el principio, asegura que el secreto del éxito de The Walking Dead, una de las series más seguidas en todo el mundo, es “la diversidad de nuestros personajes. Hay gente que puede identificarse con Glenn, otros que pueden identificarse con el heroísmo de Daryl, otros con Rick, que no toma siempre las mejores decisiones pero hace lo que hay que hacer cuando es necesario, o con Carol...”.

Él es el director del último capítulo de esta temporada, del que no cuenta nada pero con el que se muestra entusiasmado. “¡Es genial! Puedo decir que de los 15 capítulos que he dirigido en la serie, es mi favorito. Estoy deseando que llegue abril para que podáis verlo”.

Con la espada de Damocles sobre su cabeza

“Todos tenemos la sensación de que no vamos a sobrevivir, porque esa es la esencia de la serie”, dice el actor Josh McDermitt, que interpreta a Eugene en The Walking Dead. “Abrimos los guiones como si fuera la mañana de Navidad. Y una hora después nos estamos intercambiando mensajes unos con otros para comentar lo que pasa”, añade McDermitt. Le acompañan en la entrevista sus compañeros de reparto Michael Cudlitz (Abraham en la ficción) y Ross Marquand (Aaron). El día anterior se dieron un baño de masas en un cine de Madrid repleto de fans de la serie que celebraban cada una de sus contestaciones.

Ellos llegaron a la serie cuando ya llevaba unas temporadas en marcha. Sin embargo, fueron acogidos con los brazos abiertos. “El primer día, llegamos allí y Andrew Lincoln (protagonista de The Walking Dead) condujo una hora hasta allí aunque no tenía que trabajar, solo para darnos la bienvenida. Eso estableció el tono del rodaje”, cuenta McDermitt.

En su sexta temporada, The Walking Dead sigue logrando datos de audiencia nunca vistos antes en una serie de cable en Estados Unidos. “Si realmente supiéramos cuál es el secreto para su éxito, todo el mundo lo haría. La historia, el momento, la gente, las circunstancias del mundo... Ni idea”, dice Michael Cudlitz. “Igual si hace 10 años se hubiera hecho la misma serie no habría sido igual que ahora. Ha sido el momento adecuado. Quién sabe”, remata McDermitt. “También es que trata temas universales como la muerte, la pérdida, la esperanza, la lucha por sobrevivir, y todos pueden verlo como un espejo de su vida personal o de sus países, como una metáfora”, reflexiona Ross Marquand.

Saben que en la serie pueden morir en cualquier momento pero, ¿cómo les gustaría morir? “Creo que a todos nos gustaría morir en la serie de la misma forma que en la vida real. Aunque la imagen que tengo es quizá ser la última persona huyendo, coger a Judith en alto, pasársela a alguien mientras que un zombi me muerde en el culo”, narra Michael Cudlitz mientras escenifica la situación. “A mí me encantaría arrastrar mi cuerpo viviente durante un par de temporadas, con Eugene gritando por el fondo y el resto diciendo “¿por qué no se muere ya?”, cuenta entre risas McDermitt. “Todos queremos ser héroes, una persona recordada, y no solo por la forma genial en que mueras, sino porque el personaje merezca esa muerte y la tristeza que provoque”, remata más serio.