OPINIÓN

‘El Príncipe’ al rescate

La serie de Telecinco ha vuelto siguiendo en la línea de sus capítulos anteriores. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo?

El Príncipe ha vuelto. Casi un año después de que dijera hasta luego, la serie ha regresado a Telecinco. Objetivo, frenar a Buscando el norte. Que, por otra parte, había logrado frenar a Bertín. Así es este juego: tú muestra tus cartas que luego yo ataco con los ases que tengo guardados debajo de la manga. Y El Príncipe es el as de Telecinco. Veremos cómo sale la jugada.

El Príncipe ha vuelto y lo ha hecho siguiendo en la misma línea que sus capítulos anteriores. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Una historia tan seriada, con tanta continuidad en sus tramas, no busca nuevos espectadores, sino retener a los que tenía (que, en este caso, son muchos). Saben que buena parte de sus seguidores van a continuar ahí pase lo que pase. Mientras sigan saliendo Morey, Faruq, Fran y compañía, todo bien. Aunque la espera entre temporadas siempre desgasta. Telecinco debería saberlo, solo tiene que recordar que ha pasado con B&B y con Chiringuito de Pepe.

Una de las mejores cosas de El Príncipe es que tenía un principio y tendrá un final. Un final pensado de antemano y que no se va a estirar mucho más allá del plan original. Además, se han atrevido a tocar un tema tan espinoso y de actualidad como el terrorismo yihadista. La acción frenética y el ritmo de thriller enganchan que da gusto y los capítulos se pasan volando. El regreso de la serie no ha sido menos, con varias muertes (aunque la de Hidalgo ha resultado demasiado rápida para ser la resolución del cliffhanger que había dejado a los espectadores pendientes de la acción) y descubrimientos de dobles caras.

En cuanto a la historia, funciona mejor cuando se olvida de la relación imposible entre Morey y Fátima. Y en la vuelta lo ha dejado un poco apartado para centrarse en otros aspectos y dar entrada a nuevas intrigas que apuntan al futuro.

Pero en su regreso también ha recordado sus fallos. El principal son los errores de casting, esas elecciones que anteponen el físico a la actuación. Sí, es una serie orientada a un tipo de público. Pero también pretende tener una cierta calidad.

¿Qué se sacarán de la manga para lo que queda? ¿Quiénes morirán (porque tienen que morir protagonistas necesariamente)? ¿Triunfará el amor y Romeo y Julieta podrán ser felices para siempre? ¿Cuándo lograrán frenar a Khaled? ¿Aprenderá alguna vez la hermana de Fátima y se dejará de tonterías? El desenlace promete emociones. El enganche de su público lo tiene asegurado.