El brillo del Oscar depende del color con el que se mire

En la Academia, el 93% de sus miembros son blancos y el 77% hombres

Spike Lee en la Berlinale, en febrero de 2016. AP | REUTERS-QUALITY

La Academia lo intentó. En su sede de Beverly Hills, anunciando la nueva hornada de candidatos, estaban los rostros más diversos de Hollywood: un hispano como Guillermo del Toro, un asiático como Ang Lee, un blanco como John Krasinski y una negra como la presidenta de la organización, Cheryl Boone Isaacs. Además, la Academia otorga este año uno de los Oscar de honor a Spike Lee y Chris Rock es el maestro de ceremonias. Pero tal ejercicio de calculada diversidad en una organización donde el 93% de sus miembros son blancos y el 77% hombres se fue al traste cuando la nueva promoción de candidatos fue tan blanca como la del pasado año.

Todos los aspirantes a la gloria como intérpretes son blancos y en el resto de las categorías no hay más que pinceladas de otros colores. Lo que es peor, las únicas nominaciones a películas cargadas racialmente como Straight Outta Compton o Creed fueron a mejor guion original y mejor actor secundario, respectivamente, todos blancos en ambos casos. La polémica estaba servida con su propia etiqueta #OscarsMuyBlancos. También podría ser #OscarsMuyMachos porque de nuevo las mujeres tienen que dar gracias al hecho de que cuentan con sus propias categorías en el campo de la interpretación porque en las 20 restantes apenas están presentes pese a ser la mitad de la audiencia en los cines. Solo vestuario, montaje y maquillaje y peluquería cuentan con una presencia equitativa de ambos géneros. Nunca una mujer aspiró a mejor fotografía y este año no es diferente. Emmanuel Lubezki se impondrá de nuevo con su trabajo en El renacido sobre un panel de hombres. Ni tan siquiera un tercio de los 24 productores candidatos a mejor película son mujeres y de las 42 cintas en competición, este año solo dos han sido dirigidas por mujeres (Mustang y What Happened, Miss Simone?), ninguna de ellas aspirantes al último galardón de la gala.

Kathryn Bigelow, directora de 'En tierra hostil', habla en la 82ª edición de los Oscar (2010), tras ganar la estatuilla a la mejor dirección.

Pero el propio Lee, quien nada más saltar la liebre anunció que en protesta no asistirá a los Oscar para recoger su galardón, reconoció que “la Academia no es el verdadero frente de batalla”. “Como dijo Chris Rock hace un par de años, en la industria no hay nadie que se le parezca entre los que dan luz verde a los proyectos. Esa es la parte más importante de esta conversación”, subrayó George Clooney a EL PAÍS apuntando el dedo a la falta de diversidad no solo racial sino cultural y de género en los estudios. Según un análisis del centro Annenberg de la USC, el 73,1% de las películas que se producen en Hollywood son "blancas", un porcentaje que no ha variado desde 2007. Un hecho que explica porqué de los 1.663 candidatos al Oscar en los 88 años de historia de estos premios solo 65 actores fueron negros y 26 hispanos, por no hablar de otras minorías. El porcentaje es mucho menor entre los realizadores donde de los 433 aspirantes a lo largo de la historia, siete fueron hispanos (incluidas las tres candidaturas de Alejandro González Iñárritu), seis asiáticos y tres negros. Nunca un director negro se alzó con este galardón. En el caso de las mujeres solo Kathryn Bigelow se alzó con la victoria de las cuatro únicas candidatas en 88 años.

Solo vestuario, montaje y maquillaje y peluquería cuentan con una presencia equitativa de ambos géneros

Esta no es la primera vez que la Academia se encuentra con este problema. Una de las mayores protestas la encabezó el reverendo Jesse Jackson hace 20 años con la creación de la llamada Coalición Arco Iris que llamó al boicot cuando solo uno de los 166 nominados fue negro. Dos décadas más tarde existe un nuevo llamamiento al boicot sobre la mesa con similares resultados. Apenas una docena de manifestantes con pancartas expresó su malestar durante el pasado almuerzo de los nominados. Lo mismo se espera el próximo 28 de febrero, cuando la presencia de los manifestantes quedará diluida entre aquellos espontáneos que cada año utilizan los aledaños de la alfombra roja para pedir a los nominados que se arrepientan de sus pecados o recordarles que Jesús es la salvación.

Lo único que ha conseguido la polémica es que la industria haga un acto de contrición. “La verdad es que todos debemos de poner más atención”, admitió Clooney recordando que en su corta carrera como director nunca ha trabajado con un negro como protagonista. El propósito de enmienda de la Academia tendrá que esperar a 2020, año en el que la organización cinematográfica espera ver los frutos de un plan por el que revocarán la membresía a quien no trabaje en cine en una década. El deseo es duplicar así el número de mujeres y minorías raciales. Un plan que ha recibido buenas palabras de cara a la galería pero que ha generado un claro malestar entre la mayoría no tan silenciosa de la organización.

De los 1.663 candidatos al Oscar en los 88 años de historia de estos premios solo 65 actores fueron negros y 26 hispanos

Son muchos los que sin decir su nombre han expresado a este medio su disconformidad con la decisión, anunciando incluso que con lo que cuesta ser miembro, algo más de 300 euros anuales, mejor se compran una subscripción a Netflix y se evitan las críticas. “El sistema de votación es el que tiene problemas pero en su lugar se culpa a los miembros de más edad”, dijo Nancy Beiman, miembro de la Academia durante más de 20 años, en una carta abierta aún sin contestar que escribió a la organización. Otros que también se han quejado de la polémica es precisamente una de las minorías supuestamente representadas en la protesta. Se trata del colectivo nativo americano, retratado con gran lealtad y de forma numerosa en El renacido, contratando actores indios y siendo fiel a su idioma, un esfuerzo que ha sido pasado por alto en un mar de quejas raciales.