Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete

“No querría vivir en los Estados Unidos que admiran a Trump”

El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez responde al carrusel de preguntas de este diario

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) estudió Derecho en su ciudad natal y se doctoró en Literatura Latinoamericana en La Sorbona. En 2011 ganó el Premio Alfaguara de Novela por El ruido de las cosas al caer. El pasado enero presentó su última obra, La forma de las ruinas, en la que se sumerge en dos magnicidios y reflexiona sobre la impunidad y los fantasmas del pasado de su país.

¿Cuál es el último libro que le hizo reír a carcajadas?

No es un libro, sino un capítulo: el capítulo 15 del Ulises. Lo releí hace poco después de una conversación con mi amigo Eduardo Lago, y me reí como nunca.

¿Qué libro le cambió la vida?

Cien años de soledad me reveló una vocación. Su prosa fue la primera que imité. Sus párrafos fueron los primeros que estudié para descubrir o exponer su armazón secreta. En la decisión de aparcar el resto de mi vida para tratar de ser escritor, no hay un libro más crucial.

¿Cuál es su rutina diaria para escribir?

Un café a las 7.30, media hora de lectura y seis horas de trabajo, ojalá sin interrupciones. Las tardes las dedico a mi familia, a leer y a la detestable obligación de contestar correos.

¿Qué personaje literario se asemeja a usted?

El gato de Cheshire.

¿Quiénes son sus influencias literarias?

La pregunta da para varios volúmenes, porque la lista va de Sófocles a John Banville. Pero nadie ha marcado tanto mi idea del oficio (el rigor, la entrega total, la disciplina que es una forma de la pasión) como Mario Vargas Llosa.

Respecto a su trabajo, ¿de qué está más orgulloso?

De seguir sentándome a trabajar con el mismo entusiasmo que tenía cuando no había publicado una sola línea. En el mundo caníbal, trapacero y cínico de la literatura no hay mayor conquista.

¿Qué libro regalaría a un niño para introducirlo en la literatura?

Cualquiera de esos libros que parecen para niños pero no lo son. Hoy se me ocurre Alicia en el país de las maravillas.

¿Algún sitio que le inspira?

En condiciones cómodas, un avión transatlántico. Me basta un vuelo de ocho o nueve horas para resolver todos los problemas del más testarudo de los libros.

¿Dónde no querría vivir?

En los Estados Unidos que admiran a Donald Trump. En la América Latina que admira a Maduro. En ningún lugar donde las decisiones las tome la religión.

¿El mejor souvenir que ha llevado a casa?

Un abrigo de cacería que solía usar un amigo belga. Él murió en el año 2003. De vez en cuando me pongo el abrigo sólo para recordarlo.

De pequeño quería ser...

Futbolista. Para explicar por qué tendría que explicar qué es la niñez y qué es el fútbol, y no terminaríamos nunca.

¿Messi o Cristiano?

Hace un tiempo que dejó de ser posible la comparación de Messi con cualquiera. Yo nunca pensé que lo diría, pero hoy Messi me parece más grande incluso que Maradona. Si no se puede decir que sea más grande que Pelé, es porque el fútbol en 1970 no se parecía en nada a lo que es ahora.

¿La última música que descargó?

No descargo música. Me gustan los discos, y además tengo una relación más bien conservadora con ellos: los que más me gustan son los que ya están en mi discoteca.

¿El mejor regalo que ha dado últimamente?

Escribí una canción junto con Fonseca, la cantó él y se la regalé a mi esposa. Ya no tengo que dar más regalos por el resto de la vida.

¿A qué edad se dio cuenta de que quería ser escritor?

A los ocho años. Pero me tardé 11 años más en darme cuenta de que eso era posible.