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Sobre marginaciones

Como ya se sabe son muchas las estrellas de Hollywood de otro color que no sea el blanco que acusan a los Oscar de racismo al no tener este año ningún nominado afroamericano, como ahora se dice en lenguaje políticamente correcto. Incluso Obama apoya moralmente esta protesta aunque creo que no necesariamente el anunciado boicoteo a la ceremonia del próximo día 28 (madrugada del 29 en España).

Los cineastas británicos han reaccionado ante tales reivindicaciones y en sus premios Bafta han concedido hace unos días el denominado Bafta Fellowship al actor negro Sidney Poitier por el conjunto de su carrera. Poitier ya había recibido un Oscar honorífico en 2002, un año después de que anunciara su retirada del cine, y fue muy aplaudido por ello. Pero ahora, a sus 88 años, no ha podido viajar a Londres para recoger el Bafta. Su delicada salud era evidente en el video que se proyectó en la ceremonia. En el que, por cierto, su hija Sydney Tamiia Potier, que quiere ser actriz, aprovechó el momento para hacerse publicidad. Abarató un tanto la emoción de la entrega mientras el padre la miraba, es de suponer que con orgullo. Nosotros, con cierto estupor.

No se sabe si ella querrá también dirigir películas como en algunas ocasiones hizo su padre. Si es así, tendrá presuntamente una dificultad añadida a la de su color, la de ser mujer. Apoyando la protesta negra Meryl Streep, que es presidenta del jurado, ha manifestado en el festival de Berlín que "somos todos africanos y berlineses”, no sé por qué. Por su lado, la Red Europea de Mujeres en el Audiovisual ha hecho público en el mismo festival un documento sobre la presunta marginación que sufren las directoras de cine, o de otras especialidades del gremio. Dicen ellas que perciben menos ayudas oficiales, que tendría que haber paridad, y que sus películas encuentran más trabas en el lanzamiento comercial… aunque finalmente obtengan más premios en los festivales internacionales. Puede ser… En fin, que tanto en los Oscar, como en los Bafta o en el mismísimo Berlín, da la impresión de que todo está literalmente salido de madre.