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CRÍTICA | 23-F

Tejero y el elefante blanco

Lo que más llega de ’23-F’ son los cantables y la aguda vis cómico paródica de Nacho Vera y Pedro Santos

Un drama, visto con perspectiva, se vuelve sainete. Poco tiene que ver la versión oficial sobre el 23-F con la desarrollada en sendos libros por Pilar Urbano, Jesús Palacios e Iñaki Anasagasti. Con el transcurso de los lustros, los protagonistas del golpe fallecen y “los hechos se desvanecen, mientras persiste el secreto de sumario”, dicen Francisca López y Enric Castelló, coordinadores de Cartografías del 23-F, obra colectiva donde revisan el discurso de los medios de comunicación, pero también las novelas, películas y teleseries que abordaron los hechos

23-F, la versión de Tejero

Autores: Carla Guimaraes y Pepe Macías. Dirección: Pepe Macías. Madrid. Teatro del Barrio, 18 y 25 de febrero.

Respecto al teatro, Jorge Moreno estrenó F-23, comedia dramática, y Carla Guimaraes y Pepe Macías, su protagonista, han escrito y dirigido ahora un musical de bolsillo en el que Tejero, el sindicalista García Carrés, Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa del Rey, y el propio Juan Carlos I nos cantan su versión de lo sucedido.

23-F se inscribe en la tradición del sainete lírico y de la parodia musical (propia del teatro por horas, que tantas salas madrileñas han vuelto a cultivar, aunque no lo llamen así). El estreno comenzó con mucho tiento, como si los actores hubieran llegado con lo justo, pero, con Todos al suelo, el primer cantable, cuya letra está muy bien traída, encontraron el tono y, poco a poco, un ritmo vivaz. Las canciones, graciosas todas, van pasando revista a los hechos, el texto aporta algún dato significativo (Milans del Bosch es golpista fallido de quinta generación… ¿habrá sexta?), los actores Nacho Vera y Pedro Santos están sembrados en sus múltiples caracterizaciones y, pese a algunos chistes obvios que debieran ser pulidos, sustituidos o eliminados, el espectáculo va a más y termina dejando una sensación grata.