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El Oscar que Meryl Streep olvidó y otras curiosidades de los premios

Una retrospectiva con algunos de los momentos más memorables de los galardones

Quedan unos pocos días para el acontecimiento cinematográfico del año: la 88ª edición de los Oscar. Mientras se desvela si a DiCaprio se le vuelve a escapar el premio, si Chris Rock triunfa como Ellen DeGeneres o se hace un David Letterman, y si el boicot de los actores afroamericanos a la Academia se materializa, repasamos algunas curiosidades y momentazos en la historia de los galardones.

Los años sin misterio. El universo de los Oscars nació en 1929. Todo ha evolucionado. En sus inicios, no había ni incertidumbre ni sorpresa durante la ceremonia, puesto que se daba a conocer el nombre de los ganadores con antelación. En la primera gala, el anuncio de los oscarizados se hizo varios días antes. A partir del año siguiente y hasta 1941, se comunicaban a la prensa antes del inicio de la fiesta para que pudieran publicarlos en la edición del día siguiente. Hasta que L.A Times los filtró antes de tiempo, y se optó por guardar el secreto hasta la gala.

Ganadores rebeldes. Katherine Hepburn no solo es la actriz con más premios (tiene cuatro), ni la segunda intérprete con más nominaciones, un total de 12, cifra solo superada por Meryl Streep. También tenía tanto talento para la cámara como para los desplantes. Ganó el primer Oscar en 1934 por su interpretación en Morning Glory. No se dejó caer por ninguna gala hasta 1974, y no para recoger ninguno de sus premios, que donó al Empire State Building de Nueva York. Hepburn presentó un galardón a su amigo Lawrence Weingarten con un sobrio y elegante atuendo.  Esta fue su única aparición.

Otros intérpretes también rehusaron recibir el galardon. George C. Scott fue premiado en 1970 a mejor actor por Patton. No acudió a la gala, rechazó su estatuilla y lanzó un mensaje sobre el certamen: "Los actores no deberíamos vernos forzados a hacer campaña en favor propio y en contra de otros". Marlon Brando, por su parte, protestó de una forma muy peculiar por la discriminación de los indios nativos en Hollywood. Aprovechando su victoria como mejor actor por su mítico Vito Corleone de El Padrino, no se presentó en la ceremonia y envió en su lugar a Sacheen Littlefeather, una activista de los derechos civiles de los aborígenes. Este fue el discurso que tuvo que improvisar, ante las amenzas del productor de los Oscar de arrestarla si superaba los sesenta segundos. Las 15 páginas que llevaba preparadas, escritas por el propio Brando, las leyó después ante la prensa.

Cuando Woody Allen dejó el clarinete. El cineasta jamás acudió a la gala antes de 2002, ni siquiera para recoger su Oscar como mejor director por Annie Hall. Alegó que se le había olvidado que se celebraba la gala, pero lo cierto es que esa misma noche estuvo tocando el clarinete en un local de jazz de Nueva York. Tras los atentados del 11 de septiembre cambió de parecer, y dejó uno de los discursos más emocionantes de los premios. Allen presentó el homenaje de la Academia a la ciudad de sus películas, este vídeo titulado Love Letter to New York in the Movies.

Filmes que hicieron pleno. Mejor película, mejor actor, mejor actriz, mejor directo y mejor guion son las categorías reinas de los Oscar. Solo tres filmes vencieron en todas: Sucedió una noche (1934), Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) y El silencio de los corderos(1991).

Oscar para una película X. Cowboy de medianoche narra la historia de un joven de Texas que se traslada a Nueva York persiguiendo su sueño de ser cowboy de exhibición, pero se ve obligado a trabajar como gigoló. Dustin Hoffman y Jon Voight protagonizan este filme de 1969 que consiguió la estatuilla a mejor película, aún teniendo una calificación de película X. Su caso es único.

Dos premios póstumos. La súbita muerte de Heath Ledger en 2008 conmocionó a la opinión pública, y la gala del año siguiente fue uno de los mayores homenajes. Semanas después de su fallecimiento, recibió el Oscar a mejor actor de reparto por su interpretación del Joker en El caballero oscuro y Batman.

Ledger no ha sido el primer caso de premio póstumo. Peter Finch murió semanas antes de la ceremonia de 1976, y no pudo disfrutar de su estatuilla a mejor actor por su papel en Network, un mundo implacable

Peeeeeeedro! Almodóvar puede presumir de ser el único en haber ganado un Oscar por un guion en castellano. En 2003 recibió el premio al mejor guion original por Hable con ella. Aunque la escena más recordada del director manchego en los premios de Hollywood ocurrió dos años antes, cuando Todo sobre mi madre se hizo con la estatuilla a mejor película extranjera. Así de contenta se puso Penélope Cruz, la encargada de anunciarlo.

El despiste de Meryl Streep. Hasta ahora tiene tres premios, y ha pasado 19 veces por las nominaciones pero cuando recibió el primero, la actriz protagonizó uno de los momentazos de la gala de 1979. Tras ganar la estatuilla por su interpretación de reparto en Kramer contra Kramer, Streep olvidó su galardón en el baño del teatro durante varias horas, hasta que alguien lo encontró. Aunque a ella se le perdona todo.

Protesta sin vergüenzas. David Niven, presentador de la edición de 1974, introducía a Elizabeth Taylor para que saliera al escenario a leer uno de los premios, cuando se llevó una gran sorpresa. El activista  Robert Opel le quitó el protagonismo colándose desnudo en el escenario para reclamar los derechos de los homosexuales. Que amenizó la gala, lo deja claro este vídeo.

"Fernando, soy Dios". Belle Époque obtuvo en 1993 el premio a mejor película extranjera. Su director, Fernando Trueba pronunció durante su discurso de agradecimiento una curiosa frase. “Quisiera creer en Dios para darle las gracias, pero sólo creo en Billy Wilder. Gracias, míster Wilder”. El aludido demostró, una vez más, su genialidad. Al día siguiente, llamó al cineasta español y se presentó con un, "Fernando, soy Dios".

Passione italiana. Italia ostenta el récord de premios de habla no inglesa, con 13 estatuillas, seguida muy de cerca por Francia, que tiene 12. El cine español comparte con Japón el tercer puesto con cuatro reconocimientos: Volver a empezar, de José Luis Garci (1982); Belle Époque, dirigida por Fernando Trueba (1992); Todo sobre mi madre, firmada por Pedro Almodóvar (1999) y Mar adentro, de Alejandro Amenábar (2004).

El baile de Roberto Benigni. Uno de esos filmes italianos que engrosan la lista del país alpino fue La vida es bella, que además consiguió encumbrar a Roberto Beningi como mejor actor de la gala. Su inolvidable protagonista y director recibió el galardón en 1999 haciéndose un Guido Orefice y poniendo patas arriba el patio de butacas del teatro, cuando escuchó un ¡Roberto! de los labios de su compatriota Sophia Loren, encargada de leer el ganador de la categoría. Sus emocionadas palabras de agradecimiento: “éste es un momento de alegría y quiero besarlos a todos me siento saltando a un mar de felicidad”, y las lágrimas de Loren, también merecen mención.

La mujer que refugió a Anna Frank. Momento de emocionar al más duro: Miep Gies, una de las personas que ayudó a Anna Frank y a su familia mientras estaban escondidos en Ámsterdam, sube al escenario para recoger el premio al mejor documental por Recordando a Anna Frank. Era la edición de 1996, y el director de la cinta, Jon Blair, y su acompañante, protagonizaron uno de los momentos memorables de la gala. 

El selfie. Ellen DeGeneres regaló el año pasado una de las galas mejor presentadas de los Oscar. Entre otras perlas, revolucionó las redes sociales con una foto que consiguió 3.3 millones de retuits y batió con creces el récord de compartidos en Twitter que tenía hasta la fecha una foto de Obama.  Es lo que ocurre cuando se juntan en una imagen a varias estrellas del universo hollywoodiense como Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Lupita Nyong'o, Julia Roberts, Meryl Streep, Kevin Spacey, Brad Pitt, Angelina Jolie y Jared Leto.

Charles Chaplin, la gran ovación. El Oscar honorífico al intérprete de Charlot fue un intento de saldar una gran deuda con el incomparable actor y director. Ninguneado durante toda su carrera por la Academia, que no premió sus trabajo hasta el galardón de 1972, y obligado a exiliarse a Suiza por la caza de brujas anticomunista, Chaplin acababa de regresar a su país tras dos décadas en el extranjero. El galardón fue una reconcilaciación entre el artista y su país, y además dejó a la posteridad la ovación más larga de toda la historia de los premios: 12 minutos de emocionantes aplausos.